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«Cuba es la siguiente», afirmó el presidente estadounidense, Donald Trump, en una nueva amenaza a la isla caribeña a la que ha impuesto un bloqueo petrolero que asfixia su economía.
El dirigente republicano también desestimó que las recientes acciones militares estadounidenses en Venezuela o Irán le resten apoyo dentro de su movimiento MAGA («Make America Great Again»), un sector del cual se opone al intervencionismo exterior de Estados Unidos.
En un discurso en un foro de inversión FII Priority, respaldado por Arabia Saudita, Trump dijo el viernes que su movimiento MAGA quería «fuerza» y «victoria» y puso como ejemplo la captura en enero del entonces dictador venezolano Nicolás Maduro.
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«Yo construí este gran ejército. Dije: ‘Nunca tendrán que usarlo’, pero a veces hay que usarlo», dijo Trump. «Y Cuba es la siguiente, por cierto. Pero hagan ver que no dije eso», agregó.
Luego insistió a los medios que ignoren esa declaración, pero rápidamente repitió «Cuba es la siguiente» entre risas del público de este foro organizado en Miami. El presidente estadounidense, que ha especulado en ocasiones anteriores con «tomar» la isla, no especificó qué planea hacer con Cuba.

Castro al frente de conversaciones por La Habana
Miguel Díaz-Canel, quien ejerce formalmente la presidencia del gobierno comunista y es el primer secretario del Partido Comunista de Cuba, confirmó la semana pasada que es el general de Ejército Raúl Castro Ruz, quien está al frente de las conversaciones con Estados Unidos. Castro Ruz, de 94 años, es uno de los líderes históricos de la Revolución junto a su hermano, el comandante Fidel Castro Ruz. Se le ve como el verdadero poder en Cuba, pese a no poseer títulos formales actualmente.
Los diálogos se están dando “bajo la dirección del general del Ejército, que tiene un liderazgo ganado en este país, es el líder histórico de la Revolución, aunque se haya despojado de sus responsabilidades”, dijo Díaz-Canel a la televisión cubana.
El papel de los intermediarios
Del lado estadounidense, el principal interlocutor es el secretario de Estado Marco Rubio, según ha sido confirmado por el mismísimo Trump.
Se sabe que el contacto con Cuba ha sido a través de intermediarios importantes, como el nieto de Castro. Se trata de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de 41 años, conocido como Raulito y el Cangrejo, quien es nieto, ojo derecho y guardaespaldas del expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años. También se ha hablado del coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl.
Muy pocos detalles se conocen del contenido de las conversaciones. Díaz-Canel dijo que cualquier agresor externo se enfrentaría a una «resistencia inexpugnable».
Sin embargo, el bloqueo de petróleo implementado por Estados Unidos pone a las autoridades comunistas bajo presión. Los apagones y la escasez habitual de alimentos, medicinas y otros productos básicos han generado protestas con cacerolas por la noche.

«Peor que un comunista es un comunista incompetente»
Las averías se han intensificado desde que el principal aliado regional y proveedor de petróleo de Cuba, el venezolano Nicolás Maduro, fue capturado el 3 de enero.
Cuba está sometida a un embargo comercial estadounidense desde poco después de la revolución de Fidel Castro en 1959.
Más allá de las declaraciones triunfalistas y altisonantes de Trump, ha sido el secretario de Estado quien ha definido mejor el propósito principal de Estados Unidos con respecto a la isla comunista.
Marco Rubio manifestó que «quizá ahora pueda ser el momento» para un cambio político en Cuba y abogó por sustituir a «las personas que están al mando» de la isla. Hizo estas declaraciones antes de tomar su avión tras participar el viernes en una renión de ministros del G7 en París.
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Cambio de sistema en Cuba
«Necesitamos cambiar el sistema que dirige el país, y es necesario cambiar el modelo económico que tiene. Es el único camino a seguir si la gente quiere un futuro mejor. Lo hemos expresado de forma clara y reiterada durante muchos años, y quizás ahora exista una oportunidad para hacerlo», precisó, citado por Telemundo 51.
Con respecto al flujo petrolero, Rubio hizo ver que “no existe ningún bloqueo naval alrededor de Cuba. La razón por la que Cuba carece de petróleo y combustible es porque pretenden obtenerlos gratis. Y la gente no regala petróleo ni combustible de forma habitual, a menos que sea la Unión Soviética subsidiándolos, o Maduro subsidiándolos”.
Referente al bloqueo energético impuesto por Washington que vive en la isla desde hace 3 meses Rubio precisó que “puede que reciban algún cargamento ocasional de vez en cuando —de alguien—, pero no lo suficiente como para sostener a su país. Así pues, la razón por la que están sufriendo esto —por eso no tienen combustible— y la razón por la que padecen apagones es que poseen equipos de las décadas de 1950 y 1960 que nunca mantuvieron ni actualizaron”, agrega el reporte noticioso de Telemundo 51.
«¿Quién invertirá en un país dirigido por incompetentes?»
Rubio precisó que Cuba fue tema de discusión en el G7 pues “no se trata de la familia Castro. Se trata de un sistema de gobierno y de un régimen que no funciona”.
Durante las preguntas de los periodistas, Rubio cuestionó: “¿Quién va a invertir miles de millones de dólares en un país comunista? ¿Quién va a invertir miles de millones de dólares en un país comunista dirigido por comunistas incompetentes, lo cual es incluso peor que el comunismo? Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente. Y, por lo tanto, su sistema de gobierno tiene que cambiar, porque nunca podrán desarrollarse económicamente sin esos cambios”.
«Se ve que los cubanos tienen éxito en todo el mundo, excepto en Cuba. Eso tiene que cambiar. Y para que eso cambie hay que sustituir a las personas que están al mando», aseveró el político cubanoamericano republicano.

