La celebración del Día de la Victoria soviética es más que merecida

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En mi artículo anterior les pedí que nos despojáramos por un momento de prejuicios políticos en referencia a mi narración sobre nuestra carretera costanera de 119 kilómetros, sin lugar a dudas la mejor carretera escénica de Centroamérica, con pasos a desnivel para la fauna silvestre.

En esta ocasión voy a solicitarles nuevamente que apreciemos el Desfile de la Victoria en Rusia, en conmemoración de cumplirse un año más del triunfo del ejército soviético sobre la Alemania nazi. Y antes de restarle méritos meditemos sobre el costo humano de esa victoria (un poco más de 26 millones entre soldados y civiles).

Se denomina Día de la Victoria a la celebración de la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi el 9 de mayo de 1945 en la Segunda Guerra Mundial, o Gran Guerra Patria como se la denominó en la Unión Soviética. En la capitulación por Alemania el general feldmarschall Wilhelm Keitel firmó la rendición incondicional el 8 de mayo de 1945 a las 22:43 hora central europea (9 de mayo a las 0:43 hora de Moscú), ante el mariscal del Ejército Rojo Gueorgui Zhúkov, poniendo fin así a la Segunda Guerra Mundial en el continente europeo.

La celebración del Día de la Victoria se retomó en 1995 y desde entonces, los desfiles en la Plaza Roja de Moscú se han venido realizando anualmente. En esta fecha tradicionalmente se organizan desfiles militares (tanto de tropas “históricas” como contemporáneas) y se colocan coronas en la Tumba del Soldado Desconocido, culminando la celebración con fuegos artificiales por toda la ciudad de Moscú.

Cuando hablaba con mi padre sobre la Segunda Guerra Mundial solía decirme, que si los nazis hubieran ganado la guerra habrían hecho jabón a tu abuelo y a mí, así que tu generación no habría nacido. Pensando sobre el tema, 26 millones de rusos caídos, es casi la población de Centroamérica en la actualidad.

Les comento que he leído mucho sobre las incidencias de la Segunda Guerra Mundial y el heroísmo del ejército rojo demostrado en la defensa de sus ciudades, particularmente en Leningrado. También he visto varias películas sobre el tema y la verdad que pagaron muy caro, carísimo su victoria sobre los invasores nazis. También he leído las memorias del general Patton y sus comentarios sobre Rusia y los rusos.

Hay otra nación que merece especial mención en dicha guerra, me refiero a Inglaterra y por supuesto no podemos olvidar al hombre que hizo posible esa formidable resistencia contra el ejército nazi. Me refiero a sir Winston Churchill, quien, a pesar de su anticomunismo, entendió la necesidad de apoyar a Rusia para evitar que cayera en manos del ejército alemán.

Se estima que más de 60 millones de personas murieron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo combatientes y civiles. Las estimaciones totales del conflicto varían, situándose frecuentemente entre 70 y más de 80 millones de víctimas a nivel mundial, con el frente europeo siendo el más mortífero. Las cifras sobre las víctimas en Europa concluyen que la Unión Soviética fue el país con más víctimas, con aproximadamente 26.6 millones de muertos (8.8 millones soldados y 17.7 millones civiles).

Como dije anteriormente, jamás debería de volver a darse una conflagración de ese tipo. Los que de alguna forma son responsables de la conducción de sus naciones en la actualidad tienen la tarea de mantenernos alejados de los conflictos para no repetir semejante sacrificio de vidas humanas.

Así que personalmente celebro con los aliados el 8 de mayo y con el pueblo ruso el 9 de mayo.

El autor es analista político.

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