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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través del Ministerio del Interior (Mint), otorgó la nacionalidad nicaragüense “por extensión” a dos menores de edad que son nietos del exembajador venezolano, José Francisco Javier Arrúe de Pablo.
De acuerdo con las certificaciones fechadas el lunes 4 de mayo, pero publicadas este miércoles 6 en La Gaceta, diario oficial, los menores son dos vástagos de Anahí Arrúe Ramírez, hija del exembajador. Uno de ellos tiene 13 años y el otro 11.
Según las certificaciones, Anahí Arrúe es economista venezolana y nacionalizada nicaragüense desde que se publicó la certificación estatal el 23 de abril. La información disponible indica que ella tiene residencia en Managua. En consecuencia, la hija del exembajador solicitó la nacionalización de sus hijos ante la Dirección de Nacionalidad de la Dirección General de Migración y Extranjería.
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Aunque, desde ahora, los nuevos ciudadanos nicaragüenses gozan de los derechos y prerrogativas que les otorga el Estado de Nicaragua, ambos deberán “ratificar” la ciudadanía nicaragüense u “optar por mantener únicamente la nacionalidad de origen” cuando cumplan la mayoría de edad, según se expone en el punto cinco de las certificaciones.
Hija de diplomático recién nacionalizada
El régimen de Nicaragua otorgó el 23 de abril, además de la nacionalidad a Anahí Arrúe, a sus padres: el exembajador y Hortensia del Carmen Ramírez Ramírez. También a otro familiar identificado como Jacques Ignacio Javier Benmergui Arrúe. Ahora se suman dos nietos del diplomático.

Con esta decisión el Estado ha favorecido a un aliado político, lo que contrasta con la privación que la dictadura ha hecho de la nacionalidad a al menos 452 nicaragüenses declarados “traidores de la patria”, según un informe de Naciones Unidas.
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Exembajador optó por quedarse en Nicaragua
José Francisco Javier Arrúe de Pablo, nacido en el País Vasco, España, se nacionalizó venezolano, ocupó varios cargos públicos en este país y llegó a Nicaragua en 2013 como embajador de Venezuela. Hasta su salida del puesto, fue el rostro más visible en territorio nicaragüense de la diplomacia venezolana durante un período de 13 años que coincidieron prácticamente con la dictadura de Nicolás Maduro.
La culminación de su trabajo ocurrió después de la captura del dictador y su esposa Cilia Flores por la Fuerza Delta del Ejército estadounidense. En su lugar, ya bajo la administración de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, fue nombrado como su sustituto, el exviceministro de Relaciones Exteriores Rubén Darío Molina.
Pero Arrúe de Pablo optó por no regresar a una Venezuela donde Delcy Rodríguez mantiene comunicación con Estados Unidos. Así se quedó en Nicaragua. Él es una de las personas que está mejor informada sobre la relación política y económica cultivada durante años por el chavismo con la dictadura de Ortega y Murillo.