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La camioneta de Junior Antonio Leiva Romero, de 27 años, quedó estacionada en un punto fijo en la ciudad de Fontana, California. Eran las dos de mañana del 1 de marzo y Noemí Raquel Aguirre, su esposa, revisó la aplicación con el GPS y la alerta de «choque» la hizo sobresaltarse.
Junior había salido para hacer unas compras, luego de una noche maravillosa. La familia había celebrado el cumpleaños número 9 de su hija, que oficialmente fue el 22 de febrero. Habían disfrutado en un parque de juegos, regresaron a casa, pero él se fue para hacer unas compras. Ella, de 24 años, cuidaba a los niños hasta que la aplicación le envió el aviso. Lo llamó varias veces a su móvil. No hubo respuesta.
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En el lugar del accidente, los policías no le permitieron a la viuda reconocer el cuerpo. Debía esperar. Pero ella conocía esa camioneta volcada. A la par estaba un cadáver cubierto con sábanas blancas. Horas después, una oficial se le acercó para preguntarle si era la esposa.
El día de su muerte, Junior condujo su vehículo hasta el súper. «Me dice (la Policía) que perdió el control de la camioneta e impactó contra unos árboles. Fue muy rápido todo», dice la viuda.

«Cuando me dicen eso. No se imagina cómo me puse. Era como reconocer que era él. Yo estaba cerrada que no era mi esposo (a pesar de lo que la aplicación le informó). Fui a verlo, pero no me dejaron descubrirlo. Era él porque me entregaron su celular, su cartera y el anillo de casados», expresa.
Llora y ya no recuerda nada de lo que hizo. En un primer impulso, ella intentó correr hacia el cadáver para descubrirlo. No la dejaron. Su familia afirma que ella le gritaba al cadáver de su esposo: «Junior levantate, ¡vos sos fuerte!; ahora, ¿qué le voy a decir a nuestros hijos?» El cuerpo del nicaragüense fue llevado a la morgue.
Buscaron ayuda psicológica
Ambos son originarios de Managua. Él vivía en el barrio Reparto Schick. Es recordado como un hombre sencillo, trabajador y alegre. Se conocieron en Nicaragua y tuvieron a sus dos hijos. Se casaron. En 2023 migraron a Estados Unidos. Llegaron a esta ciudad californiana y se asentaron en busca de trabajo y mejores condiciones económicas.
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Leiva trabajaba en construcción y otras veces en jardinería. Durante las últimas semanas, él se encontraba desempleado. Aguirre, en cambio, trabajaba como doméstica para ayudar en los gastos de la casa y la colegiatura de sus hijos. El menor estudia en preescolar y la niña el tercer grado de primaria.
Actualmente la familia doliente está recibiendo ayuda psicológica. El proceso de luto es doloroso. Ellos tuvieron que mudarse a la casa de la madre de Noemí Raquel Aguirre. Los hijos preguntan por el padre.
Ayuda para repatriarlo
Ante lo ocurrido, la familia quiere repatriarlo a Nicaragua. Sin embargo, los gastos funerarios suman 14 mil dólares. Y Noemí Raquel no cuenta con recursos. Está desesperada.
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La familia abrió una campaña de recaudación a través de GoFundMe, cuya plataforma cuenta con un donativo inicial de 300 dólares. En Nicaragua, la familia habilitó dos cuentas bancarias en Lafise a nombre de su hermana Gabriela Martínez: 137089790 (dólares) y 133225899 (córdobas).