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La esperanza, en el sentido no religioso de la palabra, es definida por el Diccionario de la RAE como “el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea”. Ese estado de ánimo es el que ha impregnado a la gente opositora de Cuba y Nicaragua, desde que el sábado 3 de enero el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, fue capturado junto con su mujer y cómplice, Cilia Flores, por una fuerza militar de Estados Unidos (EE. UU.) mediante el operativo denominado “Resolución absoluta”.
Según la narrativa del Gobierno de EE. UU., tal operativo no se realizó para producir un cambio de régimen en Venezuela, sino para capturar a dos personas perseguidas por la justicia de EE. UU. que las acusa de haber cometido graves crímenes en ese país. Pero el hecho en sí y su consecuencia es que el dictador de Venezuela fue derrocado y, aunque permanece la dictadura ahora encabezada por Delcy Rodríguez, es sometida a irresistibles presiones por el gobierno estadounidense para obligarla a realizar importantes cambios económicos y políticos que los expertos califican como una especie de “transición a la transición”. O sea, limpiar el terreno de la basura dictatorial para poder construir con estabilidad y seguridad el edificio de la nueva democracia.
Como sea, el hecho es que desde la caída del dictador venezolano, en los sectores opositores de Cuba y Nicaragua (los que se manifiestan en el exilio porque internamente no es posible hacer oposición), se viene hablando de que muy pronto caerán también los dictadores de ambos países, el cubano Miguel Díaz Canel y los nicaragüenses Daniel Ortega y Rosario Murillo, los únicos de ese género anacrónico que hasta ahora quedan en las Américas.
La periodista cubana directora del medio de información y opinión en línea 14ymedio, Yoanny Sánchez, quien se distingue tanto por su valentía como por su objetividad y realismo en el análisis político, en un artículo publicado este lunes 26 de enero reconoce haber “perdido la cuenta de las veces que el régimen cubano ha estado ‘a punto de caer’. Lo he escuchado —dice— en sobremesas de diplomáticos, en análisis de expertos y en predicciones de pitonisos que cambian de fecha como quien cambia de camisa. Un día era la desaparición física del ‘máximo líder’; otro, la supuesta fractura ‘inminente’ en las Fuerzas Armadas; luego, el colapso económico definitivo que, ahora sí, no resistiría el castrismo. Y, sin embargo, el país siguió amaneciendo con sus colas, su miedo administrado y su inercia política”.
Y así, de cuento en cuento sobre su imaginaria caída inmediata, la dictadura comunista de Cuba instaurada el 1 de enero de 1959 ha perdurado a lo largo de 67 años desastrosos y macabros, agregamos nosotros.
Sin embargo, a pesar de su escepticismo formado a lo largo de muchos años como periodista independiente y observadora crítica del acontecer de Cuba, Yoanny Sánchez considera que esta vez los augurios de la pronta caída de la dictadura cubana pueden ser razonables. “Ahora, a diferencia de otros momentos, esos oráculos podrían tener razón”, reflexiona la aguda periodista cubana. Y explica que ahora no solo hay mucho más descontento social que antes, pero además y sobre todo “la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado ha puesto contra las cuerdas a la cúpula de La Habana y ha reactivado la política de presión desde Washington”.
“Por eso —puntualiza Yoanni Sánchez— cuando me preguntan si el régimen está en sus últimos momentos, no respondo con frases de optimismo desbocado y fuegos artificiales por un cercano final… Los finales, sin embargo, rara vez ocurren como los imaginan los expertos o los profetas. A veces no son un golpe, sino un goteo, un desgaste que conduce a la extinción. En Cuba, la pregunta no es solo cuándo cae el régimen, sino qué país quedará en pie cuando la dictadura termine de derrumbarse sobre nosotros”.
La sesuda reflexión de Yoanni Sánchez se refiere a su país, Cuba, pero guardando las diferencias podría ser aplicable también para Nicaragua. Este país centroamericano, que no tiene mayor importancia en el tablero de la geopolítica internacional, pero su gente sufre la dominación de una de las peores dictaduras contemporáneas, según los pronósticos políticos podría caer a continuación de que caiga el régimen comunista cubano. Si acaso este finalmente se derrumba por su propio peso o lo hacen caer desde afuera.