A pesar de que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ha atornillado al poder durante los últimos 19 años y se prolonga en el mismo por la represión, los nicaragüenses consideran que la presión de Estados Unidos logrará desembocar en una transición democrática (71.6 %) e incluso piensan que habrá elecciones libres en 2027 (55.5 %), según un estudio de Hagamos Democracia (HD).
La publicación del 31 de marzo trae otras sorpresas. Una de las más destacadas es que la mayoría de la población (78.2 %) sostiene que la oposición debería participar en un proceso de «negociación» con acompañamiento de los estadounidenses. El objetivo sería buscar que existan las condiciones para que se dé la transición.
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“La amplitud de este respaldo muestra que la ciudadanía está dispuesta a considerar salidas negociadas, siempre que estén orientadas a una transición democrática y cuenten con acompañamiento internacional. No se trata de un apoyo pasivo al diálogo, sino de una expectativa de negociación como herramienta práctica de apertura política”, explica el informe.
La investigación de HD abarcó a más de 400 personas en 40 municipios del país, quienes fueron consultados entre el 24 y el 31 de marzo. Los participantes respondieron a 54 preguntas que abordaron temas como la situación económica, política y la migración. Según la metodología del estudio, las entrevistas se realizaron a través de llamadas de las aplicaciones WhatsApp o Signal. Cada uno de los participantes llenó un formulario de Google.

Sin elecciones libres desde 2008
Nicaragua perdió su derecho al voto desde 2008, cuando el Frente Sandinista perpetró un fraude electoral que conllevó la tergiversación de los resultados en 40 de 146 municipios que existían entonces en el país. Eso permitió al orteguismo asaltar el poder en las localidades de todo el territorio nacional y ampliar su poder, que derivó al totalitarismo con el paso del tiempo.
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El estudio de HD resaltó que la percepción sobre elecciones libres en 2027 es uno de los resultados más destacados de la investigación. Afirman que hay un horizonte de expectativa democrática que no debe “subestimarse”, el cual se alimentó posiblemente por las acciones de Washington contra Venezuela —la captura y arresto de Nicolás Maduro y su esposa en enero—, las presiones a Cuba —bloqueo petrolero— y las crecientes críticas públicas y sanciones al régimen Ortega Murillo.
En enero de 2025, la dictadura creó la “copresidencia” para nivelar jerárquicamente a Rosario Murillo con su marido Ortega, tras unas reformas constitucionales, en las cuales eliminaron la independencia de poderes, reforzaron su aparato represivo y se aumentaron un año para totalizar seis el período gubernamental.
Este mes se cumple el octavo aniversario de la rebelión cívica de abril, cuando el Estado reprimió con brutalidad a miles de ciudadanos que salieron a las calles a protestar. La OEA informó en su momento que al menos 355 fueron víctimas fatales entre el 18 de abril de 2018 y el 31 de julio de 2019.
El miedo: 80 % no participa en política
Otro hallazgo de la investigación de HD es congruente con el entorno de represión que vive el país: solo el 25 por ciento de los entrevistados dijo que participaba en política, mientras el 79.4 por ciento dijo que no lo hacía.
“El bajo nivel de participación formal es coherente con un entorno de represión, vigilancia y falta de confianza. Sin embargo, no necesariamente expresa apatía, sino también miedo, costos de participación y percepción de debilidad de los espacios políticos existentes”, explicaron. De acuerdo con el estudio, hay un interés en participar de los que incluso dijeron que no lo hacían.
Oposición: entre mala y regular
La fragmentación de la oposición queda descrita cuando los entrevistados mencionaron de manera dispersa los movimientos o partidos políticos en los cuales participa: AUN, Ciudadanos por La Libertad, grupos liberales, Movimiento 19 de Abril, Movimiento Campesino, Ruta por el Cambio, Unamos, entre otros.
El papel de la oposición es valorado de esta manera: Buena (18.7 %), Regular (49.5 %) y Mala (31.8 %). En comparación con diciembre de 2025 hay una leve mejoría.
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“Mejora la valoración de la oposición: la opinión buena sube 10 puntos y la mala baja 11 puntos, aunque la mayoría sigue ubicándola en terreno regular o negativo. Esta mejora es relevante, pero no suficiente para hablar de consolidación. La oposición mejora respecto al trimestre anterior, pero todavía no logra instalarse como una referencia clara y sólida para la mayoría de la población. Predomina una percepción de insuficiencia, fragmentación o desempeño incompleto”, afirmó la investigación.