Soldados del Ejército guatemalteco llegan en un camión para patrullar una calle del barrio Gallito durante el estado de emergencia declarado por el gobierno en Ciudad de Guatemala. Los soldados guatemaltecos comenzaron a patrullar barrios controlados por pandillas en la capital el 20 de enero, tras ataques que dejaron diez policías muertos y que llevaron al gobierno a declarar el estado de sitio. (Foto de JOHAN ORDÓÑEZ / AFP)

¿Qué hay detrás de la violenta escalada de pandillas en Guatemala?

Expertos en seguridad apuntan a una alianza criminal entre las maras y sectores políticos adversos a Arévalo que quieren crear un clima de miedo e influir en la elección del nuevo fiscal general y de magistrados electorales

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La escalada de violencia de las pandillas en Guatemala puso al descubierto las fragilidades del aparato de seguridad, pero también un presunto complot contra el Gobierno para blindar una denunciada alianza entre políticos y criminales.

El asesinato de diez policías el fin de semana pasado, en represalia por la ocupación de tres cárceles donde pandilleros habían tomado a decenas de rehenes, llevó al presidente socialdemócrata Bernardo Arévalo a decretar el estado de sitio, solo superado por el estado de guerra.

Hay «cero control» sobre el sistema penitenciario, asegura el exfiscal antipandillas Juan Francisco Solórzano, quien cuestiona que los servicios de inteligencia no hubieran anticipado los ataques.

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«Es operación deliberada de redes político-criminales»

La ofensiva criminal «no es fortuita, obedece a operaciones deliberadas, impulsadas por redes político-criminales», sostiene de su lado el exfiscal anticorrupción Juan Francisco Sandoval, exiliado en Estados Unidos desde 2021.

Sandoval fue destituido por la fiscal general, Consuelo Porras, enemiga del presidente Arévalo y sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea, bajo acusaciones de solapar la corrupción.

Mencionada asiduamente por el Gobierno y oenegés como parte del entramado que supuestamente protege a los delincuentes, la fiscal debe ser sustituida en mayo por el mandatario. Porras intentó bloquear la posesión de Arévalo hace dos años con argucias legales.

Guardias del sistema penitenciario reciben asistencia tras ser rescatados después de un motín ocurrido en las afueras de la prisión de máxima seguridad Renovación I en Escuintla, Guatemala, el 18 de enero
de 2026. JOHAN ORDÓÑEZ / AFP

Los jefes presos de la terrorista Barrio 18 quieren estar cómodos

La ola de violencia de la pandilla Barrio 18 —considerada terrorista por Guatemala y Estados Unidos— se remonta a julio pasado cuando cinco de sus máximos jefes fueron trasladados a una prisión de alta seguridad, pues seguían ordenando asesinatos, vendiendo drogas y extorsionando, según el Gobierno.

Tras una serie de motines, una veintena de integrantes de esa banda escaparon en octubre de otra cárcel en medio de denuncias de complicidad por parte de las autoridades, lo que provocó una crisis que terminó en la destitución del ministro de Gobernación (Interior) y otros funcionarios.

Lo del fin de semana «ya estaba programado como parte del plan» para «deslegitimar» al Gobierno, sostiene el exfiscal Solórzano.

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El motín en el penal Renovación I fue liderado por Aldo Dupie Ochoa Mejía, alias «el Lobo», quien exigía ser enviado a una cárcel con menor seguridad y más comodidades como aire acondicionado, una cama grande y servicio de restaurante a domicilio, según el Gobierno.

Tras ser sometido, fue presentado públicamente arrodillado, con esposas y manchas de sangre, entonces se desataron los atentados.

Diez oficiales de la Policía Nacional Civil cayeron asesinados por los pandilleros amotinados el fin de semana pasado. JOHAN ORDÓÑEZ/AFP

El crucial cambio de fiscal general

Este pico de violencia se produce en la antesala del cambio de fiscal general, así como de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral y de la Corte de Constitucionalidad, máxima instancia judicial que en los últimos años ha sido señalada de actuar en favor de redes de corrupción.

Es un «mensaje» contra Arévalo por parte de «opositores políticos», afirma el exfiscal Sandoval.

«Barrio 18 se siente protegido hoy por Consuelo Porras (…). Quieren sacar a Bernardo del poder», opina a su vez Solórzano, quien no obstante critica la política de seguridad de Arévalo, un diplomático e intelectual de 67 años.

Después de dos años de gobierno, «ya no valen excusas», dice.

Agentes de la policía instalaron un puesto de control en una calle del barrio Gallito durante el estado de emergencia vigente, declarado por el Gobierno en Ciudad de Guatemala. JOHAN ORDÓÑEZ / AFP

Los nexos amorosos del «Lobo» con la política

Condenado por varios homicidios, alias «el Lobo» tiene una relación sentimental con una sobrina de la dirigente opositora Sandra Torres, una ex primera dama quien ha perdido las últimas tres elecciones presidenciales en segunda vuelta.

Barrio 18 y sus enemigos de la Mara Salvatrucha son dos poderosas mafias que operan además en Estados Unidos, Honduras y El Salvador, donde han sido sometidas por el gobierno del presidente Nayib Bukele con una estrategia de mano dura, señalada de violación de derechos humanos y supuestos pactos con un sector de la criminalidad, lo que el mandatario niega.

La fiscal Porras, quien rechaza tener tratos con criminales, aprovechó, sin embargo, los episodios de violencia para atacar a Arévalo.

«Sea serio, presidente, asuma su responsabilidad y póngase a trabajar», dijo el miércoles a la prensa.

Fotografía cedida por el Ministerio de Gobernación de Guatemala que muestra a Aldo Dupie Ochoa Mejía (c), alias "Lobo", siendo trasladado al Centro de Detención de Máxima Seguridad Renovación 1, en Ciudad de Guatemala (Guatemala). Ochoa es considerado el líder de la pandilla Barrio 18.
Aldo Dupie Ochoa Mejía (c), alias «el Lobo», siendo trasladado al Centro de Detención de Máxima Seguridad Renovación 1, en Ciudad de Guatemala (Guatemala). Ochoa es el líder principal de la pandilla Barrio 18, considerada terrorista por Guatemala y EE. UU. EFE/ Ministerio de Gobernación

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Esperan nuevos ataques

Arévalo, quien cuenta con el respaldo de Estados Unidos, anticipó el miércoles que los ataques no van a cesar, pues es una reacción de las «élites políticas criminales» que temen perder el control de un sistema donde trafican corrupción, impunidad y «negocios turbios». 

«Nos están preparando para legitimar la mano dura» de cara a las elecciones generales de 2027, estima el fiscal Solórzano.

Con un agravante, pues según dijo a la AFP el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, el poder económico de las pandillas les permite financiar «campañas o impulsar a sus propios candidatos».

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