A la izquierda, Luis Antonio Sevilla Benavidez. A la derecha, su madre, María del Socorro Benavidez García, quien sobrevivió a las cuchilladas que le propinó su hijo. LA PRENSA/ REDES SOCIALES/ ARTE

A la izquierda, Luis Antonio Sevilla Benavidez. A la derecha, su madre, María del Socorro Benavidez García, quien sobrevivió a las cuchilladas que le propinó su hijo. LA PRENSA/ REDES SOCIALES/ ARTE

Acuchilló 26 veces a su madre: esta es la historia del nicaragüense Luisito

No fue la primera vez que la agredió, pero la mujer pagaba la fianza cada vez que el hijo la golpeaba.

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La enfermera esteliana María del Socorro Benavídez García, originaria de Pueblo Nuevo, cumplió 52 años el pasado 20 de abril en un hospital de Wisconsin, en Estados Unidos, donde se estaba recuperando tras haber recibido 26 cuchilladas de parte de su hijo Luis Antonio Sevilla Benavídez, de 23 años.

Este miércoles 22 de abril, dos días después de haber cumplido años, María Benavídez fue dada de alta y ya está en su casa. Las personas que están a su alrededor la mantienen alejada de las noticias acerca de su hijo, pero ella les ha dicho que ya lo perdonó.

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El muchacho está preso en Wisconsin y en Pueblo Nuevo su familia materna no quieren saber de él, aseguraron a la Revista DOMINGO un pariente y dos allegados al joven.

Sevilla Benavídez estaba aparentemente ebrio cuando atacó a su madre, luego que ella le pidiera que le bajara el volumen a una música. El joven habría incluso violentado la puerta de la habitación de la mamá para agredirla, en el departamento que compartían en Fond du Lac, Hartford, Wisconsin.

La Policía del condado de Fond Du Lac, desde donde atendieron la emergencia cuando Luisito fue apresado. LA PRENSA/ REDES SOCIALES
La Policía del condado de Fond Du Lac, desde donde atendieron la emergencia cuando Luisito fue apresado. LA PRENSA/ REDES SOCIALES

La madre se había encerrado en el aposento después de que llamó al 911 para denunciar a su hijo, llamada que enfureció más a Luis Antonio.

María del Socorro, que sufrió heridas principalmente en el pecho y en las piernas, logró sobrevivir gracias a que los agentes llegaron con rapidez, encontraron al hijo todavía de pie acuchillando a la madre y lo neutralizaron. Por su parte, la mujer sangraba abundantemente.

La familia

José Luis Sevilla López, un evangélico esteliano, andaba en actividades religiosas en Pueblo Nuevo, en el año 2001, y allá conoció a María del Socorro Benavídez García.

Para entonces, él tenía 50 años y estaba divorciado, con hijos ya grandes. Ella rondaba los 27 años y tenía una hija.

Se casaron y al poco tiempo, el 5 de noviembre de 2002, nació Luis Antonio, a quien siempre llamaron “Luisito”. “Mi hijo amado”, solía escribir después María Benavídez en su Facebook, junto a fotografías de su hijo.

Sin embargo, indican las fuentes consultadas por la Revista DOMINGO, los esposos se separaron muy pronto luego de irse a vivir a Estelí. Algunas fuentes aseguran que fue para 2007. Otras ya no lo recuerdan y solo pueden asegurar que “Luisito estaba en preescolar” cuando ocurrió la separación.

A partir de entonces, cuentan las fuentes consultadas, Luisito llegaba a ver a su papá al barrio Alexis Argüello, donde José Luis Sevilla López tenía una casa, mientras Luisito, su madre y su hermana mayor, Dayana Cristina Pérez Benavídez, vivían en el barrio José Benito Escobar, contiguo al Hogar Chavalitos, un CDI de la zona.

¿Abandono?

Conforme Luisito iba creciendo, José Luis Sevilla López se iba haciendo mayor, al punto que algunas amistades se refieren a él como “el anciano”. Además, padecía de diabetes y de eso falleció en octubre de 2022.

El negocio de Sevilla López era la venta de verduras, pero de último solo subsistía de una pensión que tenía y de la cual le pasaba una parte a Luisito. Era poco, 1,300 córdobas, pero era lo que podía darle.

Empujada por las necesidades económicas, María Benavídez se fue a buscar mejor vida a España y dejó a Luisito, todavía un adolescente para entonces, bajo el cuido de su hermana mayor, Dayana Pérez Benavídez. “El chavalo vivía prácticamente con la hermana”, dice una fuente familiar.

De esa manera, gran parte de su adolescencia, Luisito pasó alejado de sus padres, solo bajo la tutela de su hermana.

