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Los costarricenses elegirán presidente el próximo domingo con una candidata derechista como gran favorita, respaldada por su promesa de mano dura contra la creciente violencia del narcotráfico en un país considerado durante décadas como uno de los más seguros de América Latina.
La oficialista Laura Fernández, politóloga de 39 años y admiradora del presidente salvadoreño Nayib Bukele y su modelo de guerra antipandillas, lidera la intención de votos con alrededor de 40 por ciento, mínimo necesario para ganar en primera vuelta.
Su triunfo ampliaría el espectro de la derecha en Latinoamérica, tras las victorias en Chile, Bolivia, Perú y Honduras, aunque no todo está dicho con un tercio de indecisos, según las encuestas.
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Sin entusiasmo, agobiados por la inseguridad y el retroceso de logros sociales que distinguieron a su país, unos 3.7 millones de electores están llamados a votar por presidente y 57 diputados para los próximos cuatro años.
Ventaja de 30 puntos sobre el rival más cercano
Veinte aspirantes presidenciales se disputan el cargo.
Fernández aventaja por 30 puntos a su rival más cercano, el economista de centroderecha Álvaro Ramos, al capitalizar la popularidad del presidente Rodrigo Chaves que cautiva a gran parte de la población con una retórica confrontativa y sarcástica.

Bukele como modelo; el proyecto de la megaprisión
Dos veces ministra de Chaves, Fernández promete concluir un penal inspirado en la megaprisión de Nayib Bukele para pandilleros e imponer estados de excepción, como hizo el mandatario salvadoreño para acabar con la inseguridad, aunque ONG lo acusan de violar los derechos humanos.
Como un imán turístico por su vasta riqueza natural, Costa Rica, de 5.2 millones de habitantes, pasó de ser puente a punto de exportación de la droga, penetrado por cárteles mexicanos y colombianos, según las autoridades.
El domingo «se juega una institucionalidad histórica» y el riesgo de «convertirnos en un narco-Estado y una narcoeconomía», señaló a AFP la socióloga Montserrat Sagot, de la Universidad de Costa Rica.
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«Estamos con el amparo del presidente (Donald) Trump. Vamos a estar más seguros con la megarcárcel, ahí van a ir también los corruptos», dijo a la AFP Tatiana Struck, una administradora de 62 años y seguidora oficialista.
Aunque Trump no ha intervenido directamente en la campaña, Chaves es un aliado de Estados Unidos. El año pasado acogió en Costa Rica a 200 migrantes deportados, la mayoría asiáticos, e impidió a empresas chinas operar la red 5G en Costa Rica ante supuestos riesgos de espionaje.

Critican actitudes autoritarias
Durante su gobierno, la criminalidad alcanzó picos históricos, 17 homicidios por cada 100,000 habitantes. Chaves culpa al Poder Judicial y a la Asamblea Legislativa, de mayoría opositora, de ser blandos con los criminales.
Por ello, la autodenominada «candidata de la continuidad» pide votos para lograr la mayoría legislativa (38 diputados) necesaria para reformar la Constitución y el sistema judicial.
Sus adversarios acusan a Chaves y Fernández de «populistas» y de conducir al país al autoritarismo.
«¿En qué momento pasamos de soñar con ser la Suiza centroamericana a soñar ser El Salvador?», cuestionó en un debate el aspirante izquierdista Ariel Robles, al contrastar a la neutral y pacífica Costa Rica con un país con democracia «dudosa».
La oposición teme que Fernández siga el libreto de Bukele, quien dice que para hacer de su país uno de los «más seguros» del mundo cambió fiscales y magistrados tras dominar el Congreso. Esa acumulación de poder le permitió instaurar la reelección indefinida.

En Costa Rica, donde está prohibida la reelección consecutiva, los opositores aseguran que Chaves buscará volver a la Presidencia y que por ahora sería el poder detrás del trono.
«Las dictaduras modernas no siempre llegan con tanques», opina el candidato Ramos.
Desigualdad persistente
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Costa Rica está «en un proceso de ‘transición autoritaria’ incipiente, cuya evolución posterior va a depender del resultado» electoral, señaló Víctor Hugo Acuña, historiador de la Universidad de Costa Rica, en un ensayo que compartió a la AFP.
Analistas también advierten del debilitamiento de las conquistas sociales, tradicional orgullo costarricense. Aunque la pobreza cayó de 18 % en 2024 a 15.2 % en 2025, Costa Rica está entre los seis países latinoamericanos más desiguales según el índice de Gini.
Tras 12 horas de votación, las urnas cerrarán a las 18:00 locales. Tres horas después se conocerán los primeros resultados, según las autoridades electorales.