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Al menos 89 cajas con artículos de primera necesidad fueron recaudados por la comunidad nicaragüense en Miami el pasado domingo 12 de julio, convocados por el comité Nicas por Venezuela, quienes llamaron a la solidaridad con el pueblo venezolano, damnificado tras dos terremotos ocurridos el pasado 24 de junio.
La colecta se realizó en las afueras de la parroquia Santa Ágatha, en Miami, donde decenas de nicaragüenses respondieron al llamado para donar alimentos no perecederos, productos de higiene, artículos para bebés y otros insumos destinados a las familias afectadas por los sismos que golpearon el estado venezolano de La Guaira.
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Dos días después de la jornada solidaria, el 14 de julio, el comité organizador entregó las 89 cajas a la organización humanitaria Global Empowerment Mission, encargada de transportar y distribuir la ayuda en territorio venezolano.

Según el comité organizador, el cargamento reúne aproximadamente 7,500 artículos básicos. También artículos necesarios como casas de campaña, colchones inflables, guantes para construcción, así como insumos solicitados por periodistas y voluntarios que se encuentran en las zonas afectadas.
Solidaridad superó las expectativas
«Fue un éxito. Las expectativas en todo momento fueron que la comunidad nicaragüense en Miami reaccionara y lo hizo de manera extraordinaria. Santa Ágatha se convirtió en el epicentro de la solidaridad nicaragüense con Venezuela», declaró a LA PRENSA un integrante del comité organizador.
El comité reconoció que esperaban una respuesta mucho menor: «Estábamos preparados para algo mucho más pequeño, ni siquiera visualizamos que íbamos a necesitar un camión para trasladar toda la ayuda. Logramos reunir muchos productos de primera necesidad», afirmó.
La campaña fue impulsada por un grupo de nicaragüenses residentes en Miami con el respaldo de la parroquia Santa Ágatha, donde sirven los sacerdotes nicaragüenses Marcos Somarriba y Edwin Román, así como el obispo auxiliar de Managua en el exilio, monseñor Silvio Báez.
«Los parroquianos de Santa Ágata, junto con los sacerdotes nicaragüenses, hicieron posible que esta iniciativa tuviera un rostro de fe, servicio y solidaridad», señaló el grupo de exiliados.
Los organizadores destacaron que muchas personas asistieron a misa ese domingo 12 de julio, regresaron posteriormente con donaciones e incluso invitaron a familiares y amigos a colaborar.
«Hubo un corazón expandido de los nicaragüenses, demostrando su aprecio, su afecto y que la fe y las obras van de la mano cuando un país hermano lo necesita. Cada caja que se armó no era solamente un conjunto de artículos de primera necesidad; era entregar el corazón y la esperanza», expresó.
«Acciones que hacen patria»
Aunque reconoció que la ayuda no cubre todas las necesidades de los damnificados, el comité consideró que la respuesta demuestra la capacidad de organización de la diáspora nicaragüense.
«Lo poco o mucho que cada persona aportó representó a una familia que decidió salir de su zona de comfort para ayudar. Sabemos que los venezolanos necesitan mucho más que 89 cajas, pero esta campaña demuestra que las diásporas y las comunidades organizadas pueden generar resultados positivos», sostuvo.
Añaden que la solidaridad también representa una forma de fortalecer la identidad nacional desde el exilio.
«Tus acciones hacen patria. Hemos hecho a Nicaragua a través de este gesto de solidaridad. Los nicaragüenses demostramos que, en medio de las necesidades, las adversidades y las precariedades que vivimos, todavía podemos hacer más por Venezuela», afirmó.

Ayuda ya viaja hacia Venezuela
El comité explicó que antes de empacar las donaciones se verificó el estado de cada producto y su fecha de vencimiento para garantizar que la ayuda cumpliera con los estándares requeridos.
Entre los artículos enviados figuran casas de campaña, colchones inflables y guantes de construcción, además de productos básicos para la alimentación e higiene de las familias afectadas. Los organizadores evitaron estimar el valor económico del cargamento, aunque llevaron un registro detallado de todo lo recibido.
«Fuimos preparando un Excel para llevar el control de los productos y revisamos que todo estuviera en perfecto estado», explicaron.
El activista confirmó que la ayuda ya quedó en manos de la organización humanitaria que coordinará la entrega final. «Nosotros ya hicimos la entrega y ahora ellos se encargan de distribuirla en las zonas afectadas», concluyó.