La casa ocupada ilegalmente por la Policía del régimen al fotoperiodista nicaragüense Oswaldo Rivas apareció hace pocos días «a la venta» en la plataforma Encuentra24, a un precio de 255,000 dólares. El anunciante se identifica en la aplicación como Moreno Merlo, un gestor de bienes raíces que tiene otros 77 anuncios de propiedades en venta.
Desde el exilio en Estados Unidos, Rivas vio el anuncio en la plataforma, el cual aparece actualizado el 28 de mayo de 2026, y asegura que desconoce quién está detrás de la venta de su casa. La propiedad está ubicada en el kilómetro 11 carretera vieja a León, en Lomas de Cedro Galán, a tan solo dos calles de donde vive el cocanciller de la dictadura Valdrack Jaentschke.
La casa del fotorreportero cuenta con dos plantas, tres habitaciones, tres baños, comedor, sala, cocina, terraza y un patio amplio con estacionamiento. Ocupa un área construida de 464 metros cuadrados y el terreno total es de 4,218 metros cuadrados.

Rivas aclara que él intentó vender la casa poco antes de salir al exilio en 2024, pero no encontró comprador y pronto desistió de la idea. Su sorpresa fue ver que ahora otra persona desconocida es la que está vendiendo su inmueble e incluso utilizó las mismas fotos que había publicado él para ofrecerla.
Persecución contra Rivas
Oswaldo Rivas es un fotorreportero de casi 40 años de experiencia. Cuando estalló la crisis política de 2018 trabajaba para la agencia de noticias France-Presse (AFP) y cubrió las manifestaciones en contra del régimen Ortega Murillo. La persecución en su contra inició el 4 de junio de 2024 cuando agentes policiales le prohibieron hacer su trabajo en la catedral de Granada junto a un periodista extranjero, donde preparaban un reportaje sobre la Iglesia católica.
Un día después, Rivas fue a cubrir un partido de futbol entre Nicaragua y Montserrat por las eliminatorias para el mundial de 2026, cuando recibió una advertencia por parte de algunos conocidos de que sería detenido por la Policía.
Huyó del Estadio Nacional de Futbol camuflado entre la multitud, se escondió por la noche y al 6 de junio un vecino le dijo que mejor no llegara porque su casa estaba siendo allanada por la Policía. “Se llevaron todo. Computadoras, televisores, mi bicicleta de montaña, mi camioneta y la de un amigo que ahí estaba estacionada”, relata Rivas.

“Llegaron tres camionetas con policías a buscarme a la casa y cuando nos dimos cuenta ahí estaba la policía dentro de la casa y ahí se quedaron viviendo”, detalla. Después de eso, Rivas tuvo que exiliarse en Estados Unidos en donde vive actualmente.
Lea también: El ojo de Oswaldo Rivas: del fotoperiodismo al destierro
A través de fuentes y diversas personas, Rivas pudo averiguar que aparentemente su casa fue entregada a una persona llamada Armando Llanes, pero el fotorreportero desconoce de quién se trata.
No hay acusación
En el sistema electrónico del Poder Judicial conocido como Nicarao, no aparece ninguna acusación o causa abierta en contra de Rivas. El mismo fotoperiodista desconoce que haya algún proceso en su contra en Nicaragua, por lo cual no entiende por qué su casa le fue arrebatada.
La única información al respecto que tuvo Rivas fue cuando intentó vender un vehículo que no estaba en su casa cuando le fue ocupada. El comprador intentó hacer el cambio de nombre del carro, pero la Policía le dijo que no podía hacer la gestión porque se trataba de un vehículo “cuyo dueño estaba acusado de traición a la patria”.
Rivas trató de buscar asesoramiento con abogados, pero no fueron de gran ayuda. “Nos dijeron que ellos no podían hacer nada y que les podían quitar la licencia (para ejercer) a ellos si se involucraban en el caso», cuenta.
Actualmente no sabe en qué condiciones está su casa porque perdió contacto con muchas personas allegadas. “Todos los vecinos me bloquearon y no tengo contacto con la gente que está ahí”, señala.

El fotorreportero insiste en que no entiende el motivo por el cual lo despojaron de su hogar. “Yo solo estaba haciendo mi trabajo. Ni siquiera hacía fotos de política ya para no meterme mucho en los rollos”, detalla.
Más de 20 años de trabajo
La casa de Rivas representa para él más de 20 años de trabajo suyo y de su familia. Recuerda que compró el terreno a finales de los noventa “cuando todo eso era puro potrero”. Después, para 2003 comenzó a construir la vivienda gracias a sus ahorros y a préstamos.
Lea también: Rosario Murillo confiesa «supervisión necesaria» a lo local. «Ella controla todo», dicen expertos
“La fuimos construyendo desde cero, con puro sudor”, señala. El 14 de diciembre de ese mismo año se cruzó a vivir ahí con su familia y con el tiempo fue haciéndole mejoras, anexos y reparaciones.
Ahora, esa casa le fue arrebatada y él permanece en el exilio, sin patrimonio y sobreviviendo “de lo que salga” porque no ha podido conseguir empleo en algo relacionado a su profesión de fotoperiodista. Asegura que no quiere ningún tipo de indemnización por su hogar confiscado. “Lo que yo quiero es que me la devuelvan”.