En repuesta a mi apoyo al decreto del mes de la paz

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Al respecto de mi artículo del lunes pasado, en que manifesté en estas mismas páginas mi apoyo al decreto de la copresidenta declarando el mes de abril como el mes de la paz, fueron muchos los amigos que se comunicaron directamente conmigo para ofrecerme sus apreciaciones sobre dicho decreto, lo que me dio la oportunidad de agradecerles la confianza y explicarles la razón del artículo. No creo equivocarme si les digo que todos los que me llamaron quedaron satisfechos con mi explicación, pues el darle una oportunidad a dicho decreto viniendo de quien venía, a mi juicio es lo menos que podíamos hacer quienes ya vivimos los horrores de dos guerras.

Por ello hasta que no finalice el mes de abril, seguiré esperando acciones que conlleven a la armonía y el reencuentro de todas las familias nicaragüenses. Estoy consciente que la paz tiene enemigos, normalmente estos enemigos tienen intereses mezquinos, en su mayoría gravitan alrededor de los poderosos y se enriquecen a su sombra, otros son como los saltimbanquis, saltan de rama en rama sin ningún rubor ofreciendo lealtad y pleitesía al poderoso de turno, estos son los más peligrosos pues se alimentan de la lambisconería por lo que la paz es la mayor enemiga de sus intereses.

Otros enemigos de la paz son los radicales, no importa si son de izquierda, de derecha, de arriba o de abajo. Estos vociferan pidiendo paredón para los adversarios, usualmente acogen consignas totalmente ilusorias pidiendo y exigiendo cosas y acciones por las que no tienen la intención de luchar, para estos se creó aquel refrán que dice: estoy en contra de los que están a favor y a favor con lo que están en contra, es decir no hay camisa que les quede. Estos al igual que los anteriores son también enemigos de la paz.

Analicemos, ¿quiénes son los más beneficiados con la paz? Yo creo que la sociedad en general, los gobernantes, los gobernados, los empresarios, los obreros, los funcionarios honestos y podría seguir mencionando muchos más beneficiados pero el espacio para este artículo no me lo permite.

Ahora bien, la paz es mucho más que la ausencia de la guerra. Con la paz se construyen naciones progresistas, con la paz se desarrollan los pueblos y se logra un bienestar colectivo. En fin, como dijo la copresidenta, la paz es el camino. Pero la búsqueda de la paz se parece mucho a la búsqueda de la rosa azul, que según el cuento después de buscarla por el mundo a su regreso el buscador descubrió que la rosa azul estaba en su jardín.

Ahora permítanme aclararles algo para que quede meridianamente claro. La paz impuesta desde afuera no me gusta para nada, las múltiples veces que se ha intentado en Nicaragua, los resultados han sido desastrosos. La razón es bien sencilla, normalmente las potencias que intervienen para llevar “paz” a un país, lo hacen anteponiendo sus particulares beneficios y si quieren que se los diga más claro, allí les va. La paz de la que hoy goza Venezuela no me gusta para nada, tengo la suerte que mis amigos lectores son hombres y mujeres inteligentes, por lo que me ahorro el tiempo de las explicaciones, por lo que estoy más que seguro que saben la razón del porqué lo digo.

Finalizo diciéndoles lo siguiente: Durante la guerra civil que sufrimos en los 80, a pesar de estar enfrentados, contra todo pronóstico los primeros en aplaudir la posibilidad de la paz fuimos los miembros de la Resistencia Nicaragüense, por lo que el desarme y el regreso de los miles de comandos a sus casas no tuvo mayores tropiezos o contratiempos. Si todos ponemos nuestro granito de arena con sinceridad estoy seguro que podemos encontrar la paz entre nicaragüenses sin interferencias ni injerencia foráneas. Intentémoslo los resultados nos sorprenderán.

El autor es analista político y exmiembro de la Resistencia Nicaragüense.

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