Un general retirado venezolano afirma que el ministro chavista de Defensa, Vladimir Padrino López, «conoce la estructura, garantiza el control de la Fuerza Armada. Delcy (Rodríguez) nunca tuvo relación ni afinidad con la Fuerza Armada, la tenía Maduro a través de Padrino». Federico PARRA / AFP

General Vladimir Padrino, el «as» clave que puede garantizar la cooperación de la Fuerza Armada en la era pos-Maduro en Venezuela

En círculos diplomáticos se cree que la presidenta interina Rodríguez es vulnerable porque no tiene un contacto clave con el Ejército. Padrino jugaba ese papel para Maduro y garantizó que no hubiese nuevos golpes de estado, dice un exalto oficial venezolano

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El general en jefe Vladimir Padrino fue el arquitecto de la «lealtad absoluta» que los militares venezolanos juraron a Nicolás Maduro hasta su caída. Es ahora una ficha crucial para Delcy Rodríguez y su frágil gobierno interino.

Con el máximo rango militar del país, Padrino es ministro de Defensa desde octubre de 2014 y representante de Maduro en una Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) altamente ideologizada y golpeada ante la incursión estadounidense del 3 de enero.

Rodríguez era la vicepresidenta de Maduro y asumió el poder tras la captura del gobernante y su esposa, Cilia Flores, en medio de un bombardeo a Caracas que tomó a las fuerzas de seguridad desprevenidas.

Los militares rápidamente respaldaron su nombramiento, con Padrino al frente. Pero expertos coinciden en que Rodríguez arranca débil frente a la FANB porque nunca cultivó un nexo con los uniformados. Padrino es clave.

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«Garantiza el control de la Fuerza Armada»

«Conoce la estructura, garantiza el control de la Fuerza Armada», explicó a la AFP Hebert García, general en retiro que fue ministro de Maduro hasta que rompió con el poder. «Delcy nunca tuvo relación ni afinidad con la Fuerza Armada, la tenía Maduro a través de Padrino».

Rodríguez no ha tocado la cúpula militar. Mantuvo en sus cargos a Padrino y Domingo Hernández Lárez, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), que está a cargo de la tropa.

Pero remplazó al jefe de su guardia presidencial, que es el mismo de la agencia de contrainteligencia, al tiempo que cambió a los generales de 12 de 28 comandancias regionales.

El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, habla por un altavoz en un tanque del ejército venezolano tras un ejercicio militar en una carretera de Caracas el 20 de septiembre de 2025. El comandante en jefe Vladimir Padrino, artífice de la «lealtad absoluta» que los militares venezolanos juraron a Nicolás Maduro hasta su caída, es ahora una pieza clave para Delcy Rodríguez y su frágil gobierno interino. (Foto de Pedro MATTEY / AFP)

«Era el rostro de Maduro»

Padrino, de 62 años, defiende la doctrina «chavista» con la que hoy se define la institución y abraza la consigna de «unión cívico-militar» que impulsó primero el fallecido mandatario Hugo Chávez (1999-2013) y mantuvo Maduro. 

«Era el rostro de Maduro dentro de la Fuerza Armada», indicó García. «Tuvo la habilidad de mantener a la Fuerza Armada, entre comillas, unida, sin que se le fuera de las manos y diera un golpe de Estado».

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Rodríguez es vulnerable, dice diplomático

Rodríguez está más vulnerable. «En peligro», estimó una fuente diplomática. «No controla fuerzas de seguridad, pero cuenta con el tutelaje de Estados Unidos», reparó.

La nueva presidenta dio un vuelco a la conflictiva relación con Washington que caracterizó los 27 años de gobiernos chavistas. Suscribió acuerdos petroleros, accedió a la liberación de presos políticos y trabaja en favor de la reanudación de relaciones diplomáticas.

El vínculo choca con el carácter «antimperialista» que pregona una FANB que, según García, quedó «sacudida, tambaleante» por el 3 de enero.

«Hay una crisis institucional en la que hacer cambios es sumar problemas adicionales al principal que fue remover al comandante en jefe», apuntó. 

Los negocios de los militares. Un adorador de Lenin

Además de las armas, los militares controlan empresas de minería, petróleo y distribución de alimentos, así como las aduanas e importantes ministerios, en medio de numerosas denuncias de abusos y corrupción. 

Padrino asumió el cargo de ministro de Defensa poco más de un año después de que Maduro llegó el poder y por casi tres años lo compartió con la jefatura del CEO.

Padre de dos hijos, amante de la música tradicional venezolana y de la lectura, Padrino contó que su padre, un analista de sistemas, «siempre tuvo su vista en la revolución de Lenin, en la revolución soviética».

De ahí su nombre, en honor a Vladimir Ilich Ulianov, alias Lenin.

Recordó en una entrevista en 2021 que se hizo soldado por «cosas de la providencia»: un amigo lo invitó a acompañarlo a presentar el examen para ingresar a la Academia Militar. «Tú estás loco, yo a eso no voy», recuerda que le respondió. «Terminé acompañándolo, presenté el examen, mi compañero no quedó y yo sí». 

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Alumno de Chávez

En su primer año como cadete conoció a Chávez, entonces teniente. «Fue mi profesor, orientador», aunque no lo invitó a participar del intento de golpe de Estado de 1992 que lo hizo popular y trazó su camino al poder. 

«Después de que conocí al comandante Chávez se reafirmó el germen revolucionario», indicó el general, siempre de uniforme.

«Quédate en tu cuartel», le pidió Chávez en 2002

Una decisión en 2002 catapultó su carrera: el batallón que dirigía en Caracas no se plegó al golpe de Estado que sacó del poder a Chávez durante 48 horas. 

El gobernante le dijo entonces por teléfono: «Padrino, por favor, no se maten entre hermanos. Padrino, por favor, quédate en tu cuartel», según contó el general. 

Cumplida esa orden y tras conjurarse el golpe, Chávez condecoró al entonces teniente coronel, quien a partir de ese momento obtuvo religiosamente sus ascensos. 

Ganó notoriedad en 2012 al definir a la tropa presente como «bolivariana, socialista, antimperialista y revolucionaria».

Fue responsable de un plan de abastecimiento durante la crisis de 2016 y en 2024 se alineó con Maduro tras su cuestionada elección.

García no obstante apela a su lado institucional, eclipsado por la política.

«El principal rol que tiene Padrino hoy pasa por estabilizar la Fuerza Armada, sacarla del rol político y llevarla nuevamente al escenario institucional», indicó.

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COMENTARIOS

  1. Hace 7 meses

    Los países de Latinoamérica no necesitan de ejércitos convencionales. Lo que sí necesitan es una policía fuerte y profesional que eduque civicamente a sus pueblos. Todo el dinero que la sanguijuela del ejército toma del erario nacional hubiera de ser invertido en educación y la formación de una policía profesional bien remunerada para evitar las mordidas y la corrupción. Si esto sucede, la pena mínima para un policía corrupto sería 10 años de cárcel porque no tendría justificación la mordida puesto que está bien remunerado.

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