El costarricense Danny Quirós fue asesor de la campaña electoral de la actual presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández. LA PRENSA/ CORTESÍA

El costarricense Danny Quirós fue asesor de la campaña electoral de la actual presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández. LA PRENSA/ CORTESÍA

Danny Quirós: “Ser de derecha es ser una persona sensata”

El estratega electoral costarricense fue asesor de Eduardo Montealegre y Fabio Gadea Mantilla y en esta entrevista analiza el nuevo escenario con Donald Trump limpiando a Latinoamérica del “socialismo del siglo XXI”.

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Danny Quirós vive en Miami, es originario de Costa Rica, pero conoce Nicaragua como las palmas de sus manos. En el 2008 fue asesor de Eduardo Montealegre, cuando el opositor fue candidato a alcalde de Managua. Y, en 2011, fue asesor del candidato presidencial Fabio Gadea Mantilla.

Este comunicador costarricense, de 48 años, ha sido asesor de campañas electorales durante los últimos 20 años. Con su compañía, Partner 305 LLC, trabajó en la campaña pasada en español para el Partido Republicano en Estados Unidos. También ha trabajado en México, Brasil, Paraguay, Chile, Argentina, El Salvador, Bangladesh, Rusia, Lituania y Nicaragua.

De su trabajo, lo más difícil fue ser el asesor en la campaña recién finalizada de la actual presidenta electa de su país, Laura Fernández, porque asegura que “cuesta mucho ser profeta en la tierra de uno”.

“Imagínese para mí el problema que hubiese sido haber perdido e ir a otros países a decir: Mira, hacemos esto. Ah, pero no lo pudo hacer ni en su propio país”, comenta entre risas.

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Quirós no regresa a Nicaragua desde 2015, cuando las autoridades migratorias de la dictadura de Daniel Ortega lo deportaron a Costa Rica. El Gobierno de Estados Unidos intercedió por él en esa ocasión, pero finalmente fue expulsado de Nicaragua, acusado de ser amigo precisamente de los Estados Unidos.

“Son cosas que por eso ese tipo de regímenes van a caer”, dice Quirós, haciendo alusión a Nicaragua, Cuba y Venezuela.

En esta entrevista, Quirós señala que está trabajando en la transición de Cuba a la democracia y que Nicaragua pronto será libre también.

Quirós, calificado como un ultraderechista, está seguro de que el presidente estadounidense Donald Trump va por buen camino para eliminar el comunismo y el “socialismo del siglo XXI” en Latinoamérica.

¿Usted fue asesor de Eduardo Montealegre?

Y de Fabio Gadea Mantilla. A mí me contrataron no en la campaña presidencial de don Eduardo (2006), sino en la campaña para la Alcaldía (2008), la cual, evidentemente, esa elección nos la robaron. Se le ganó a Alexis Argüello, que tuvo una muerte muy curiosa. La comunidad internacional en aquel momento no hizo mucho, pero Eduardo Montealegre debió haber ganado esa elección. Años después me contrataron para la campaña de Fabio Gadea Mantilla en el 2011, donde iba una coalición. Me acuerdo de que estaban algunos del MRS, estaba don Edmundo Jarquín de vicepresidente, y estaban armando una campaña seria. Yo tomé esa campaña y estaba un poco baja cuando la tomé, por no decir que muy baja. Estaba (Arnoldo) Alemán corriendo también y yo dije: «A este gordo nos lo jodemos en votos». Y el gordo (Arnoldo Alemán) se puso muy molesto conmigo, me mandaba mensajes muy desafortunados. Pero bueno, la historia premiará la libertad, no a ese tipo de personas.

¿Usted fue vital en la campaña de la presidente electa de Costa Rica, Laura Fernández?

No, vital era Dios. Yo no. Uno le reza al hombre, con mucha fe y vámonos. Yo trabajé con doña Laura y su equipo, en el cual tuve responsabilidades importantes. Las asumí y gracias a la confianza que ella me brindó pudimos participar y colaborar en dirigir su proyecto a un buen puerto.

¿Se visualizó el tema de los nicaragüenses en esa campaña?

