El médico mayangna Rike Pineda, originario de la comunidad Amak, en Bosawás, forma parte del equipo de cirugía en el UCHealth University of Colorado Hospital. CORTESÍA

El médico mayangna Rike Pineda, originario de la comunidad Amak, en Bosawás, forma parte del equipo de cirugía en el UCHealth University of Colorado Hospital. CORTESÍA

«Yo no me olvido de mi gente»: médico mayangna de Bosawas triunfa en hospital de EE. UU.

Rike Pineda, el primer médico mayangna, superó barreras para unirse al equipo de cirugía en el área de perioperatorio del UCHealth University of Colorado Hospital. Antes, trabajó en un supermercado y un restaurante

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

«Vos podés, andá tocá puertas, hablá con la gente»: eso le diría Rike Pineda Talavera, el primer médico mayangna, a aquel niño que creció en la comunidad Amak, del territorio indígena mayangna Sauni Bu, en la Reserva de Biosfera Bosawas, cargando en una mano los cuadernos y en la otra su machete. Hoy a sus 28 años, el médico internista forma parte del equipo de cirugía en el área de perioperatorio (OR Perioperative) del UCHealth University of Colorado Hospital, en Estados Unidos.

A inicios de 2024, Pineda llegó a suelo estadounidense. Pensó que sería de forma temporal: primero llegó a Miami, Florida, y de ahí se trasladó a Colorado. «Inicialmente mi idea era trabajar y regresar a Nicaragua», confiesa Pineda en entrevista con LA PRENSA.

Sin embargo, su estadía se extendió a más de dos años. «Yo vivía un poco cerca del hospital (UCHealth) y cuando pasaba por ahí, me decía a mí mismo que siendo médico y viviendo aquí en los Estados Unidos, tenía que buscar una oportunidad en ese hospital», comparte.

Lea además: El médico mayangna que anhela curar en el corazón de la Reserva de Bosawás

Pineda es el segundo de siete hijos del matrimonio de Leonel Pineda e Isidera Talavera. Crecieron en medio de la pobreza que se vive en las comunidades indígenas de Nicaragua. Estudió su primaria en la escuela Niños Indígenas Mártires de Ayapal (NIMA) en su comunidad, Amak.

Dividía su día entre la escuela y el trabajo en el campo: usaba botas de hule, pantalón azulón, camisa mangas largas a cuadros y un sombrero. Hasta que a los 12 años le tocó dejar su casa de madera sobre tambos con la ilusión de continuar sus estudios de secundaria. Lo logró en San José de Bocay, Jinotega.

El estatus que tiene el médico mayangna en EE. UU. es la residencia de trabajo. Dice que además de extrañar a su familia y comunidad, añora el guabul que le preparaba su madre, un batido de banano cocido y agua, o el pescado tradicional con lo que encuentren para complementar, arroz y frijoles salidos de la huerta. 

Entre su trabajo a medio tiempo y su maestría

Pineda cuenta que el primer empleo que obtuvo en EE. UU. fue en un supermercado; ahí empacaba productos. Pero cuando decidió mudarse a vivir cerca del hospital, tuvo que dejar ese trabajo. Le tocó empezar de cero, otra vez.

«Me mudé para estar más cerca del hospital. Cuando ya vivía aquí, busqué trabajo y me contrataron en un restaurante buffet, a medio tiempo», recuerda.

Lea también: La historia del doctor mayangna que soñaba con conocer un carro

Estando más cerca del hospital, Pineda tuvo la oportunidad de conocer a otros médicos nicaragüenses como a Kenneth Meza, científico y médico en el UCHealth University of Colorado Hospital. «Yo lo respeto muchísimo a él, hablamos y se ofreció a enseñarme cómo se trabajaba en el hospital», subraya.

Esa fue la puerta que muy pronto se convirtió en el primer acercamiento con su meta. «El cirujano jefe del Departamento de Cirugía me invitó a una conferencia anual de investigaciones clínicas; ahí encontré a varios especialistas que me platicaron de la oportunidad de que yo pudiera involucrarme con algún estudio o maestría», cuenta.

Rike Pineda trabajó a medio tiempo en un restaurante en Colorado. CORTESÍA
Rike Pineda trabajó a medio tiempo en un restaurante en Colorado. CORTESÍA

Entre septiembre y octubre de 2025, el médico mayangna recibió una beca para estudiar la maestría en Epidemiología y Salud Pública. «Iba a la universidad del hospital en las mañanas y por las tardes iba a trabajar al buffet, pero mientras estaba en la universidad mi mente no dejaba de pensar en un día poder trabajar en este hospital», sostiene.

