Tradiciones que unen

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Esta Semana Santa me he puesto a reflexionar por qué la fe se vuelve peligrosa para los políticos. Aunque no es tan difícil de entender por qué un gobernante sueña con un pueblo que se mueve por una creencia, juntos. Para mí las tradiciones y la fe católica tienen mucho que ver con mi familia, fueron inculcadas por mujeres maravillosas que me enseñaron a creer sin ver, a confiar y a saber esperar.

Recuerdo las procesiones en un pueblo de Carazo, aunque mi mamá siempre me recuerda que ya fue declarado ciudad. Pero para mí siempre tendrá ese algo especial. Siempre recordaré las procesiones de esta semana, cada una con un gran significado.

Los católicos hoy sienten la ausencia de esas tradiciones y yo lamento que las nuevas generaciones no las puedan vivir como lo hicimos los que recorrimos las calles hasta llegar a las iglesias o los calvarios de los pueblos.

Cuando el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo empezó a prohibir incluso el rezo del Santo Rosario en las iglesias se hizo el llamado a los feligreses a hacerlo en casa. Me pregunto ¿cómo mantener en las siguientes generaciones el significado de la Semana Santa y cada una de las etapas que se reflexionan en ella?

En el exilio algunos dicen sentir nostalgia al ver las tradiciones, las procesiones en las calles, pero hasta en eso hay diferencias. Para los de Nicaragua los viacrucis son los viernes, pero en Heredia, Costa Rica, se realizó uno el miércoles y me pareció curioso saberlo.

Las tradiciones unen a la gente y eso es peligroso para los que quieren que la gente se una por una creencia política.

Lo bueno es que por más que alguien crea que puede reemplazar a la figura en la cruz y hacer esa unión en la fe será posible. Es como la película del Todo Poderoso, la comedia del tipo que critica a Dios, pero cuando se le da el trabajo no logra cumplirlo.

Y lo mejor de todo es que las tradiciones que unen, la fe del verdadero creyente siempre durará más que una dictadura, más que un partido y más de una familia. Y aunque crean que con reducir o eliminar a los sacerdotes es suficiente nos guiamos por principios, por las sagradas escrituras, por algo más poderoso que una militancia, nos guiamos por la fe.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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