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El femicida Sergio Antonio Olivares López, de 33 años, fue condenado a la pena máxima de 30 años de prisión por el crimen de Anielka del Carmen Espinoza Mayorquín, de 34. El acusado confesó que la mató y acto seguido la violó, la noche del 15 de octubre del 2025 en su casa de habitación, en el barrio Jonathan González, de Managua.
Durante el juicio el pasado 26 de enero, el femicida confesó ante el juez Harold Javier Leal, titular del Juzgado Cuarto de Distrito Penal Especializado en Violencia de Managua, que esa noche él visitó a Anielka del Carmen, como de costumbre, cuando estaba sola en su casa. Su padre Juan Mayorquín, con quien ella vivía, había salido a trabajar.
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Olivares López ingresó a la vivienda cargando una mochila en la que escondía el arma homicida, una navaja, y siguió a Anielka del Carmen hasta la habitación donde la tomó de manera desprevenida y le propinó varias heridas que conllevaron a su trágica muerte. Según su declaración, después de asesinarla, la ultrajó sexualmente.
El cuerpo de la víctima fue hallado la tarde del 16 de octubre, luego que un familiar la buscara al no saber nada de ella. Esta persona encontró a Anielka del Carmen asesinada y dio aviso a las autoridades policiales. Por su parte, el femicida decidió entregarse voluntariamente al Distrito Uno de Managua.

El juez Leal lo condenó a tres décadas de cárcel, tres días después de su confesión. Ahora Antonio Olivares López deberá permanecer en prisión hasta octubre de 2055.
Eran novios
De acuerdo con el libelo acusatorio, Olivares López llevaba cuatro años de relación con Espinoza Mayorquín, quien se desempeñaba como administradora de la Federación Nicaragüense de Atletismo en el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND).
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Durante esos años de relación, imperó la desconfianza y los celos de parte del agresor. Incluso, ambos tenían rupturas constantes debido a estas discusiones que deterioraban el noviazgo. No obstante, vecinos dijeron a medios oficialistas que nunca le conocieron una pareja estable a la joven. Al parecer ambos mantenían bajo discreción su relación.
Todo concluyó cuando Antonio Olivares López se armó y la asesinó. Anielka del Carmen Espinoza nunca mostró indicios de que sufriera maltrato, incluso ni el trabajo sospecharon nada.