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El analista en temas de seguridad estadounidense, Evan Ellis, dijo que el acuerdo de cooperación militar entre Rusia y Nicaragua, ratificado el 29 de abril por el Senado ruso, es una “amenaza estratégica a los Estados Unidos”.
Ellis recordó que Nicaragua está dentro del perímetro de la “Gran Norteamérica”, un espacio geográfico redibujado por la administración de Donald Trump como su área de seguridad que abarca desde Groenlandia hasta Ecuador.
El académico es investigador con énfasis en Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, según su biografía publicada en sitios especializados.
Su análisis se enfoca esta vez en que el ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, sostuvo una reunión el 22 de septiembre de 2025 con el jefe del Ejército de Nicaragua, el general Julio César Avilés, en el cual acordaron un fortalecimiento de la cooperación militar en áreas como el intercambio de experiencias en la lucha «contra ideologías extremistas y el terrorismo internacional».
Expertos nicaragüenses, como Félix Maradiaga, creen que es un trato «vendepatria» de parte de Ortega, que tiene una vigencia de cinco años prorrogables. Otros expertos independientes dicen que, ante la falta de transparencia en la relación militar entre ambos países, es posible que se dé un aumento de las capacidades represivas de la dictadura Ortega Murillo.

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Amenaza se extiende a otros vecinos
A criterio del politólogo estadounidense Ellis, esta “colaboración” entre Rusia y Nicaragua “sigue siendo un aviso de cómo los dos no solo representan una amenaza para la democracia (nicaragüense)” y su población en general, sino también “una amenaza estratégica a los Estados Unidos adentro del perímetro de la Gran América del Norte (Gran Norteamérica)”.
Esa amenaza, según Ellis, también se extiende a “sus otros vecinos en el hemisferio como Costa Rica” con gran presencia de nicaragüenses que han huido de la persecución del régimen Ortega-Murillo. El país vecino es uno de los cinco en que los dictadores han operado una red de represión transnacional, según la denuncia del Grupo de Expertos de Naciones Unidos. La represión transnacional ha dejado el asesinato de al menos nueve nicaragüenses, entre ellos el mayor en retiro del Ejército, Roberto Samcam, de acuerdo con otros informes como los del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más.
Ellis añade que, sin embargo, el acuerdo militar entre Moscú y Managua «no indica un compromiso específico de defender una a otra militarmente». El experto más bien no ve a Rusia “en posición de proyectar poder” en Latinoamérica en cuanto a sus recursos físicos, logística, «ni la atención de realmente hacer un diferencia de lo que podría ocurrir en Nicaragua», esto porque el gobierno de Vladímir Putin se encuentra «con sus compromisos y dificultades» en la guerra contra Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022 tras la invasión rusa en ese país.
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Ortega y Murillo solos en América Latina
El régimen nicaragüense se ha quedado paulatinamente sin aliados en Latinoamérica, luego del giro hacia la derecha en América Latina, lo que se ejemplifica en países que en gobiernos anteriores fueron sus aliados como Argentina y Bolivia.
La posición de Ortega se debilita aún más, luego de los roces con el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la captura de Nicolás Maduro en enero, y las conversaciones que se desarrollan entre el régimen cubano y la administración de Trump.
Aunque los Ortega Murillo han querido mostrar en público sus alianzas con las potencias antiestadounidenses de Irán, China y Rusia, lo cierto es que ninguno de esos países fueron capaces de defender a su también “aliado” Maduro el pasado 3 de enero, cuando la Fuerza Delta del Ejército estadounidense lo detuvo en Caracas.

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Han rebajado retórica antiestadounidense, pero…
La dictadura familiar nicaragüense ha optado por mantener un bajo perfil, bajando el tono a su retórica, aunque Ortega dijo recientemente que Trump no estaba en sus «cinco sentidos» y le demandó que levantara las sanciones que el gobierno estadounidense ha impuesto a los allegados al régimen. Esto tiene una explicación para el politólogo.
“Se nota que los Ortega están siendo muy cautelosos de no hacer algo que parece abiertamente provocativo… Yo sospecho que Ortega quiere mostrar que sigue con el espíritu revolucionario, pero sin hacer demasiado para provocar a los Estados Unidos a una acción concreta”, explica Ellis.
La noche del pasado 20 de abril, Ortega afirmó que Trump padecía “desquiciamiento mental”, al referirse a la guerra entre Irán, Israel y EE. UU. El dictador se mostró molesto por las sanciones del Tesoro estadounidense a sus hijos Daniel Edmundo y Maurice Ortega Murillo.
Desde esos exabruptos de Ortega, Murillo ha vuelto también “a la carga” en sus críticas hacia manifestantes, opositores, periodistas y organismos de la sociedad civil. Ella ha combinado su retórica con un discurso falso de promover la paz, mientras su aparato represivo está activo contra todo el que perciban como crítico.
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De acuerdo con Ellis, los Ortega Murillo intentan mantenerse al margen para evitar ser foco de una operación similar a la de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, pero el Gobierno de Estados Unidos siempre tiene a Nicaragua en su agenda aunque existan otros objetivos prioritarios. Esto porque el país centroamericano es considerado una «base de operaciones» rusa en el Hemisferio Occidental junto con Cuba, tal como lo afirmó el 28 de enero el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.
“En este momento los Estados Unidos está muy enfocado en Irán y Cuba, y secundariamente en Nicaragua”, explicó el reconocido politólogo y profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los EE. UU.