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La Cumbre Escudo de las Américas fue un parteaguas
Estados Unidos quiere profundizar su alianza con todos aquellos países que estén dispuestos a sumar esfuerzos para combatir juntos al narcotráfico y el crimen organizado.
El presidente Lula volvió a fallarle a Brasil
El país más grande de América Latina, con el ejército más potente de Sudamérica, no formó parte de la Cumbre. Lula es visto como un defensor a ultranza de las tiranías terroristas de Irán, Cuba y Venezuela.
El gobierno de Lula condenó la Operación Furia Épica en la que Estados Unidos e Israel decidieron poner fin al régimen de los ayatolás. Celso Amorin, un radical asesor principal de Lula, dijo que Irán no es Irak y no será marioneta de nadie.
Lula, quien tiene previsto una visita a Estados Unidos este mes, ha hecho campaña electoral atacando al dólar, pidiendo que Nicolás Maduro sea juzgado en Venezuela y que pare la masacre especulativa contra la dictadura de Cuba.
El presidente Nayib Bukele fue el estelar del evento
El presidente Trump lo reconoció como un amigo, capaz y que concreta resultados. “Era un presidente guapo y joven, hoy es mayor y guapo, pero lo que más me importa hace un buen trabajo”.
Argentina un socio en todos los niveles
El país sudamericano recibió recientemente un apoyo histórico de 20 mil millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional y Trump impulsó la victoria de Milei en las elecciones de medio término.
El año pasado, Argentina apostó por supersónicos F16 con tecnología estadounidense. No solo se trató de modernizar la fuerza aérea. No. Esto implica una relación de cooperación y entrenamiento a largo plazo. Al carajo los FJ17 de China.
México, el gran perdedor de la cita
El presidente Trump fue claro: “Los carteles gobiernan México y están demasiado cerca”. Afirmó que México es el epicentro de la violencia de los carteles. “Tenemos que erradicarlos. Tenemos que acabar con ellos”.
“Con los carteles no se puede negociar”. El presidente Trump se mostró opuesto a las políticas de negociación y abrazos con narcos. “Hay que erradicarlos a todos, son un cáncer que se aparece y contamina”.
La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad, destacó en el encuentro por ser una socia clave de Estados Unidos en temas de seguridad en el Caribe. Recientemente, Persad destrozó las mentiras del Caricom y su defensa a la dictadura de Cuba.
Guyana, la nueva potencia petrolera de Sudamérica, también dijo presente. En años recientes se ha convertido en la nación de más rápido crecimiento en toda América. Su presencia juega un papel estratégico.
Chile y Bolivia también estuvieron en la Cumbre Escudo de las Américas. Estos dos países dieron un giro histórico a la derecha. Chile proyecta una postura más prudente respecto a China y Bolivia rompió con 20 años del fracasado socialismo cocalero.
La ausencia de Perú fue un elemento inesperado. A pesar de los vaivenes políticos, Perú tiene una economía sólida y ha reforzado su alianza con Estados Unidos. El mes pasado dieron un portazo al barco militar de China que intentaba entrar al país.
Estados Unidos está de vuelta, con un mensaje un tanto novedoso: no quiere tener solo aliados sino amigos confiables, dispuestos a colaborar en la agenda de seguridad y defensa sin restricciones y con firmeza.
Otro tipo de diálogo
Aunque Estados Unidos no invitó a Brasil, México, Colombia y Venezuela, con todos estos países hay un trato bilateral específico. Una tensa calma o una relación de negocios necesaria. Nada más.
El Escudo de las Américas ha servido para definir actores y escenarios en el tablero geopolítico. Estar seguros de quiénes son los amigos, los aliados y los incómodos socios en el hemisferio. Con todos hay diálogo, pero es muy diferente. Allí está el detalle.
El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.