Toda campaña de Costa Rica tiene que ver mucho con los dos vecinos, Panamá y Nicaragua. Y Nicaragua es el vecino ahorita que está pasándola mal. Nicaragua se visualizaba como una esperanza de libertad para el pueblo nicaragüense.

He oído a los costarricenses decir que es la continuidad del presidente Rodrigo Chaves.

En un país donde el presidente tiene una aceptación arriba del 70 por ciento, como lo tiene don Rodrigo Chaves, dar continuidad es bien recibido por los votantes. Más que una continuidad, es un proyecto de un grupo de personas liderado por don Rodrigo Chaves, donde la continuidad es llevar a la creación de una continuidad del cambio. Consiste básicamente en traer a Costa Rica primero a la modernidad, porque Costa Rica se quedó mucho en el pasado. Cuando doña Laura habla de la creación de la tercera República va por esa parte. Es la continuidad para construir, modernizar las instituciones y de ir sacando la corrupción paso a paso, poniendo las instituciones al servicio de los costarricenses, no al servicio de grupos de poder que eran los que administraban esa parte.

¿Cómo deben de estar los nicaragüenses ante la llegada al poder de doña Laura en Costa Rica?

Deben tener la mayor confianza, la mayor tranquilidad que tienen al lado, o los que viven dentro de Costa Rica, tienen una presidenta firme, democrática, pero sobre todo muy justa. Es una persona que cree en el proyecto de la libertad para Nicaragua.

¿Cómo le fue al llegar a Nicaragua en 2008?

Era una Nicaragua en un proceso de decadencia, aunque algunos decían que Nicaragua estaba boyante y caminando muy bien. Uno empieza a ver señales y lamentablemente las vemos hoy. Esa Nicaragua del 2008, o esa Nicaragua del 2011, aparentaba y confundía a algunas personas. Cuando decían: «Qué bien que estamos con Ortega, Ortega no es el mismo de antes». Yo les decía: «Ortega no cambia. Estas personas no cambian, son absolutistas del poder, son personas que les gusta la acumulación del poder para ellos y para algunos cercanos, sobre todo para ellos y su familia». Y eso en aquel momento no era entendible. Hoy, años después, el tiempo nos da la razón. Pero era una Nicaragua que engañaba y que logró engañar a muchos, sobre todo logró engañar al mundo empresarial.

¿Cómo fue la campaña de las municipales en 2008?

Fue dura, difícil, complicada porque el Frente (Sandinista, FSLN) tiene una estructura electoral política bien armada. Y era complicado porque se estaba corriendo contra el hoy fallecido Alexis Argüello. La campaña estaba un poco pareja, sí lo apoyaba la gente a don Eduardo, pero estaba un poco pareja y logramos, con algunas técnicas hacia el final, que él avanzara bastante y me acuerdo de que se veía la distancia que nos daban las encuestas, entre 11 y 13 puntos. Lamentablemente me comentaban: «Esta elección es probable que se la robe Ortega, porque no va a permitir perder Managua». Y así fue. Esa elección, evidentemente, el alcalde que ganó, por una distancia importante, en la ciudad más importante de Nicaragua, fue Eduardo Montealegre y se la robó el Frente Sandinista.

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¿Eso no lo desanimó para aceptar asesorar a don Fabio en las elecciones presidenciales de 2011?

Acepté (asesorar a Fabio Gadea Mantilla) porque me di cuenta de que el Frente Sandinista y Daniel Ortega no son invencibles. Fuimos a trabajar la campaña de don Fabio Gadea. Entiendo Nicaragua. Me gusta Nicaragua. Es un país maravilloso, donde se come de lujo y se bebe también muy bien. Y con Fabio Gadea estuvimos muy cerca y fue pasando lo mismo (fraude electoral de Ortega).

¿Qué diferencias encontró entre don Fabio Gadea y Eduardo Montealegre?

A don Fabio lo conocía más la gente. Es una persona que ha acompañado a los nicaragüenses por decenas de años. Su personaje Pancho Madrigal es amado, querido y respetado en las zonas rurales. Pero, hacia las zonas más centrales, había algunos inconvenientes con don Fabio, que no lo conocían mucho. Él era de imagen más rural. Don Eduardo tal vez tenía una visión más de incorporación rápida de Nicaragua al mundo y don Fabio una reconstrucción un poco más desde adentro hacia afuera. Al final, los dos tenían una visión basada en la filosofía de la libertad, que es lo más importante.


