Con la dictadora Rosario Murillo en 2025. Foto/Tomada de Medios oficialistas

Con la dictadora Rosario Murillo en 2025. Foto/Tomada de Medios oficialistas

Represión en Nicaragua: 86 % denuncia vigilancia del régimen orteguista

La asistencia obligatoria a actividades partidarias, vigilancia de redes sociales, asistencia a campos de entrenamiento militar, así como la revisión de celulares, intimidación y amenazas, son los más mencionados.

El más reciente informe de Percepción de la Realidad Política, Social y Económica de Nicaragua, presentado por Hagamos Democracia, muestra que un alto porcentaje de la ciudadanía percibe vigilancia en su entorno y reporta distintas formas de represión en el país, ejercidas por estructuras comunitarias, la Policía y grupos paramilitares.

El estudio se basa en una consulta realizada entre el 24 y el 31 de marzo de 2026 a 400 personas en 40 municipios de Nicaragua, incluyendo zonas rurales, urbanas y distintas regiones como el Pacífico, el centro y el Caribe.

Según los datos, el 86.1 por ciento de los encuestados afirma detectar algún tipo de vigilancia a la ciudadanía en su entorno, mientras que el 13.9 por ciento señala que no. En diciembre de 2025, los porcentajes fueron 85.6 y 14.4 por ciento, respectivamente.

“La estabilidad de este indicador en niveles tan altos confirma que la vigilancia se ha normalizado como parte de la experiencia cotidiana. No se percibe como una circunstancia excepcional, sino como una característica permanente del entorno social bajo la dictadura”, señala el informe.

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En el plano político y social, los datos reflejan percepciones de represión laboral dentro del Estado, vigilancia territorial y vigilancia digital, así como corrupción local y partidización de servicios públicos esenciales como educación y salud.

Según Hagamos Democracia, entre los tipos de represión interna más mencionados en marzo de 2026 figuran la asistencia obligatoria a actividades partidarias (79.8 %), vigilancia de redes sociales (50.8 %), asistencia a campos de entrenamiento militar (38.3 %), así como la revisión de celulares, y la intimidación y amenazas (ambas con 30.1 %).

Vigilancia institucional y expansión del control digital

Sobre quiénes ejercen la vigilancia, los encuestados señalan a estructuras comunitarias (44.4 %), Policía (29.5 %) y paramilitares (23.9 %). En comparación con diciembre de 2025, aumenta la identificación de la Policía como actor de vigilancia.

“Este hallazgo es importante porque refuerza la percepción de institucionalización del control. Es decir, la vigilancia no recae únicamente en estructuras paraestatales o partidarias, sino que se percibe cada vez más asociada a actores formales del Estado”, advierte el informe.

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De igual modo, el informe registra que el 42.5 por ciento afirma haber detectado vigilancia digital en redes sociales, correo electrónico o servicio celular, frente al 35.6 por ciento reportado en diciembre de 2025, lo que representa un aumento de 6.9 puntos porcentuales.

“Este incremento confirma que el espacio digital se ha convertido en un nuevo frente de control y amedrentamiento. La represión ya no se percibe únicamente en el territorio físico, sino también en la vida comunicacional y privada de las personas”, señala el documento.

Aumenta vigilancia digital y amenazas en Nicaragua

Entre los tipos de vigilancia digital identificados se encuentran amenazas y hostigamiento en redes sociales (38.1 %), perfiles falsos que solicitan información privada (36.9 %) y alertas de seguridad por intentos de hackeo (25 %).

“El crecimiento de amenazas y hostigamiento en redes sociales revela una transición desde mecanismos más encubiertos hacia formas más visibles y directas de amedrentamiento digital”, explica Hagamos Democracia.

El informe también aborda la situación económica, migración, remesas, percepción sobre el futuro, así como la inseguridad ciudadana, educación, salud y la corrupción a nivel local, junto con valoraciones sobre la participación política, la oposición y los medios de comunicación independientes.

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“Los resultados sugieren no solo continuidad del modelo represivo, sino también una sofisticación de sus mecanismos de control, especialmente en el ámbito digital y en la vida institucional”, señala el documento.

Hagamos Democracia sostiene que los resultados no solo describen una sociedad golpeada por la crisis, sino también una ciudadanía que, pese al desgaste, la precariedad y la represión, mantiene expectativas de transformación en el contexto político y social actual de Nicaragua.

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