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Activistas opositores en el exilio y defensores de derechos humanos también exiliados coinciden en que el nuevo informe del GHREN sobre Nicaragua, en medio de los graves conflictos que captan la atención internacional, mantiene visible la tragedia de las brutales violaciones masivas a los derechos humanos en Nicaragua cometidas por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El GHREN —siglas en inglés del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua— es el equipo de trabajo creado por Naciones Unidas para investigar y documentar las violaciones a los derechos de las personas en este país, y proponer las medidas que estime convenientes y necesarias.
El GHREN fue creado a finales de marzo de 2022 para un período de dos años, pero su mandato ha sido prorrogado en dos ocasiones por dos años más, por la persistencia de las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua y la indiferencia de la dictadura ante los llamados a que les ponga fin y respete las normas del derecho internacional humanitario.
Ahora el GHREN ha presentado un nuevo informe completo al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que realiza su 61º período de sesiones en Ginebra, Suiza, desde febrero pasado hasta abril próximo. Y en el próximo período de sesiones de la Asamblea General de la ONU (septiembre-octubre de este año), el GHREN deberá presentar otro informe oral sobre la situación de Nicaragua.
En su nuevo informe completo al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el GHREN como ya hemos dicho ha rescatado del olvido internacional la tragedia de derechos y libertades que persiste en Nicaragua. Además, incorpora más evidencias de violaciones a los derechos humanos, incluyendo lo que se refiere a los tentáculos represivos de la dictadura que actúan en otros países.
Es importante destacar que el GHREN en su nuevo informe se refiere al problema crucial de la extrema lentitud y falta de eficacia de la justicia internacional, para hacer que los violadores de derechos humanos y criminales de lesa humanidad rindan cuentas y respondan por sus atroces delitos.
Por supuesto que el GHREN no tiene capacidad para hacer que el derecho y la justicia internacional humanitaria actúen con rapidez y eficacia. Lo más que puede hacer, y lo hace en el nuevo informe sobre Nicaragua, es urgir a la comunidad internacional para que asuma la responsabilidad de actuar contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Y pedir a la ciudadanía nicaragüense que tenga paciencia y esperanza, pues, como explicó Jean Michel Simon, presidente del GHREN, “la justicia siempre llega tarde, pero llega más tarde o más temprano en cuanto a sanciones penales”.
Cabe recordar al respecto lo dicho acerca de la esperanza en cuanto al deseo y la necesidad de libertad, derecho y justicia, por Vaclav Havel, el héroe de la lucha cívica contra el totalitarismo comunista en la extinta Checoslovaquia. La esperanza no es solo optimismo, ni se trata de predecir el futuro o tener la certeza de que las cosas saldrán bien, escribió Havel. La esperanza, aseguró, es “la convicción profunda de que nuestras acciones tienen sentido, independientemente del resultado final. Es una postura vital, una orientación del corazón y un compromiso con la verdad y la responsabilidad personal”.
Esa es la esperanza que tienen y no deben perderla los nicaragüenses que necesitan la libertad y aspiran a la democracia. La esperanza en que la dictadura terminará más pronto que tarde; y que de ella no quedará más que un mal recuerdo de una tragedia nacional que nunca más deberá repetirse.