«Kasak kulna Papang kau»: «Fe en Dios»

Pineda insiste en que de por vida lo ha acompañado la frase en mayangna «kasak kulna Papang kau», que en español reza «fe en Dios».  Esa misma plegaria comenzó a apoderarse de él y su mente con más fuerza.

«En mi mente está siempre creer en Dios, y fe en Dios. Yo oraba mucho, porque sí me veía ejerciendo como médico en ese hospital. Oré, oré a Dios para que me saliera una oportunidad para dedicarme al 100 por ciento al hospital», señala.

Supo que su plegaria fue escuchada cuando un médico del hospital UCHealth University le presentó las oportunidades de programas con los que cuenta el centro médico. «Miró mi currículum como médico extranjero y me dijo que no era fácil entrar a la familia del hospital, pero me dieron la oportunidad, me hicieron varios exámenes para ver si clasificaba», relata.

De los dos exámenes, el último tardó casi todo un día. Antes de hacerle frente, Pineda menciona que se preparó para vencer la barrera del idioma que fue poniéndolo en práctica desde sus primeros trabajos. «Comencé a estudiar doble en inglés, escuchar música, hablar, ver televisión, leer en inglés para afianzarme con el idioma», sostuvo.

La oportunidad que le dieron a Pineda es en el área de cirugías mayores. «Soy parte del equipo de la sala de cirugía», dice con orgullo.

Puede interesarle: La historia de Noel Pineda, el joven mayangna que sueña con ser el primer veterinario de Bosawás

Sobre el cambio drástico que ha representado pasar de ser un médico en Nicaragua, ahora a Estados Unidos, dijo que «ha sido un reto enorme, hay muchos cambios, aunque se pueda tener los mismos conocimientos, pero el nivel de la tecnología que en estos hospitales se manejan es distintos a los de allá. En Nicaragua es más clínico, uno resuelve con lo que tiene, pero aquí se resuelve con tecnología».

Subraya de la misma manera que el trato de la administración del hospital hacia el equipo médico es sumamente diferente. «En Nicaragua el personal de salud es muy maltratado, aquí el ambiente es diferente, tenés la libertad de desarrollarte como profesional», remarca.

Pineda por ahora cuenta con su horario laboral de ocho horas por la mañana y por la tarde asiste a la universidad del hospital a su maestría. «Recibimos la ronda clínica a las 7:00 a.m. yo tengo que estar aquí a las 6:50 a.m. y posiblemente regreso a casa a las 8:00 p.m. Aquí paso todo el día», cuenta con entusiasmo.

«Yo no me olvido de mi gente y nunca lo haré»

El médico mayangna sostiene que desde que dejó su comunidad, Amak, en Bosawas, su visión ha sido clara: profesionalizarse. «Quiero obtener más conocimientos médicos y poder regresar algún día a curar en mi comunidad», dice.

Su anhelo nace en respuesta a la necesidad que enfrentan los pobladores de la comunidad. «Yo sé que ellos merecen más, que alguien haga más por ellos, como indígenas tienen muchas barreras. Yo no me olvido de mi gente y nunca lo haré», afirma.

Pineda confirma que la gente de su comunidad, incluyendo sus padres, hermanos y familia, «han sido mi motor de poder luchar, luchar y luchar. Yo soy médico y tengo un compromiso con mi gente».

El galeno nicaragüense comparte que su familia se siente orgullosa de él y eso lo motiva más. «Me vieron vestido de médico, y logré decirles que entré al hospital, mi mamá se alegró mucho y estaba llorando. La gente que ha tenido acceso a señal me ha escrito y me dicen que están muy orgullosos de lo que estoy logrando», dijo.

Haber llegado a formar parte del prestigioso hospital en Colorado le representa a Pineda un acto significativo. «Yo soy de una etnia indígena y esto hace que la gente vea que nosotros también merecemos oportunidades, y es una forma de darle esperanza a los chavalos de mi comunidad», sostiene.

Como parte de ese agradecimiento y compromiso que siente el médico mayangna con su pueblo, busca crear una fundación para poder ayudarlos. «Yo ayudaba a los niños indígenas llevando útiles escolares en actividades de Navidad y ahora desde aquí me gustaría ayudar más a mi gente, creando una fundación aquí y en algún momento llevar brigadas médicas estadounidenses a mi comunidad o construir puentes para que puedan entrar», cuenta.

Pineda concluye diciendo que su sueño a largo plazo, o cuando sea posible, es «regresar a Nicaragua y establecerme, poner mi consultorio en Amak y ayudarle a mi gente, darles consultas gratis o a precio simbólico».

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí