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El presidente Donald Trump bajó el tono este lunes ante la tensa situación en el estado de Minnesota y aseguró que no quiere gente «herida o muerta» durante las protestas por las redadas contra migrantes indocumentados, aunque pidió que cese la «resistencia y el caos».
Tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en las calles de Minneapolis en menos de tres semanas, Trump anunció en su plataforma Truth Social que había hablado telefónicamente con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y prometió diálogo.
«Fue una llamada muy positiva y, en realidad, parece que estamos en la misma longitud de onda», añadió. «Volveremos a hablar muy pronto».
Envía a su hombre de confianza
Trump también anunció el envío de su «zar» contra la inmigración ilegal, Tom Homan, a ese estado del norte del país, con el encargo de que le informe personalmente de la situación.
Homan es un veterano del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), encargado de la política de control de la frontera sur y de las deportaciones de inmigrantes irregulares.
El presidente Trump no quiere ver gente «herida o muerta en las calles de Estados Unidos», aseguró luego en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Al mismo tiempo, el presidente republicano quiere que cese «la resistencia y el caos» en esa ciudad del norte del país.
«Durante semanas, el gobernador Walz, el alcalde Jacob Frey y otros demócratas electos estuvieron difundiendo mentiras sobre los agentes federales del orden que arriesgan la vida a diario para sacar de nuestras calles a los peores extranjeros criminales en situación ilegal», acusó la portavoz.
Los casos de Good y Pretti
El pasado 7 de enero, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mataron a tiros a la activista Renee Good, una madre de tres hijos, de 37 años, a bordo de su coche.
El sábado, otros agentes federales abatieron al enfermero de cuidados intensivos Alex Pretti, también de 37 años, que estaba filmándolos.
Pretti, que resistió a su arresto, llevaba un arma cargada y oculta. Pretti tenía licencia para portar armas, según los medios estadounidenses.
Los videos de otros activistas muestran un confuso forcejeo, hasta que se oye a un policía gritar «¡pistola!» y luego una andanada de disparos mortales contra Pretti, que estaba en el suelo.
Minneapolis, gobernada por los demócratas, es una ciudad santuario, lo que significa que su policía no coopera con las fuerzas migratorias federales.