El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo trata de mostrar “alianzas” con el régimen totalitario y dinástico de Corea del Norte, así como países africanos, con el objetivo de aspirar a obtener apoyo militar de parte Kim Jong-un y tratar de mostrar que no está aislado, según analistas consultados por LA PRENSA.
Durante el fin de semana, la dictadura ordenó a su embajador en Corea del Norte, Manuel Modesto Munguía Martínez, rendir homenaje al 94 aniversario de la fundación del Ejército Popular Revolucionario de ese país. En las fotografías compartidas en los medios oficialistas se ve a Munguía firmar el Libro de Visitas y visitar el Monumento del Mosaico Conmemorativo.
La relación diplomática de tipo política, ideológica y antiestadounidense entre Nicaragua y Corea del Norte surgió en 1979, tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista y se pausó en 1990 con la llegada a la presidencia de Violeta Barrios de Chamorro. Una vez Ortega retornó al poder en 2007, se reanudaron, pero fue hasta en 2024 que ambas naciones abrieron embajadas recíprocas en sus capitales, en un periodo en el que la dictadura nicaragüense está más aislada por los señalamientos de violación a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
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Ortega busca apoyo militar
Aunque el acercamiento de los Ortega Murillo con Kim Jong-un a simple vista pareciera buscar respaldo y alianzas ante el aislamiento, el asunto va más allá. Un exfuncionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua (Minrex) explica que a la dictadura nicaragüense le interesa profundizar lazos con Corea del Norte porque es “una potencia nuclear regional” que ha cooperado con Irán en la guerra con Estados Unidos e Israel, así como con Rusia ante Ucrania.
“Ortega aspira a obtener apoyo militar sustancial… pretende le apoyen en ejercicios de guerra híbrida como ciberataques y control de redes, donde los coreanos se han destacado y logrado extorsiones muy sustanciales contra empresas mundiales”, explica el exfuncionario.
Además, los Ortega Murillo y Corea del Norte son dictaduras “similares en términos del poder totalitario, del control del país y también porque se ha instaurado una dinastía familiar”, explica el analista Héctor Mairena, quien es miembro de la Unión Democrática Renovadora (Unamos).
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Mairena destaca que esta relación no genera beneficios a los nicaragüenses, pero sí al régimen que busca una sucesión dinástica similar a la que se ha visto en Corea del Norte, donde en los últimos 78 años tres generaciones han sucedido el poder. “La política exterior de la dictadura de los Ortega Murillo está en función de su proyecto totalitario dinástico familiar”, agrega.

¿Qué busca con la relación con países africanos?
Además de esta demostración de alianza con Corea del Norte, el régimen saludó y felicitó, el fin de semana, a Faure Essozimna Gnassingbé, presidente de la República Togolesa, por la celebración de los 66 años de la independencia en ese país; a Julius Maada Bio, presidente de Sierra Leona, al conmemorarse 64 años de independencia; a Matamela Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica y del Congreso Nacional Africano (ANC), por el Día de la Libertad; y a Samia Suluhu Hassan, presidenta de Tanzania, al celebrarse el Día de la Unión. Todos países africanos lejanos a Nicaragua y con los que no se tiene registro de relación comercial.
Para el exfuncionario del Minrex, el régimen busca estas “alianzas” con países africanos “pensando en una red de respaldo político en la Asamblea General de las Naciones Unidas” tras la condena de países latinoamericanos, europeos y Estados Unidos por las violaciones a los derechos humanos.
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“Ortega sabe que no tiene ninguna posibilidad de fortalecer relaciones con Europa”, dice el exfuncionario, y agrega que la situación también se le ha hecho difícil en América por las fuertes críticas al punto de no resistir y abandonar la Organización de Estados Americanos (OEA) entre 2021 y 2023. En la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) tampoco la tiene fácil porque la agenda “no le es tan favorable”, sostiene.
A esto se suma la crisis del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que de acuerdo con el exfuncionario del Minrex ha sido provocada por el régimen “al tratar inútilmente de controlar” al bloque de países centroamericanos con la imposición de ternas, cuyos miembros son señalados de tener cercanía directa con la dictadura y considerados como poco independientes.
Sin sus aliados: Cuba y Venezuela
En América Latina, Ortega y Murillo tenían el apoyo de Nicolás Maduro, pero este fue capturado el 3 de enero, en Venezuela, junto a su esposa Cilia Flores, por la Fuerza Delta del Ejército de Estados Unidos, y ahora enfrentan un proceso por narcotráfico en una corte de Nueva York. Analistas consultados por LA PRENSA han diferido en cómo está la relación con el actual gobierno interno de Delcy Rodríguez.

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Su otro “aliado” latinoamericano es Cuba. Desde la caída de Maduro, el régimen cubano inició conversaciones con la administración de Donald Trump ante la crisis económica que enfrenta la isla.
Tras ese aislamiento, Ortega y Murillo buscan apoyo en naciones lejanas, algunas de ellas encabezadas por regímenes autoritarios y dinásticos como la República Togolesa, donde Gnassingbé Eyadéma, tras un golpe militar, gobernó desde 1967 hasta 2005, año en que le sucedió su hijo Faure Gnassingbé, quien sigue en el poder.
“La dictadura está aislada a nivel del continente americano y también es repudiada en Europa, buscan estas relaciones con países que no tienen vínculo con Nicaragua a fin de mostrar que no están aislados y, eventualmente, para lograr alguno que otro voto en organismos como las Naciones Unidas”, concluye el analista Héctor Mairena.