Dictadura remata la autonomía municipal

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El órgano legislativo de la dictadura aprobó esta semana, con carácter de “urgencia”, una ley que termina de poner fin a la autonomía municipal en Nicaragua.  

En realidad, la autonomía municipal dejó de existir de hecho desde el año 2008, cuando el régimen autoritario de Daniel Ortega se apoderó mediante un gran fraude electoral de la mayoría de las alcaldías. Y después sometió por medio de la intimidación y la fuerza a las pocas que habían quedado en manos de la oposición. 

La autonomía municipal quedó como una formalidad hasta que ahora la dictadura la ha liquidado definitivamente, mediante una reforma a la Ley de la Procuraduría General de Justicia que le asigna el control sobre la administración de los recursos humanos de las municipalidades. 

Según algunos analistas políticos opositores, con esa ley la dictadura “ha puesto el último clavo en el ataúd de la autonomía municipal”. Mientras que otros aseguran que se ha borrado el último rastro que quedaba de la forma democrática de gobernanza local. 

Cabe precisar que municipio no es lo mismo que municipalidad. El municipio es la circunscripción territorial, mientras que la municipalidad es la autoridad política o gobierno que administra sus asuntos y está integrado por el alcalde, los concejales y los funcionarios municipales. Y la característica principal de las municipalidades, para que puedan cumplir cabalmente sus funciones, es que deben ser autónomas y gobernadas por autoridades elegidas libremente por los ciudadanos de cada municipio. 

En realidad, la autonomía municipal no puede existir en una dictadura porque son sistemas opuestos y excluyentes. 

La autonomía municipal es la capacidad de la gente de los municipios de gobernarse directamente por medio de personas elegidas por ella misma, con capacidad de tener una organización política propia y competencia para recaudar los tributos, así como de manejar los presupuestos locales y ejecutar los proyectos de interés y desarrollo de la comunidad. 

La dictadura, en cambio, concentra y centraliza todas las instituciones y organizaciones del Estado, y controla su funcionamiento desde un poder central autoritario que no rinde cuentas ante nada ni a nadie.  

Después de la primavera democrática de Nicaragua de 1990 a 2006, la dictadura se comenzó a restaurar en el país cuando Daniel Ortega recuperó el poder en enero de 2007. Y como dijimos antes, a partir de entonces la autonomía municipal siguió existiendo, pero solo  formalmente, hasta que ahora ha sido liquidada definitivamente. 

Cabe mencionar que la autonomía municipal ha existido en Nicaragua desde principios del siglo 19, antes de la Independencia Nacional de 1821. Fue adoptada en el país cuando en España se aprobó la Constitución de Cádiz de 1812. Y después de la Independencia, cuando todavía existía la Federación Centroamericana de la que el Estado de Nicaragua formaba parte, se adoptó la primera Ley de Municipios. En la cual se estableció que las autoridades locales serían elegidas por la población y serían competentes para atender los asuntos de cada ámbito municipal. 

Después, en el azaroso proceso político e histórico de Nicaragua la autonomía municipal se restringió y hasta desapareció de hecho, durante las dictaduras liberales de Zelaya y Somoza, así como con la dictadura de los 9 comandantes sandinistas en los años ochenta y la de Daniel Ortega y Rosario Murillo en la actualidad. 

Pero la autonomía municipal ha permanecido siempre como una aspiración legítima de la gente de los municipios. Y la oposición, que aspira a poner fin a la dictadura y restablecer el sistema democrático en Nicaragua, debe tener entre sus proyectos la recuperación de la autonomía municipal.  

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