María del Socorro Benavidez García ya salió del hospital donde se recuperaba de las cuchilladas. LA PRENSA/ CORTESÍA
María del Socorro Benavidez García ya salió del hospital donde se recuperaba de las cuchilladas. LA PRENSA/ CORTESÍA

Amistades de José Luis Sevilla López consideran que este último nunca abandonó a Luisito, pues siempre andaba “de arriba a abajo con él”. Lo único era que no podía vivir con él en la misma casa. El muchacho lo llegaba a ver un día entero, o a veces se quedaba a dormir con el papá, y luego regresaba con su hermana.

Así, llegaron al año 2019, con Luisito cumpliendo 17 años y su madre en España, trabajando para enviarle dinero.

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En ese año, José Luis Sevilla López tomó la decisión de casarse de nuevo, por lo que demandó a María Benavídez en los juzgados de Estelí para que le diera el divorcio. En el juicio, como María Benavídez estaba trabajando fuera de Nicaragua, en España, el cuido de Luisito quedó siempre bajo su hermana mayor.

Poco después, el papá pasó la casa del barrio Alexis Argüello a nombre de su hijo y hoy ese inmueble está rentado a terceras personas.

Drogadicción

Luisito estudió la primaria y la secundaria en un solo colegio, el Bautista Puertas Abiertas, y luego inició la universidad en Estelí.

Algunos jóvenes que estudiaron con él, tras conocer que había acuchillado a su madre, no lo podían creer porque aseguraron que Luisito siempre fue bien tranquilo.

“Fue un compañero de colegio y era callado siempre. Ni parecía”, comentó, por ejemplo, Kenya Centeno en Facebook.

“Aquí no era así (violento). ¿Qué le pasaría?”, la secundó Lis Gutiérrez en la misma red social.

Sin embargo, según una persona que fue amigo del padre de Luisito, el muchacho le dijo en una ocasión a su progenitor que no iba a seguir estudiando, “que eso no era lo de él”.

José Luis Sevilla López murió preocupado por su hijo. “Hermano, ore por mi hijo. Me dijeron que anda drogas”, le dijo Sevilla López a un miembro de su iglesia poco antes de morir.

Luis Antonio Sevilla Benavidez cuando era un adolescente. LA PRENSA/ CORTESÍA
Luis Antonio Sevilla Benavidez cuando era un adolescente. LA PRENSA/ CORTESÍA

Incluso, el papá llegó a amenazarlo con dejarle de ayudar económicamente si confirmaba que Luisito consumía drogas o andaba “en malos pasos”.

En 2021, María Benavídez regresó a Nicaragua desde España. Y, en enero de 2022, se fue Estados Unidos, pero ya había hablado con Luisito que después se iba él también, pues una persona que la conoce dice que desde que estaba en España había recogido dinero para ese fin.

Si José Luis Sevilla López falleció en octubre de 2022, dos meses después, en diciembre de ese mismo año, Luisito se fue “mojado” a Estados Unidos, es decir, de manera irregular. Una fuente recuerda que en esos días estaban saliendo muchos buses cargados de migrantes desde Managua hacia Estados Unidos.

Madre pagaba fianzas

El 21 de marzo pasado, cuando Luisito violentó la habitación de su madre para acuchillarla, no era la primera que la agredía, ya estando en Estados Unidos.

Lo que ocurría, asegura una fuente familiar, es que cada vez que Luisito la violentaba, María Benavídez corría a pagar la fianza para que el muchacho fuera liberado.

Esta vez, tras las acuchilladas con las que escapó de matar a su madre, está más difícil que Luisito pague la fianza para ser procesado en libertad, pues, aparte de que su madre está convaleciente, el monto de la fianza que impuso el juez es de dos millones de dólares.

Para ocultar las agresiones de su hijo, María Benavídez siempre las negaba. Pero, últimamente, había comenzado a delatarlo, pues le escribía a familiares en Nicaragua contándoles de los golpes que le propinaba el hijo.

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Hasta mandaba fotografías de los moretones. Lo hacía para que, si algo le pasaba a ella, su familia supiera que había sido su propio hijo y no su actual esposo, pues María Benavídez se casó de nuevo en Estados Unidos, asevera la misma fuente familiar. Lo hacía para que la familia en Nicaragua no culpara a su esposo, enfatiza la fuente.

Toda la verdad se reveló el pasado 21 de marzo, cuando Luisito estuvo ingiriendo licor y escuchando música a alto volumen, hasta que su madre le pidió que le bajara y llamó al 911, lo que enfureció a Luisito y la acuchilló al menos 26 veces, dijo la policía.

Una persona que vive cerca de María Benavídez dijo que la mujer saldría del hospital el pasado miércoles, pero la información no ha sido confirmada.

Mientras tanto, Luisito, de ser declarado culpable, se enfrentaría a una condena de cadena perpetua.

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