Campeonato profesional con sabor a Doble A

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En los Estados Unidos en donde se juega el mejor beisbol del mundo, existen categorías en las diferentes ligas. Las hay colegiales, universitarias y le siguen las doble A y la triple A. Las ligas Triple A (AAA) y Doble A (AA) representan los dos niveles más altos de las Ligas Menores de Béisbol (MiLB) en EE. UU, sirviendo como paso previo a la MLB. La Triple A es el último nivel antes de las Grandes Ligas, mientras que la Doble A concentra a los mejores prospectos para dar el salto a Triple A que es el nivel más cercano a la MLB o sea lo que conocemos como liga mayor. Aquí juegan peloteros experimentados, jugadores en rehabilitación de MLB y prospectos de alto nivel que están a un paso de ser convocados a los equipos grandes.

Después de haber hecho esta aclaración, permítanme explicarles la razón del título de este artículo, “Campeonato nacional con sabor a doble A”. No soy el primero el que con mucha pena he contemplado como nuestro beisbol ha venido decayendo en la calidad de sus peloteros, hasta llevarlo en lo que todos pudimos observar en la reciente final de siete juegos entre los Leones de León y los Gigantes de Rivas. La verdad es que estamos muy lejos, lejísimos de ser una verdadera liga profesional como las hay en países como Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana, entre otros. Países cuyos jugadores brillan en la liga profesional norteamericana.

Si de verdad algún día queremos tener una liga profesional de verdad, se debería comenzar por traer clínicas de beisbol para formar verdaderos cuerpos técnicos para que estos a su vez entrenen a los futuros jugadores profesionales de nuestra liga. Estoy consciente que la tarea será ardua, pero en algún momento deberemos comenzar. Y cuando digo comenzar me refiero por poner en condiciones óptimas a los peloteros y dejar de ver a esa cantidad de panzones pasados de peso que con su humanidad hacen lo que pueden, que no es mucho. Hay que traer verdaderos especialistas en preparar lanzadores que les enseñen todas las habilidades para lanzar diferentes tipos de lanzamientos, solo así dejaremos de ver lanzadores con pobres repertorios.

Si algo aprendimos de este último campeonato profesional de nuestro beisbol fue ver cómo los responsables de los lanzadores, así como los que daban las órdenes a los corredores, daban órdenes que resultaron fatales para sus respectivos equipos. No es la intención de este artículo culpar a nadie por su pobre desempeño, pero sí aspiro a llamar la atención a los responsables de nuestro beisbol. Para finalizar solo voy a dar dos ejemplos de la necesidad de mejorar el desempeño de nuestros peloteros. En el penúltimo juego de la serie Leones versus Gigantes, estos últimos necesitaron cuatro lanzadores para sacar el inning, uno de ellos le dio un pelotazo al bateador que lo envió a primera y luego ese pelotazo se convirtió en la carrera del gane para el equipo de los Leones, después hubo una carrera de caballitos. En el último juego, en el noveno inning, el coach de tercera de los Gigantes mandó a robar el home a un jugador lento, con un batazo detrás de segunda, el resultado fue que lo hicieron out en home perdiendo la oportunidad de llenar las bases con un solo out.

Pero bueno ya todo lo antes relatado es historia. Lo que sí quiero resaltar es el entusiasmo de ambas fanaticadas, en el estadio de Rivas hubo quienes amanecieron para tener la oportunidad de ser los primeros en adquirir los tickets para los juegos. Especial mención merecen los fanáticos de los Gigantes, por toda la ciudad de Rivas se les podía ver vestidos con el uniforme de su equipo. Esos fanáticos de nuestro deporte rey, merecen que se les dé un mejor espectáculo beisbolístico y eso solo podrá darse con jugadores y cuerpos técnicos mejor entrenados. Por lo pronto que ¡Viva León jodido!

El autor es analista político, esta vez metido a comentarista de beisbol. 

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