Una hueste de sandinistas con camisas alusivas al partido del poder bajan de un vehículo con bates y morteros para agredir a opositores liberales en Managua para impedir una marcha de protesta por el robo de las elecciones de 2008. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.
Elecciones 2008, cuando Nicaragua perdió la fe en las urnas
Las elecciones municipales de 2008 fueron el primer gran fraude que ejecutó Daniel Ortega. Sus objetivos: sentar un precedente de cómo serían las elecciones de ahí en adelante y hacerse con la alcaldía de Managua y la mayoría del resto del país.
Daniel Ortega llegó al poder a través de las elecciones presidenciales de 2006 y desde ese momento, el orteguismo buscó la manera de garantizarse el poder, no solo en la presidencia, sino también en las alcaldías para asegurarse el continuismo y perpetuidad.
El momento justo y apropiado lo encontraron en los comicios municipales del domingo nueve de noviembre de 2008. Alexis Argüello, la gloria deportiva de Nicaragua en el boxeo profesional, era el candidato por el sandinismo y una pieza más del tablero aprovechándose de la popularidad que gozaba entre los nicaragüenses.
Desde que empezó la campaña electoral se dieron brotes de violencia e intimidación por parte de los comandos electorales del Frente Sandinista hacia los simpatizantes de la oposición, pero lamentablemente no había quien respondiera a esas agresiones ya que la Policía estaba sujeta al orteguismo al igual que el Poder Judicial, Legislativo y el que se encargaba de contar los votos, el Poder Electoral, bajo la dirección de Roberto Rivas.
La noche del domingo 9 de noviembre de 2008, antes del anuncio oficial del Consejo Supremo Electoral, los orteguistas se tomaron las calles en inmensas caravanas dándose por triunfadores en Managua y varios departamentos del país. Los días posteriores fueron de protesta nacional en varios municipios del país, desatando una ola de violencia del sandinismo contra los opositores que no aceptaban los amañados resultados de Roberto Rivas.
En Managua los comandos electorales dirigidos por Lenin Cerna se activaron como cuerpo represivo del orteguismo. Estos grupos armados neutralizaron marchas en la ciudad de León y varios departamentos. En Managua los opositores intentaron hacer protestas, pero fueron canceladas por la cantidad de pandilleros armados con morteros, bates y machetes que intimidaban a los liberales y ciudadanos que querían protestar por haberles robado su voto y su derecho a elegir.
La sangre corrió nuevamente por toda Nicaragua. A finales de noviembre el dictador Daniel Ortega llamó a una concentración masiva donde dio un discurso diciendo que había que hacer borrón y cuenta nueva con las recientes elecciones, que su partido se había alzado con la victoria.
Alexis Argüello, candidato a alcalde de Managua por el Frente Sandinista saluda durante el cierre de campaña a simpatizantes rojinegros. El orteguismo se aprovechó de la popularidad del tricampeón, pero eso no fue suficiente para ganar limpiamente la Alcaldía de Managua. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Las filas para ejercer el derecho al voto fueron inmensas. La ciudadanía se volcó en las urnas, pero lamentablemente su voto fue robado por el sandinismo en complicidad con el Consejo Supremo Electoral. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.El entonces presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas junto al vicepresidente Emmett Lang. En esta imagen justifican el descarado robo de los votos para beneficiar al partido de gobierno con la mayoría de las alcaldías en noviembre de 2008. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Eduardo Montealegre con actas en mano denuncia la noche del domingo 9 de noviembre en la casa de campaña del PLC el robo y alteración de muchas actas de las juntas receptoras de votos donde ganó su fórmula y le otorgaban el triunfo al FSLN. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Un simpatizante del PLC es asistido luego de recibir una pedrada en el rostro por parte de turbas sandinistas durante una protesta por el robo de las elecciones municipales de noviembre de 2008. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Turbas sandinistas llegan a los alrededores del parque japonés para impedir una marcha de la oposición el 18 de noviembre de 2008 después que el orteguismo se robó las elecciones municipales. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Simpatizantes liberales se enfrentan con turbas del orteguismo en el municipio de Mateare cuando interceptaron una caravana del PLC que se dirigían a una protesta en la ciudad de León por el robo de las elecciones. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Turbas sandinistas armadas de morteros, machetes, piedras y garrotes intimidan en las calles de residencial Los Robles a simpatizantes del PLC para impedir una marcha por la protesta del robo de las elecciones municipales de noviembre de 2008. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Una persona herida durante los enfrentamientos entre turbas orteguistas y simpatizantes del PLC en la ciudad de Mateare. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Liberales enardecidos destruyen un quiosco de vendedores ambulantes en los semáforos de Enel Central. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Turbas orteguistas esperan una caravana de vehículos del PLC en la entrada a Ciudad Sandino para agredirlos después de un intento de viajar a la ciudad de León para protestar por el robo de las elecciones municipales de 2008. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Simpatizantes del PLC responden con fusil AK-47 y una escopeta a turbas sandinistas en la entrada de Mateare para impedir a la caravana de liberales viajar a la ciudad de León. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Un miembro de la Juventud Sandinista dispara un mortero sobre una pirámide humana hacia donde se concentran liberales que intentaban realizar una marcha en la ciudad de Managua. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.Turbas del orteguismo cargan tubos de morteros para agredir a simpatizantes del PLC en un intento de marcha en Managua. Foto por: Archivo personal de Óscar Navarrete.
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