«A la ultraderecha le llamo el regreso a la sensatez. Ser de derecha es ser una persona sensata. Sí, soy de ultraderecha porque creo en la sensatez aplicada hacia la política de las personas. Si ser de ultraderecha es pensar en que Dios tiene cabida en la vida, soy de ultraderecha. Si ser de ultraderecha es porque creo en una economía libre, en la democracia, en la libertad para las personas, en la educación sin ideologizar, y porque creo que no debe haber presos políticos, sí soy de ultraderecha».

Danny Quirós, estratega electoral.

¿Ha cambiado con el tiempo la percepción que tiene de Daniel Ortega?

Daniel Ortega es un hombre que tiene mucho miedo, pavor, a la libertad. Es una persona que no tiene paz, no la pasa bien, él y su familia, por más riqueza que tenga. Es un hombre pobre en espíritu, pobre en ilusión y esa pobreza la traslada al país, a como se ve hoy. Nicaragua es un país pobre por Daniel Ortega y su familia. Nicaragua es un país que no tiene libertad por Daniel Ortega y su familia. Es un pobre sin espíritu, Daniel Ortega.

Los nicaragüenses quieren salir de él ya. Se discute si por la vía armada, si por vía electoral o por presión internacional. ¿Usted ve posible la vía electoral en Nicaragua?

Primero, por las armas no es posible porque todas las armas las tiene el Frente Sandinista. Es muy difícil esa parte. Pero, por la vía electoral, bajo una supervisión del gobierno del presidente (Donald) Trump, bajo una presión de los Estados Unidos, como un país que cree en la libertad, liderado por el presidente Trump y por el secretario Marco Rubio, evidentemente, bajo la libertad, a como se le derrotó allá en el año 90, cuando nadie decía que se le podía ganar, cuando le ganó doña Violeta (Barrios de Chamorro), la historia se va a volver a repetir, solo que va a ser más contundente el rechazo hacia Ortega y su combo, y su familia.

A propósito de Trump, ¿qué lectura hace del encarcelamiento de Nicolás Maduro, la presión a Cuba y la muerte del ayatolá Alí Jameneí?

Es un presidente que lo que dice lo cumple. Eso es admirable. Basa su política en valores, en fe, en libertad y en democracia. La dictadura nicaragüense debe estar muy preocupada. Hoy, para Cuba, fue el momento en que la dictadura cubana acepta que está en un proceso de negociación con los Estados Unidos para el tema del poder. Que una dictadura tan fuerte, tan represiva como la cubana, acepte ese tipo de cosas, eso significa que Nicaragua va a ser libre pronto. En la actualidad, yo veo la comunicación de lo que tiene que ver con la transición en Cuba. Es un tema que se está en eso.

Si cae Cuba, ¿cae Nicaragua?

Esto es un dominó de dictaduras, un dominó de estupideces. La tontería que pasaba en Venezuela, que está en un proceso de trámite, la represión que pasa en Cuba y lo que pasa en Nicaragua, estas fichas de dominó muy pronto caerán.

Cayó Maduro, pero el chavismo sigue en Venezuela. ¿Cree que los venezolanos tienen una sensación agridulce?

No. Lo que los venezolanos tienen que entender es que el poder había sido tomado por completo por una cúpula corrupta chavista y que no se saca de la noche a la mañana. Haber quitado a Maduro y haber puesto a X persona a dirigir ese país, sin hacer un corte completo de ese cáncer, porque ese cáncer no se quita con una aspirina, lo contrario hubiese sido un error y sería muy mal para el pueblo. Lo que se está haciendo es la línea correcta de transición.

Cuando usted visitó Nicaragua, el poder lo ostentaba completamente Daniel Ortega. Ahora se dice que es su esposa Rosario Murillo. ¿Cómo ve a Murillo?

