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En la nueva Nicaragua, la que anhelamos los nicaragüenses tras desmantelar la actual versión murillista de Corea del Norte, habrá que producir un golpe de timón que parecerá ser la antítesis, lo contrario, de lo que vivimos actualmente. Entre las medidas a tomar, y a manera de ejemplo podrían mencionarse algunas como las siguientes:
En lugar de enemistad con los Estados Unidos habrá que proclamar, con voz clara y fuerte, nuestra alianza y hermandad con ellos. Nicaragua los respaldará en las Naciones Unidas y volverá a estrechar sus lazos comerciales y el restablecimiento de la cooperación que venía recibiendo de las multinacionales como Banco Mundial, BID, USAID, etc. Junto con lo anterior, desconocerá todos los préstamos contraídos por el ilegítimo gobierno actual con la República Popular China y cancelará todas las concesiones mineras otorgadas y los privilegios comerciales a los negocios chinos en el país. Desconocerá igualmente todo convenio firmado con Rusia y desmantelará las instalaciones de espionaje que opera en el país.
Nicaragua abrirá los brazos a todos los exiliados y buscará con la OIM (Organización Mundial de las Inmigraciones), de la ONU, ayuda financiera para quienes decidan regresar. Especial atención se dará a la reinserción de todos los sacerdotes, religiosas y religiosos que hayan sido forzados al exilio. Se levantarán las prohibiciones a las procesiones y actividades de las iglesias. Se devolverán a ellas los bienes confiscados e, igual, se reestablecerá la personería jurídica de las oenegés clausuradas y la propiedad de sus bienes. Se devolverá la ciudadanía y bienes a todos los expatriados y no se impedirá la entrada al país de ningún nicaragüense.
Se reestablecerá la más irrestricta libertad de prensa, concediéndose exenciones fiscales y préstamos blandos a todos los medios de difusión que hayan sido confiscados por la dictadura. Igualmente se reestablecerá la completa libertad de movilización y manifestación, anulando el requisito de autorización policial previa.
Se reestablecerá el derecho a indemnización de los empleados públicos y se prohibirá el establecimiento de cuotas a favor de cualquier partido. Se pasará una ley de servicio civil que proteja la estabilidad laboral de ellos y proteja de toda exigencia estatal a participar en manifestaciones o acciones políticas de cualquier naturaleza.
Se reformará la Constitución reestableciendo la completa independencia de los poderes del Estado con especial énfasis en el profesionalismo, integridad y autonomía del poder judicial. Igualmente se abolirá el absurdo establecimiento de copresidencias y se incorporará a la carta magna la obligación de que haya observación internacional en nuestras elecciones presidenciales. Se reestablecerá la ley del funcionamiento del ejército y policía establecido en el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, a fin de evitar la reelección de sus mandos y limitar sus períodos.
Se devolverán a sus dueños las universidades y centros educativos confiscados y se asegurará la completa autonomía de las universidades estatales. Se asegurará la más amplia libertad de cátedra y se someterá a todos sus profesores a exámenes académicos a fin de excluir aquellos que carezcan de la preparación adecuada para sus respectivas disciplinas.
Se suspenderá la abusiva práctica de liberar masivamente reos comunes, pero se investigarán con ayuda de expertos internacionales las finanzas, riquezas y negocios de los Murillo-Ortega y sus allegados, a fin de detectar y castigar acciones ilegales y actos de corrupción o tráfico de influencias. Se extraditarán a EE. UU. todo ciudadano involucrado en narcotráfico.
Cesarán los reparos fiscales abusivos contra las empresas privadas y más bien se creará un ambiente legal y administrativo que asegure al empresario la protección de sus derechos y facilite sus transacciones, simplificando al extremo los trámites burocráticos que pesan sobre ellos y todos los ciudadanos. Se darán exenciones fiscales extraordinarias a todo nacional o extranjero que quiera invertir o abrir negocios en el país, en particular aquellos que contribuyan a la creación de empleos.
En fin, estas son sólo algunas de las posibles medidas a tomar. Se invita al lector a sugerir las que considere adecuadas. Es preciso generar para los nicaragüenses el horizonte del país deseado.
El autor es sociólogo e historiador, autor de En busca de la tierra prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019.