¿Preparan operación militar?
«El ejército estadounidense no está ensayando una invasión de Cuba ni preparándose activamente para tomar la isla por la fuerza, declaró ante legisladores el general de mayor rango al mando de las fuerzas estadounidenses en Latinoamérica», según informó el medio digital británico The Guardian, el 19 de marzo pasado.
El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, afirmó que, no obstante, el Pentágono está preparado para hacer frente a cualquier amenaza contra la embajada estadounidense en La Habana, defender su base en la Bahía de Guantánamo y apoyar los esfuerzos del gobierno estadounidense para gestionar cualquier migración masiva desde la isla, si fuera necesario.
Las declaraciones de Donovan se produjeron durante una audiencia del Senado centrada en el creciente uso de las fuerzas armadas estadounidenses por parte de Donald Trump en Latinoamérica, donde su administración ha reafirmado la idea de que la región se encuentra dentro de la zona de influencia de Washington, agregó The Guardian.

¿Qué candidatos podrían encabezar una transición?
El medio estadounidense Axios hace referencia a tres figuras que podrían encabezar una transición.
Axios entrevistó al profesor Adrian Hearn, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Melbourne, Australia, un experto en Cuba y estudioso del sistema de la isla por muchos años.
Hearn sostiene que el cambio del contexto geopolítico de Latinoamérica, con la salida de Maduro del poder y el consiguiente debilitamienhto de la posición de Cuba y la formidable presión estadounidense, ha creado una oportunidad para un cambio de liderazgo que, no obstante, y quizás paradójicamente, podría llevar a otro Castro al poder.
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«Buscan a alguien que pueda comunicarse con un público amplio de diversos sectores, alguien que pueda conectar con los políticos, con los emprendedores y con la gente común», dijo Hearn a Axios. «Esa es la clave».
Los candidatos que Hearn mencionó son tres:
1.Raúl Guillermo Rodríguez Castro, Raulito o «El Cangrejo». El nieto de Raúl Castro. Tiene 41 años. Aunque sin cargos formales, es el guardaespaldas jefe de su abuelo. Es parte del círculo estrecho del poder, pero no tiene mucha experiencia política, dice Hearn, aunque sí posee «capital cultural».
2. Oscar Pérez-Oliva Fraga. Es sobrino de Fidel y Raúl. De 54 años, funge como viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversiones de Cuba. Anunció una política que permitirá a los cubanos residentes en Estados Unidos y otros países invertir y ser propietarios de negocios en la isla. El País lo califica como un tecnócrata que carece de carisma y mantiene un perfil bajo, pero no se le asocia realmente con las políticas de línea dura de La Habana, probablemente porque proviene del sector económico.
3. Alejandro Castro Espín. Hijo de Raúl. El coronel Castro Espín, de 60 años, considerado durante mucho tiempo un posible futuro líder. El exjefe de inteligencia alcanzó notoriedad internacional en 2014, cuando su padre, Raúl Castro, y el entonces presidente Obama anunciaron la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Castro Espín fue el artífice de este avance, según El País. Sin embargo, no se le ha visto mucho en público desde que su padre dejó la presidencia de Cuba.

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¿Reforma económica sin cambio político democrático?
«La postura de Trump hacia Cuba parece igualmente dura y cínica. A mediados de marzo, Trump declaró: “Creo que tendré el honor de tomar Cuba… Creo que puedo hacer lo que quiera con ella”. Muchos esperan que su administración se centre en deshacerse de uno de los líderes del régimen —muy probablemente el presidente Miguel Díaz-Canel— e implementar reformas económicas, dejando el cambio político para más adelante», escribió el excanciller mexicano Jorge Castañeda en un análisis publicado por La Prensa. «Como afirmó en febrero el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, de origen cubano: “Cuba necesita cambiar”, pero “no tiene que cambiar de golpe”.
Algunos miembros de la diáspora, como el Grupo de Estudio sobre Cuba, coinciden en que las negociaciones deberían centrarse inicialmente en la apertura del mercado, sostiene Castañeda.
«Sin embargo, muchos más creen que cualquier cambio económico debe ir acompañado de una profunda transformación política. En su opinión, el actual gobierno cubano es incapaz de llevar a cabo una reforma económica real. Y lo que es más importante, el pueblo cubano —tanto en la isla como en el exilio— anhela por encima de todo la democracia y las libertades individuales. Mantener el régimen actual sería una traición a los cubanos de todo el mundo, incluidos los casi tres millones que viven en Florida, España y México», concluye el excanciller mexicano.
