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Ocho personas han muerto y una se encuentra hospitalizada después de haberse puesto un suero vitaminado en una clínica en Sonora, México. El caso está siendo investigado por la Fiscalía estatal y las autoridades mantienen un operativo para encontrar al médico Jesús Maximiliano «N», responsable de la clínica donde se aplicaron los sueros y que se encuentra prófugo.
Todas las víctimas que asistieron a la clínica fueron atendidas por el médico Jesús Maximiliano, quien les administró tratamientos conocidos como vitamin drip, que consiste en una mezcla de vitaminas y minerales vía intravenosa. Según los medios locales las víctimas acudieron a la clínica privada presentando cansancio, resaca, fatiga y otras molestias cuando el médico les propuso ese tratamiento.
Un comunicado de la Secretaría de Salud asegura que «todos recibieron solución intravenosa suministrada por el médico que la prescribía, mezclaba y administraba». La Clínica Medicina Biológica Regenerativa Celular fue clausurada por las autoridades sanitarias.
Las investigaciones del caso comenzaron el pasado 30 de marzo. Según con el fiscal tras la muerte de dos personas, padre e hijo, quienes habían recibido el suero. Las víctimas identificadas son: Dinora Ontiveros, Jesús Héctor Almeida y su hijo Sebastián Almeida Cáñez, Catalina Figueroa y Zahid Alberto Castro.
Sueros contaminados
Los sueros, según dijo el secretario de salud, David Kershenobich este martes los sueros podrían haber estado contaminados por una bacteria. Las autoridades ya habían documentado anomalías en la clínica como material quirúgico ilegal, jeringas prerellenadas y condiciones insalubres.
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Horas después de la aplicación del medicamento, las víctimas presentaron una descompensación en su salud. Entre los síntomas presentados estaban vómito, hemorragia, desmayo y afectaciones en diferentes órganos.
Los certificados de defunción de las víctimas, revelaron que las causas de muerte son afectaciones derivadas de la aplicación de los sueros, según dijo el secretario de Salud de Sonora, José Luis Alomía . «Al momento de combinar diferentes soluciones o medicamentos pudo haberse introducido algún elemento, ya sea un microorganismo, una toxina o un químico. El problema no es un producto en particular, sino la elaboración de una solución con varios componentes», explicó.
Sobreviviente cuenta su experiencia
Julio Gaxiola, originario de Hermosillo, Sonora, México, contó su experiencia en redes sociales y asegura haberse sometido tres veces a estos tratamientos en dicha clínica. Gaxiola describió condiciones que consideró poco higiénicas, la presencia de mosquitos y el personal que comía mientras manipulaba material médico.

«Lo peor del caso es que NUNCA CREÍ en estos sueros. No hay que ser el más estudiado o el más brillante en el área de la salud para saber que son innecesarios y por lo visto hasta peligrosos», dice Gaxiola. «El doctor me preguntó cómo me sentía y le enseñé los estudios médicos que me había hecho. Inmediatamente se puso a preparar mi suero y me dijo: “haremos que dejes los antidepresivos y el antiepiléptico”. Ya con eso, una red flag más a la colección, porque hablar de quitarle la medicación a alguien así de sencillo no me latió. Mi intuición me decía: sal corriendo. Pero no quería ser el testarudo malagradecido», contó.
«El último suero me lo aplicaron hace dos semanas. Leí que una de las víctimas se lo aplicó en febrero y murió hasta marzo. No me he sentido mal, pero por si las dudas», finalizó Gaxiola, quien afirma que, si llega a pasarle algo, la gente sepa que el responsable es ese médico.