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El sanchismo es un término político utilizado en la madre patria, principalmente por la oposición y los medios, para definir la forma de ejercer el poder y la estrategia política de Pedro Sánchez, desde que asumió la presidencia del Gobierno en junio de 2018. Comenzó siendo una referencia temporal a sus años en el cargo y ha pasado a definir una manera específica de gobernar basado en la supervivencia política, la gestión de coaliciones complejas y un cambio en los principios tradicionales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
El sanchismo es una mezcla de factores cuyo objetivo principal es el aferramiento en el poder, basado en primer lugar en hacer coaliciones del llamado gobierno frankestein, en el que vaciando los principios que hicieron del PSOE un partido de la izquierda social demócrata con una mezcla en la que contaban un buen bagaje intelectual y un apoyo social de la base obrera en la que incluso ha quedado demostrado en la presidencia del Gobierno con un estadista de la talla de Felipe González, quien una de sus legislaturas en la que gobernó lo hizo con mayoría absoluta.
Sánchez, llegó al gobierno, en su primera oportunidad siendo secretario general del PSOE, por la puerta de atrás tras una moción de censura a partir del 1 de junio de 2018 y luego forma gobierno en funciones en la legislatura siguiente y apoyado por las fuerzas de toda la izquierda y alguna de derecha como los independistas catalanes, vascos y gallegos, en las elecciones de 2019, a pesar de no haberlas ganado personalmente sigue su estrategia de supervivencia y repite sus alianzas, con los sucesores de los etarras (EH/BilDU), los independentistas catalanes como Junts per Cataluña, que preside el fugado de la justicia Carlos Puigdemont, quien vive en Bélgica como asilado invitado político y es un partido de derechas; también se alía con la Esquerra Republicana de Cataluña, las dos grandes formaciones políticas predominantes en la secesionista Cataluña, y además añade a la suma de aliados al Partido Nacionalista Vasco, que aparenta ser derechas pero es independentista. Y además añade a una suma de pequeños partidos de izquierda que denominan Sumar con quien concurre a las elecciones de 2023, legislatura que finaliza en 2027.
Para Sánchez el fin justifica los medios, y es claro que su fin es la permanencia en el cargo hasta 2027, aunque atropelle todos los principios de su partido y se ve claro en la mención que hice en el anterior apartado de sus compañeros de travesía que hoy camina al filo de un alambre pues es un gobierno inestable, que pierde uno tras otros los proyectos de ley que presenta en el Parlamento, y que quizás la más importante de todas son los proyectos de Presupuestos del Estado, que lleva prorrogando por tres años, y hasta el momento gobierna a base de decretos ley que le dan oxígeno para seguir, ya que en ocasiones una de sus aliados hasta poco de tiempo Junts per Cataluña, ha roto la alianza que venía siendo estrecha y mantiene el gobierno en vilo y es vital para el sanchismo esa alianza puesto que los siete diputados que aporta al Parlamento español (qué contrasentido) y este le exprime como un limón pidiéndole todo los que le interesa a su partido y a Cataluña cuando le interesa y Sánchez venía cumpliendo todas sus peticiones pero la más importante que es el regreso de Puigdemont a España por haber declarado fugazmente la independencia de Cataluña y está sentenciado a pena de prisión a quien le prometió volverlo a España con una amnistía, lo que hasta la fecha no ha podido ejecutar.
Otra de las defectos que acarrea Sánchez es la polarización permanente que insufla en la vida política y social de España y para ello acude a señalar a medios de comunicación y empresas según él hostiles a su gobierno y para ello su medio favorito es la confrontación para lo que cuenta con medios públicos como la Televisión Española portavoz oficioso del gobierno y Radio Nacional de España, cuenta también con PRISA, otro conglomerado de medios, entre los que se encuentra El País, un periódico de difusión nacional e internacional con mucho éxito tanto dentro como fuera de España.
Para sus opositores entre los que están el Partido Popular, Vox y algunos aliados que consideran que el sanchismo es una combinación de “mentiras y manipulaciones a base de bulos”, responsabilizándole de degradar las instituciones y realizar cambios de opinión constantes.
Pero el sanchismo tiene además una serie de acusaciones por corrupción, malversación de caudales públicos, fraudes cometidos por muchos de su más cercanos colaboradores que hoy guardan cárcel como sus últimos secretarios de organización José Luis Ábalos y Santos Cerdán, quienes desde sus cargos han acaparado millones de euros en comisiones y que están siendo juzgados tanto por el Tribunal Supremo, como otros tribunales menores. Pero aquí su lunar más grande que se está inflando es en su propia esposa, Begoña Gómez Fernández, quien está siendo imputada por un juzgado de Madrid por los siguientes delitos, presunto tráfico de influencias, corrupción privada, apropiación indebida, intrusismo profesional y malversación.
También a otros colaboradores cercanos al presidente se les acusa de presuntas violaciones, delitos de violencia doméstica, siendo Sánchez y sus colaboradores acérrimos defensores del feminismo el que solo le ha servido de escudo para aparentar la defensa de las mujeres, lo que a todas luces se ha demostrado con hechos que no es cierto tal defensa de las féminas españolas, allí también estaban metidos entre otros el ya mencionado Ábalos, Cerdán, un tal Koldo García, que trataban a muchas mujeres a sus abusos de todo tipo y les pagaban colocándolas en puestos de organismos dependientes de los ministerios que manejaban. En fin, todos estos hechos demuestran la ralea de la que se ha venido rodeando el sanchismo desde sus comienzos.
Es posible que no veamos el fin de la legislatura hasta el 27, ya que son muchos los flecos que le adornan para propiciar el fin de la legislatura, lo que muchos millones de españoles desean y esperan.
El autor es abogado y comentarista político nicaragüense residente en España.