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El gobierno argentino ha anunciado que la actividad económica habría crecido en 2025 un 4.4 por ciento interanual (i.a), luego caer -1.3 por ciento en 2024 y -1.9 por ciento en 2023. Datos que no se condicen con la realidad.
Por caso, la caída en la recaudación fiscal argentina del 10 por ciento en febrero de 2026, acumulando siete meses consecutivos de descenso, a pesar de un aumento nominal de la presión impositiva, se debe a la altísima “inflación” (suba del IPC del 32.4 por ciento i.a.) y a la menor actividad económica.
Y el futuro pareciera ser peor, ya que todo indica que la presión fiscal subirá, aunque el discurso oficial diga lo contrario. De hecho, en estos días entra en vigor un impuesto (“retenciones”) del 8 por ciento a la exportación de petróleo.
Uno de los principales motivos por el cual el gobierno aumenta la presión fiscal es porque necesita esos fondos para financiar su política populista dedicada a mantenerse en el poder y hacerle creer a la opinión pública que baja la pobreza cuando, en realidad, la ha “bajado” aumentando el “asistencialismo” estatal que creció un 50 por ciento con el actual gobierno. Al mismo tiempo que se niega a reconocer la deuda del Estado con los jubilados privados que aportaron su dinero y hoy no reciben lo correspondiente.
Por otro dato, entre noviembre de 2023 y diciembre 2025 el sector privado formal perdió 188,893 puestos de trabajo y, sumando los no formales, se perdieron 473,305 puestos, según el ministerio de Trabajo.
Pero supongamos que las cifras oficiales son reales. El “crecimiento” del 4.4 por ciento i.a. de la economía se da gracias a que, en diciembre, se presentó un avance mensual sorpresivamente elevado gracias a una cosecha excepcional de trigo (con rendimientos récord) que generó un salto interanual de 32 por ciento en el agro que, así, el aporte de este sector llega al 80 por ciento de la suba del mes. Es decir, la actividad agrícola es prácticamente la única actividad productiva que tracciona hoy a la economía.
Ciertamente el campo argentino es de los más ricos del mundo por la calidad excepcional y extensión de las tierras.
Valga una aclaración. El “recurso” más importante para el mercado son las personas, su creatividad, sus cerebros. Así, Japón es más rico que Argentina aun cuando tiene menos “recursos naturales”, como tierras cultivables, petróleo, etc.
Y, entonces, cuando se dice que los “recursos son escasos” en rigor se refiere al stock actual de bienes y servicios porque los recursos, siendo el principal la creatividad humana, no tienen límite superior. Irlanda, por caso, llegó a tener un crecimiento de su PIB per cápita del 35 por ciento en un solo año (2015 vs. 2014) y pudo haber sido más, insisto, no hay límite superior.
Pero volviendo al tema, el Estado argentino cobra “retenciones” a las exportaciones agrícolas. Ahora, el sector agroindustrial aporta el 23 por ciento del PIB y genera el 60 por ciento de las exportaciones totales del país y el 18.7 por ciento del total del empleo, con 4.2 millones de personas involucradas.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el país podría alcanzar las 251millones de toneladas de producción de granos (casi duplicando el récord actual) dentro de diez años si se eliminaran las retenciones a las exportaciones, ya que la presión sobre la renta agrícola es excesiva, oscilando alrededor del 55,.5 por ciento, y llegando a representar el 63.6 por ciento en junio de 2025 al ponderar cultivos clave como soja, maíz, trigo y girasol.
El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
@alextagliavini
www.alejandrotagliavini.com