No perder el enfoque de derechos humanos

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Los hechos en Nicaragua deben mantener el enfoque de derechos humanos, hablar de presos políticos, de la presentación de Bayardo Arce, la detención de Evertz Cárcamo, la excarcelación de Nancy Henríquez y otros hechos relacionados no debería normalizarse.  

No podemos hablar de presos políticos sin mencionar los derechos que se les están violentando. El derecho a ver a su familia, que también está plasmado en las leyes del sistema penitenciario, el mayor tiempo que se permite pasen sin ver a sus familiares son treinta días, pero hay unos en desaparición forzada desde hace meses, que ni siquiera se sabe dónde se encuentran.  

Y aunque el tema de Arce podría ser una polémica me encantó la declaración salomónica de Reed Brody, miembro del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) que lo dejó más que claro: “Preso político no es un término jurídico que nosotros manejamos. Si es preso político o político preso, sí está en el informe como persona detenida arbitrariamente”. 

Me parece que enfocar el caso desde la detención arbitraria, desde la violación al debido proceso, desde los derechos humanos es lo más correcto. Creo que no hay una persona que no tenga cola que le pisen, pero no hay razón para violar las garantías fundamentales que todos debemos tener por nuestra condición de personas.  

Cárcamo alborotó las redes cuando hasta después de dos semanas se supo que fue detenido. Recuerdo que uno de los enfoques que dimos en la sección de Derechos Humanos de LA PRENSA fue justamente ese, las detenciones arbitrarias sin cumplir con el debido proceso. Ya era “normal” que llegaran a las casas y sacaran a la gente sin un papel que diera razones.  

Y esto por mencionar casos conocidos, pero no debemos olvidar que los números de presos políticos representan personas a las que se les están violentando derechos tan fundamentales como el derecho a la salud, a ver a sus familiares.  

Mientras el régimen no cambie la ley del sistema penitenciario es importante recordarles que están violando las mismas leyes que ellos establecieron como reglas del juego. Y aún, cuando las cambien como lo hicieron con la Constitución no debemos dejar de recordarles que hay derechos que se deben cumplir para todo ser humano.  

Quiero recordarles que están ejerciendo el poder con normas claras y que si no las cumplen no solo caen en la ilegalidad, caen en ser inhumanos.  

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación. 

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