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El informe que el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) presentó el pasado 2 de marzo al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en su 61º período de sesiones que transcurre en Ginebra, ha provocado una amplia y vigorosa reacción internacional contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Eso es muy importante, porque por lo general cuando se habla de dictaduras en el hemisferio occidental se menciona a las de Venezuela y Cuba, pero se omite a la de Nicaragua que es igualmente criminal y nociva.
Eso se debe quizás a que Nicaragua es un país muy pequeño en territorio y población, comparado con Venezuela, y sobre todo no tiene petróleo. En tanto que Cuba se mantiene siempre en el radar internacional por su longevidad y la curiosidad de ser la única dictadura comunista ortodoxa en el hemisferio.
Además, la guerra de Israel y Estados Unidos (EE. UU.) contra Irán monopoliza la atención internacional, tanto que ya ni se habla de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.
De manera que ha sido un gran logro del GHREN, pero también del exilio nicaragüense por sus incansables gestiones ante la comunidad internacional, que la problemática nicaragüense que tiene de fondo las graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura siga atrayendo la atención incluso de países muy lejanos de Nicaragua.
En este sentido se destaca la declaración sobre Nicaragua que, en representación de todos los países de Europa del Norte, presentó el embajador de Letonia, Ivars Pundurs, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en su 61º período de sesiones.
“La situación en el país sigue deteriorándose día a día”, expresó el embajador de Letonia. Y agregó: “Nos preocupa profundamente la represión sistemática de la disidencia y el clima de miedo persistente que se manifiesta a través de la vigilancia, el acoso, las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, el exilio forzoso y la revocación de la ciudadanía”.
Letonia es un país europeo más pequeño que Nicaragua en territorio y población. Está situado en el norte de Europa, a orillas del mar Báltico, muy lejos geográficamente de Nicaragua. Pero política y moralmente es muy cercano, porque los letones sufrieron durante mucho tiempo la dictadura del imperio zarista, primero, y después del comunismo que durante muchos años les impuso la Unión Soviética.
Los nicaragüenses que dentro y fuera del país anhelan que termine la dictadura y el país emprenda el camino de la libertad y la democracia, deben estar muy agradecidos con esas muestras de solidaridad internacional. Pero también hay que decir que se trata solo de una solidaridad moral y declarativa, que no se traduce en acciones prácticas para poner fin a la dictadura.
Está claro que a quienes les corresponde esa tarea es a los nicaragüenses, no a la comunidad internacional. Pero también esta, como muy bien han dicho los miembros del GHREN, podría ayudar más pasando de las declaraciones a las acciones contra la dictadura de Nicaragua.
Los miembros del GHREN han recomendado en ese sentido que algún país democrático debería asumir la responsabilidad de acusar a la dictadura de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia, “por violar la Convención contra la Tortura y la Convención para Reducir los casos de Apatridia”.
Ojalá que hubiera alguno que lo haga. En este momento, cuando las dictaduras de Cuba y Venezuela están tratando desesperadamente por sobrevivir, la acusación contra la dictadura de Nicaragua ante la justicia internacional podría ser determinante para aproximarla a su final.