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El periodismo nicaragüense enfrenta una de las peores crisis de su historia. Aunque muchos marcan 2018 como un año clave, en ese año se exiliaron grandes cantidades de periodistas garantizando su seguridad, su libertad y su vida. Se dio un fenómeno esperanzador con la creación de más de 30 medios, pero las cosas se fueron oscureciendo con el pasar de los años dejando una reducción en la cantidad de periodistas ejerciendo su labor que pone en discusión si es una selección natural o los giros causados por poderes políticos y económicos.
Primero el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se apoderó de las universidades, de las grandes escuelas de periodismo. Recuerdo en mi último grupo de clases un alumno que me dijo yo quiero ser periodista, pero me da miedo.
Los medios como guerreros de la libertad de expresión soportaron el exilio, la pérdida de publicidad y de apoyos de empresas que también temían ser señaladas por el poder de turno.
Con el pasar de los años se fue reduciendo la cantidad de medios, se crearon alianzas que hicieron sobrevivir a medios pequeños, pero era inevitable ante amenazas y bloqueos de páginas que los que tenían menos recursos cerraran.
A esta falta de relevo generacional, a esta escasez de recursos se le agregó la cereza del pastel y llegó en enero de 2025 cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el recorte de fondos y muchos medios tenían proyectos con USAID, lo que les dio un tanque de oxígeno con caducidad, terminando esos compromisos debían generar otros recursos o cerrar.
Organizaciones que apoyan la libertad de expresión han indicado, por ejemplo, que en Costa Rica, donde se exilió la mayor cantidad de periodistas quedaron cerca de 40 hombres y mujeres de prensa cuando se contabilizaban más de cien.
Y es que, además, la inseguridad pasó fronteras y los periodistas debieron buscar un tercer país para resguardarse. La pregunta del millón es ¿cuántos quedan ejerciendo?
Ortega y Murillo no han logrado acabar con el periodismo, pero sí fracturarlo y dejarlo en cuidados intensivos, enfrenando la falta del relevo generacional, la crisis económica y la necesidad de generar nuevos modelos de negocio para la información y como dijo Andrés Oppenheimer es momento de “Crear o morir”.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.