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En esta ocasión voy a pedirle a mis amigos lectores que intentemos desprendernos un poco de nuestras pasiones políticas y nos centremos en disfrutar de lo que a mi juicio es la mayor obra hecha por el hombre en décadas en nuestra Nicaragüita, chiquita pero bonita, creo que a eso se refería nuestro poeta Rubén Darío cuando dijo: “Si pequeña es la patria uno grande la sueña”.
Me refiero a la carretera costanera. Es un proyecto vial de 119 km diseñado para conectar el litoral del Pacífico, facilitando el acceso a más de 50 playas. Conectando el puesto fronterizo El Naranjo con zonas como San Juan del Sur y Tola. La semana pasada se entregó el tercer tramo de 30 km, consolidando un corredor funcional terminado en su totalidad con señalamientos, barreras protectoras, en fin, es un carreterón actualmente de 89 kilómetros, faltando solamente unos 25 para finalizarla.
La vía mejora notablemente el acceso entre puntos claves como El Naranjo, playa El Remanso, Gigante, Amarillo, comunidades como Limón uno y Limón dos, con ella los nicaragüenses y turistas internacionales que nos visiten tendrán acceso a más de 50 playas de nuestro maravilloso mar pacífico. Se asegura que en un futuro próximo el proyecto incluirá inversión de China para fases adicionales, actualmente dicho proyecto ha impulsado la ocupación hotelera por encima del 90 por ciento en la zona y ha facilitado la construcción de nuevos complejos turísticos.
Todo lo que les he narrado no me lo contaron, la he recorrido desde las Salinas, hasta el último tramo recién inaugurado de 30 kilómetros al sur de San Juan del Sur. Hoy los sanjuaneños tienen a la entrada de su ciudad una súper rotonda que los conecta directamente con la súper carretera. No me extrañaría que pronto esas cadenas hoteleras multimillonarias se interesaran en construir hoteles en dichas playas, lo que conllevará un sustancial mejoramiento del nivel de vida de los pobladores de la zona. Por el momento en algunos lugares ya se han instalado restaurantes y muy pronto le seguirán hostales y otras amenidades para el disfrute de los visitantes.
Personalmente he tenido la oportunidad de visitar más de una docena de países y he admirado sus infraestructuras viales y puedo asegurarles que nuestra carretera costanera no tiene nada que envidiarles y cuando en el futuro se construyan hoteles, condominios, repartos residenciales, en fin, obras que nos pondrán a la cabeza de la industria turística de Centroamérica podremos decir con orgullo que nos estamos acercando al sueño de Rubén Darío.
Para que ese momento llegue nos hacen falta algunas otras cosillas por resolver, pero de eso les hablaré en otra ocasión. Para finalizar, los invito a hacer maletas lo más pronto posible y que recorran dicha carretera, se sorprenderán de su belleza escénica y su potencial turístico.
El autor es analista político nicaragüense.