La transición democrática como aspiración y realidad

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Algunos opositores a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo aseguran que en Nicaragua ya está en marcha la transición a la democracia.

Es una opinión animada al parecer por el buen deseo de que la dictadura termine lo más pronto posible. Pero también quienes opinan eso dicen basarse en el análisis de la coyuntura hemisférica creada a partir del derrocamiento del dictador venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero pasado, por una fulminante operación militar del Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.).

Por supuesto que nadie puede asegurar, con certeza, que lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero se puede repetir de algún modo en los otros dos países del hemisferio dominados por dictaduras, Cuba y Venezuela. Sin embargo, a partir de ese acontecimiento se ha fortalecido entre los opositores la esperanza y la convicción en que pronto se podría poner fin a los regímenes autoritarios. Y más todavía, tomando en cuenta que EE. UU. está ejerciendo una poderosa presión contra la dictadura cubana, con el aparente propósito de sacarla del poder.

En Nicaragua, para recuperar la democracia o construir otra nueva y mejor que la de 1990 a 2006, es indispensable pasar por una transición, que todos saben cuáles serán sus objetivos, pero nadie puede conocer cómo será el proceso. De lo único que se puede tener seguridad es de que tarde o temprano la transición ocurrirá.

Como toda transición de una dictadura a la democracia, la de Nicaragua tendrá que comenzar por supuesto con el fin del régimen autoritario de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Lo que no se puede saber, por ahora, es cómo ocurrirá ese final.

Lo cierto e inevitable es que entre la dictadura de Ortega y Murillo y la nueva democracia de Nicaragua tendrá que ocurrir el desmantelamiento de las viejas estructuras de opresión, en simultáneo con la construcción de las nuevas instituciones democráticas.

En cuanto a la intensidad y el ritmo de las medidas para la abolición de la dictadura y la creación de la nueva democracia, eso dependerá de cómo comience la transición. O sea, que si la dictadura se desmorona, las transformaciones podrán ser más intensas y rápidas, pero si es forzada a hacer un acuerdo con la oposición los cambios se tendrán que hacer de manera gradual, con concesiones, evitando acciones precipitadas y traumáticas que pudieran conducir a una situación de desorden e ingobernabilidad.

Tampoco podemos obviar que la dictadura de Ortega y Murillo ya sobrevivió a un gobierno de Donald Trump, al primero, en el período de 2017 a 2021. De manera que es probable que ellos crean que también podrán sobrevivir al segundo gobierno de Trump, que debe finalizar en 2029.

Sin embargo, por muy fuertes y seguros que se sientan los dictadores de Nicaragua, ellos no determinan el curso de la historia. La verdad es que las condiciones actuales, sobre todo las externas, son propicias para que haya pronto una transición a la democracia. Y los políticos opositores hacen muy bien al prepararse para ella.

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