El poder en Nicaragua lo tiene Daniel Ortega, no lo tiene Rosario Murillo. Ahí no hay que equivocarse. Rosario Murillo es una compañera de viaje de Ortega, porque ahí ni amor hay. Son compañeros de viaje. La figura de Rosario Murillo no representa a la mujer nicaragüense, no representa lo lindo de la mujer nicaragüense, lo elegante, lo trabajadora de la mujer nicaragüense. Es una persona que no representa los valores de la mujer nicaragüense valiente, aquella mujer que trabaja duro. Más bien es una figura que no ayuda a la imagen de Nicaragua como país.

A usted lo califican como ultraderechista. ¿Qué significa eso?

A la ultraderecha le llamo el regreso a la sensatez. Ser de derecha es ser una persona sensata. Sí, soy de ultraderecha porque creo en la sensatez aplicada hacia la política de las personas. Si ser de ultraderecha es pensar en que Dios tiene cabida en la vida, soy de ultraderecha. Si ser de ultraderecha es porque creo en una economía libre, en la democracia, en la libertad para las personas, en la educación sin ideologizar, y porque creo que no debe haber presos políticos, sí soy de ultraderecha. Lo que yo creo es que la sensatez debe regresar a Nicaragua. Y lo que tenemos claro es que a través del comunismo, y este socialismo del siglo XXI, disfrazado, al final es comunismo, no es lo correcto para un país como Nicaragua.

¿Cree que los Ortega Murillo ya lo tenían estudiado cuando no lo dejaron entrar a Nicaragua en 2015, o qué fue lo que pasó?

Sí, en aquel momento los señores Ortega, no sé si les puede decir señores, tal vez a su hijo, que es un poco más presentable, en aquel momento probablemente tenían algún nivel de temor porque a mí me gusta hacer campañas ganadoras, duras y precisas. Decir la verdad. Decir la verdad no tiene nada de malo. Hay una parte religiosa que dice que la verdad nos hará libres. Y decirle a Ortega que es un dictador, que es un hombre que se apodera de las instituciones y que traiciona hasta sus propios amigos, no tiene nada de malo. Y decirles también a los empresarios que se equivocaron en aquel momento, no tiene nada de malo. Probablemente eso a él (Ortega) le generaba un poquito de estrés. Yo lamento mucho cuando Arnoldo Alemán se vendió a Daniel Ortega. Esa venta que hizo Arnoldo alemán la historia se lo cobrará con intereses durante toda la vida. Uno de los grandes causantes de la miseria que viven algunas familias nicaragüenses tiene nombre y apellido: Arnoldo Alemán Lacayo.

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¿La libertad de Nicaragua la ve lejana o cercana?

Nunca como ahora ha estado cerca la libertad de esta segunda etapa, y última de Daniel Ortega y su combo. Me atrevo a decir que la oportunidad del pueblo nicaragüense llegará en este año 2026.

¿Le gustaría asesorar a alguien en Nicaragua cuando haya elecciones libres, aunque esté Ortega todavía?

Bajo elecciones libres, él (Ortega) pierde la elección si yo estoy en esa campaña en contra de él. Me encantará trabajar en poder aportar para una campaña en una elección para poder ayudar a mi país vecino, a Nicaragua, a la libertad. ¿Con quién trabajaré? Eso solo Dios lo sabe.

Danny Quirós junto a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, y el esposo de esta última, Jeffry Umaña. LA PRENSA/ CORTESÍA
Danny Quirós junto a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, y el esposo de esta última, Jeffry Umaña. LA PRENSA/ CORTESÍA

Plano personal

Danny Quirós Araya es originario de San Carlos, Alajuela, en Costa Rica, donde nació hace 48 años.

Está divorciado.

Estudió Comunicación Política Aplicada en Alemania.

Para la guerra en Nicaragua, en 1979, entre sandinistas y el dictador Anastasio Somoza Debayle, la madre de Quirós trabajaba en el hospital de San Carlos, al cual entraba una gran cantidad de heridos en los combates. Su mamá le relataba anécdotas sobre esos días y eso hizo que Danny Quirós se sienta cercano a los nicaragüenses.

En Costa Rica vive en una torre en La Sabana, pero pasa más tiempo en Miami, Florida. Aunque constantemente está viajando por razones de trabajo.

Tiene muy pocos hobbies, pero practica bastante la natación.

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