En Nicaragua el acceso a la transición podría ser menos complicado

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Observadores extranjeros de la situación de Nicaragua estiman que en este país la apertura del camino a la transición democrática podría ser menos complicado que en Venezuela y Cuba.

Nicaragua —dicen— tiene una gran ventaja potencial sobre los otros dos países latinoamericanos que han sido sometidos a regímenes autoritarios. Esa ventaja es la economía.

En Cuba la situación económica actual no podría ser más desastrosa. Hasta el año de 1959 Cuba tenía una de las economías más dinámicas y prósperas de América Latina. Pero el comunismo condujo a la otrora Perla de las Antillas al peor desastre económico de la historia de las Américas. Ahora el pueblo de Cuba para poder sobrevivir está dependiendo de la ayuda humanitaria que llega de otros países.

En Venezuela, las irracionales políticas socialistas radicales impuestas por Hugo Chávez y sus compinches condujeron a ese país, antes ejemplarmente próspero, a un increíble desastre económico. Esto a pesar de sus inmensas riquezas, tanto petrolera como de otros valiosos recursos naturales del subsuelo.

Sobre la magnitud de la crisis económica de Venezuela, la politóloga Dayana Cristina Duzoglou ha escrito en un artículo publicado en el periódico venezolano El Nacional: “El experimento socialista contrajo el PIB en casi 80 por ciento y forzó el éxodo bíblico de más de nueve millones de ciudadanos. No estamos heredando simplemente un Estado fallido o una burocracia corrupta; estamos recibiendo los escombros de una nación donde la infraestructura, la salud y la educación fueron desmanteladas completamente, dejando tras de sí un trauma colectivo infligido por una mafia estatal que orquestó la miseria como herramienta de control social”.

Ante esa situación, la estrategia de EE. UU. para promover una transición democrática en Venezuela y Cuba comienza por sacar a los dos países de la profunda crisis económica, para estabilizarlos y facilitar los cambios políticos indispensables para la transición democrática.

En ese sentido la situación de Nicaragua es distinta. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo es tan perversa y represiva como las de Venezuela y Cuba. Pero en términos generales ha sabido manejar bien la economía nacional.

La dictadura de Nicaragua se hace llamar “socialista, cristiana y solidaria”. Pero eso es palabrería porque la economía nacional es plenamente capitalista. Sufre las distorsiones de una grosera corrupción gubernamental, pero en términos macroeconómicos es bien manejada, como explican los expertos.

De allí que la presión de EE. UU. sobre el régimen de Ortega y Murillo está apuntando principalmente a que haga reformas para sanear la economía capitalista, sobre todo en los sectores en los que se está perjudicando a los intereses estadounidenses. Como consecuencia podrían venir los cambios políticos que permitan el regreso a la democracia.

Según analistas y observadores externos lo que más le interesa al presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, es que haya un clima de negocios favorable a los intereses de las empresas estadounidenses.

Sin embargo, su secretario de Estado, Marco Rubio, ha asegurado que tiene el compromiso político y moral de promover la libertad y la democracia en Venezuela, Cuba y Nicaragua. Y hasta ahora no hay ninguna razón para creer que no lo cumplirá.

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