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El pasado 26 de enero publiqué un artículo en estas mismas páginas, el que titulé: Beisbol profesional con sabor a ligas doble A, en referencia a las ligas menores del beisbol norteamericano en donde se juega el mejor beisbol del mundo. En dicho artículo me referí a que no soy el primero el que con mucha pena he contemplado cómo nuestro beisbol ha venido decayendo en la calidad de sus peloteros, hasta llevarlo en lo que todos pudimos observar en la final de siete juegos entre los Leones de León y los Gigantes de Rivas. La verdad es que estamos muy lejos, lejísimos de ser una verdadera liga profesional como las que hay en países como Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana, entre otros. Países cuyos jugadores brillan en la liga profesional norteamericana.
Puse como ejemplo el pobre desempeño del cuerpo técnico, lanzadores y el sobrepeso de una buena cantidad de jugadores. Hice referencia a los juegos de la final entre los equipos de los Leones de León y los Gigantes de Rivas. Días después, el mánager de los Gigantes de Rivas hizo unas explosivas declaraciones que han dado mucho que hablar, a ellas se han referido aficionados y locutores deportivos entre otros.
Omar Vizquel, exmánager de los Gigantes de Rivas en la temporada 2025-2026, dijo que el béisbol en Nicaragua presenta un retraso de aproximadamente 30 años en cuanto a fundamentos y estructura, reconociendo el talento local, pero destacando fallas en la disciplina y la preparación técnica. Como dije antes, las críticas no se hicieron esperar, aunque las opiniones coincidiendo con él también se sucedieron, respaldando su apreciación sobre la calidad actual de nuestro beisbol aficionado con ínfulas de profesional.
Este artículo está lejos de ser una crítica no constructiva sobre nuestro beisbol, más bien lo que pretendo es que nos despojemos de ese proteccionismo y veamos las críticas constructivas, las analicemos y mejoremos. Solo así podremos alcanzar el nivel de una verdadera liga profesional. No niego que cuando Nicaragua acude a campeonatos internacionales, en algunas ocasiones dejan una buena impresión quedando entre los primeros lugares, otras como una que hubo en la Florida hace varios años, en esa ocasión no se ganó ni un solo juego y las críticas sobre la conducción del equipo fueron feroces.
Volviendo al tema sobre las declaraciones del mánager de los Gigantes de Rivas, Omar Vizquel, este no solo criticó sino que también ofreció pautas en las que hay que mejorar nuestro desempeño. Las declaraciones de Vizquel incluyeron los siguientes puntos: Retraso fundamental, argumentó que el pelotero nicaragüense no se prepara adecuadamente con los fundamentos básicos del juego, comparándolo con un atraso de tres décadas en la formación. Habló sobre la estrategia y disciplina, señaló que las estrategias de juego son nulas y que falta mejorar la disciplina y alimentación de los deportistas. Aunque reconoció el talento, Vizquel basó sus críticas en su experiencia durante la temporada profesional, tras la derrota en la final de los Gigantes de Rivas y recordemos que sus apreciaciones estuvieron basadas en su experiencia de todo un año conduciendo al equipo de los Gigantes de Rivas y viendo el comportamiento en el campo de los jugadores y actuación del cuerpo técnico de los diferentes equipos durante los partidos que jugaron contra los Gigantes.
Finalizo haciendo un llamado a los directivos de los diferentes equipos y sobre todo a los encargados de las ligas infantiles y juveniles, pues es allí donde está el futuro de nuestro beisbol. Solo así en un futuro no muy lejano volveremos a ser la potencia mundial que fuimos. Por qué digo que el futuro está en las ligas infantiles y juveniles, muy fácil, porque con algunas escasas excepciones, recordemos el dicho que dice: Lora vieja no aprende.
El autor es analista político y en esta ocasión crítico de beisbol.