Las canchas de Nueva York están agotadas para la Copa Mundial

Las canchas de Nueva York están agotadas para la Copa Mundial. LA PRENSA/ AFP

La fiebre del futbol crece en Nueva York, pero las canchas no alcanzan

Durante la Copa Mundial, el alcalde Zohran Mamdani anunció la apertura de cinco canchas gratuitas, iluminadas y accesibles durante toda la noche en distintos barrios de la ciudad

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El Mundial 2026 ha alimentado el creciente interés por el futbol en Estados Unidos, pero también ha puesto de relieve la falta de canchas en una ciudad como Nueva York, donde jugadores habituales y nuevos aficionados enfrentan dificultades para encontrar espacios disponibles para practicar.

Durante todo el torneo, el alcalde Zohran Mamdani -un fanático del fútbol e hincha del Arsenal- anunció la apertura de cinco canchas gratuitas, iluminadas y accesibles durante toda la noche en distintos barrios de la ciudad.

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Pero una vez que la caravana de la FIFA se haya marchado, los neoyorquinos tendrán que volver a arreglárselas por su cuenta para mantener viva su pasión por el fútbol.

«Encontrar una cancha disponible a una hora conveniente puede ser extremadamente complicado. Tratamos de jugar temprano por la mañana o tarde por la noche, para evitar los horarios de las ligas amateurs», explica Scott Benson, de 29 años, apasionado jugador y diseñador de sitios web.

Aunque el emblemático Central Park cuenta con varias superficies de juego de césped, su disponibilidad es mucho más limitada en el resto de la ciudad, donde predominan las canchas de césped sintético y de cemento.

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Además, muchas requieren permisos, que son rápidamente acaparados por las distintas ligas locales.

Los latinos y su pasión futbolera

Por falta de espacio, algunas canchas han surgido dentro de antiguos almacenes, como el complejo deportivo privado de la cadena Socceroof, en Brooklyn, ubicado entre una vía rápida llena de desechos y una casa de empeños.

Cada semana, cientos de futbolistas amateurs de este barrio de Crown Heights, muchos de ellos originarios de América Latina o el Caribe, se reúnen en las canchas sintéticas de este recinto. En la zona, las alternativas son escasas.

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Lucas Matuszewski, responsable del complejo, considera que estas instalaciones son esenciales para una población inmigrante, a menudo aficionada al fútbol y a la que describe como el «corazón que hace latir el barrio».

«Estamos en una especie de cruce para estas comunidades, y podemos ofrecer un espacio cubierto a estas personas que llegan a Nueva York, se instalan en Crown Heights y buscan un pedacito de su país», dice.

Algunos puristas están particularmente frustrados por la falta de canchas de césped natural, que, según ellos, ofrecen una experiencia de juego diferente a las superficies sintéticas o de cemento.

«Unas cuantas canchas de césped natural serían bienvenidas (…) Dicho esto, las pocas veces que he jugado sobre césped, la cancha solía estar muy llena de baches y dura», cuenta Scott Benson.

«Sería estupendo si además estuvieran bien cuidadas… pero lo más importante sigue siendo aumentar el número total de canchas donde se puede jugar», continúa.

Soñando ser Mbappé

Cuatro nuevas áreas de juego sintéticas fueron inauguradas recientemente en una isla cercana a Manhattan, con un costo estimado de cinco millones de dólares.

La New York City Soccer Initiative, una alianza entre la ciudad, el club New York City FC y patrocinadores privados, también está construyendo 26 minicanchas en escuelas locales.

Y la demanda debería aumentar: el entrenador Kemar Darby observa que el entusiasmo de los jóvenes crece a raíz de la Copa del Mundo, impulsado especialmente por estrellas como los franceses Kylian Mbappé y Désiré Doué.

«Los niños están muy involucrados» con el Mundial, explica Darby, de 26 años y originario de Jamaica, subrayando la importancia de ofrecerles espacios para jugar.

«Se trata simplemente de dar a los niños la posibilidad de jugar y disfrutar de este deporte como es debido», dice. «Ver sus progresos, semana tras semana, es una felicidad».

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