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Cuánto cuesta estudiar cinco años de Medicina. Siempre he bromeado con los que eligen esa carrera que ese período es suficiente para salir como profesional de otras carreras, mientras que para la Medicina no es sino la mitad del trayecto. Y ahora se imaginan salir de Nicaragua sin tus notas o no poder continuar tus estudios en el país que te recibe porque la homologación es casi imposible, los exiliados no deben imaginarlo, es la realidad que les tocó vivir.
Médicos, administradores, abogados en construcción y por hablar de los que estaban en el proceso y no los que culminaron tienen un título, pero no pueden ejercer porque no logran apostillar o realizar la homologación.
En Nicaragua es común encontrarse un taxista que te diga “soy administrador de empresa”, por poner una profesión de ejemplo, pero te dicen “a veces hago mis trabajitos en mi carrera”, pero en otros países ver a un médico nicaragüense de mesero en un restaurante, limpiando casas o cuidando personas mayores es más triste, porque sabes que no tienen la oportunidad de seguir ejerciendo.
Países como Costa Rica, Estados Unidos y España, que reciben la mayor cantidad de exiliados, refugiados, migrantes, tienen que preguntarse si quieren perder esos talentos, esas inversiones, pero sobre todo esas vocaciones que Nicaragua tachó de traidores a la patria por no estar de acuerdo con un partido, gobierno, familia o mescolanza extraña que reina en suelo pinolero.
Reunirme con una persona del Consejo Nacional de Rectores de Costa Rica con la idea de apoyar a colegas para que pudieran dar clases en universidades ticas fue una desilusión. Salí de ahí con una serie de requisitos que por más que se cumplían seguían pidiendo cosas, bromeamos diciendo que solo faltó que pidieran un elefante rosa.
Bueno, es triste porque en el grupo propuesto había docentes de más de diez años de experiencia dando clases en comunicación y periodismo y no les pareció atractivo ni por un instante.
Conozco a otros que renuncian a su vocación y se consiguen una nueva, empiezan de cero una carrera, pero qué sentimiento de impotencia y frustración por los años perdidos. Lo bueno es que “el nica resuelve” consigue un trabajo o hace ese giro profesional a otra cosa.
Hay exiliados que se fueron de Costa Rica por seguridad a otros países y ahí trabajan “en lo que los pongan”, trabajos que por lo general no requieren la preparación que tienen, pero pagan la comida, los servicios y son la alternativa para salir adelante.
Me pregunto ¿cómo se pedirá justicia por esos sueños truncados, por esas profesiones frustradas y por esos giros profesionales del exilio causados por un capricho de no querer en el país al que piensa diferente?
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.