El Escudo de las Américas y la dictadura de Nicaragua

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El sábado 7 de marzo fue constituido en Miami el llamado Escudo de las Américas, una alianza estratégica política y militar promovida por Estados Unidos (EE. UU.).

El Escudo de las Américas ha sido integrado por 17 países de América Latina y el Caribe que tienen gobiernos de derecha democrática, hegemonizados por EE. UU., cuyo objetivo principal es combatir por todos los medios necesarios y posibles a los carteles del narcotráfico y otras organizaciones criminales y terroristas. Y además tiene el propósito de contener la penetración y expansión de potencias extracontinentales en el hemisferio occidental, China en particular.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, explicó en la Cumbre de Miami que el Escudo de las Américas «es un compromiso de líderes militares y representantes de 17 países que demuestra que la región está lista para emplear poder duro para derrotar estas amenazas a nuestra seguridad y civilización». Y determinó sus lineamientos de principios y de acción en una declaración de cuatro puntos:

“1) Los cárteles criminales y las organizaciones terroristas extranjeras en el hemisferio occidental deben ser demolidos en la mayor medida posible, de conformidad con la legislación aplicable. 2) Estados Unidos y sus aliados deberán coordinarse para privar a estas organizaciones de todo control territorial y de acceso al financiamiento o a los recursos necesarios para llevar a cabo sus campañas de violencia. 3) Estados Unidos entrenará y movilizará a los ejércitos de los países socios para lograr la fuerza de combate más efectiva necesaria para desmantelar los cárteles y su capacidad de exportar violencia y buscar influencia mediante la intimidación organizada. 4) Estados Unidos y sus aliados deben mantener a raya las amenazas externas, incluidas las influencias extranjeras malignas procedentes de fuera del hemisferio occidental».

Algunos analistas opinan que el Escudo de las Américas viene a sustituir de hecho al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que data de 1947. El TIAR fue adoptado por todos los gobiernos del hemisferio occidental para la defensa colectiva de cualquier país hemisférico, ante agresiones o amenazas de potencias extracontinentales. Este Tratado defensivo fue aprobado antes de que fuera creada la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1948, pero a esta se le asignó posteriormente responsabilidad de convocarlo cuando fuese necesario.

El objetivo del TIAR aludía, sin decirlo expresamente, a posibles agresiones de la Unión Soviética o injerencias para promover la instauración de Estados comunistas en las Américas y el Caribe. De allí que el Tratado fuera activado parcialmente en 1962, cuando la Crisis del Caribe provocada por la instalación de armas atómicas soviéticas en Cuba; y se le activó plenamente en 1965, cuando EE. UU. promovió la formación de una fuerza militar interamericana que intervino en República Dominicana para derrocar a un régimen izquierdista que supuestamente pretendía instaurar el comunismo en ese país, como había ocurrido en Cuba en 1959.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo el TIAR perdió importancia y en el año 2012 los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, todos miembros de la alianza izquierdista y antiestadounidense denominada Alba, se retiraron del Tratado al que calificaron como instrumento del imperialismo yanqui.

De manera que el TIAR siguió existiendo, pero solo formalmente, porque nunca fue derogado, pero de hecho se volvió obsoleto. Y ahora el presidente Trump ha decidido sustituirlo —igualmente por las vías de hecho— con el Escudo de las Américas, que supuestamente sí cumplirá los objetivos estratégicos propuestos por el gobernante estadounidense.

Nicaragua no puede ser parte del Escudo de las Américas porque no es un Estado democrático ni aliado de EE. UU. Por el contrario, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo está alineado plenamente con China, Rusia e Irán, que son precisamente “las amenazas externas” y “las influencias extranjeras malignas procedentes de fuera del hemisferio occidental», a las que se refirió el presidente Trump en su discurso en la Cumbre del Escudo de las Américas.

Sin embargo, aunque Nicaragua no sea parte del acuerdo Escudo de las Américas su régimen dictatorial es un objetivo, por su aventurera asociación con las “amenazas” e “influencias extranjeras malignas”. Para todo lo bueno o lo malo que eso pudiera significar.

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