Fotografía tomada de la cuenta oficial de la red social X @PNCdeGuatemala de la Policía Nacional Civil de Guatemala que muestra a algunos de sus integrantes durante la captura de Harol Yeraldo Salguero Morales, de 19 años, alias ‘Liro’ responsable de la muerte de dos policías este domingo. EFE/ @PNCdeGuatemala

Cuatro claves de los sangrientos motines de pandilleros en Guatemala

El gobierno del presidente Bernardo Arévalo decretó estado de sitio por 30 días

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El asesinato este domingo de ocho agentes de la Policía Nacional Civil de Guatemala a manos de presuntos pandilleros, y los amotinamientos en tres cárceles han reabierto la pugna entre el gobierno que preside Bernardo Arévalo de León y los cabecillas de dichas estructuras criminales.

A continuación detallamos las claves para entender el enfrentamiento que causó este mismo domingo por la noche que Arévalo declarara el estado de sitio, una medida que se extenderá durante 30 días y que permite a las autoridades detener a cualquier persona sin orden judicial.

1. El origen del conflicto

El conflicto entre las pandillas y el gobierno de Arévalo de León empezó de manera frontal en julio pasado, con el asesinato de siete personas que se encontraban en una funeraria, en el centro de la Ciudad de Guatemala, durante la vela de un presunto pandillero de la estructura criminal denominada Mara Salvatrucha.

El ataque, perpetrado presuntamente por varios sicarios de la pandilla enemiga, Barrio 18, provocó que el gobierno de Arévalo de León ordenara el traslado de sus líderes a una cárcel de alta seguridad, denominada Renovación 1, ya que la matanza supuestamente fue organizada desde la prisión en las que se encontraban originalmente.

2. Adiós a las comodidades en la prisión para cabecillas

Dicho traslado significó el cese de comodidades para los líderes de las pandillas, entre ellos Aldo Ochoa, uno de los cabecillas de la estructura Barrio 18, sentenciado a al menos 80 años de prisión por asesinato, entre otros delitos.

Ochoa, conocido como Lobo, y sus lugartenientes en las pandillas han reinado en las administraciones anteriores, desde varias cárceles donde, según las autoridades, ordenan asesinatos, manejan extorsiones millonarias a comerciantes y viven en condiciones mejores que la población, con acceso a lujos.

Justamente uno de los motivos por los cuales Ochoa organizó uno de los motines de este fin de semana en Renovación I obedece a la falta de acceso a aire acondicionado, a comida a domicilio y a una cama grande, de acuerdo con el Ministerio de Gobernación (Interior).

3. El conflicto con la fiscal general

Para algunos expertos en el tema, los amotinamientos y asesinatos de policías buscan crear caos en un año trascendental para la lucha contra la corrupción, ya que en mayo próximo se reemplazará a la actual fiscal general y jefa del Ministerio Público (Fiscalía), Consuelo Porras, sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea.

Los reos involucrados en los motines han solicitado a la población una sublevación en contra del presidente Arévalo, sobre quien recaerá la decisión de nombrar al sustituto de Porras en mayo próximo, mientras algunos operadores políticos también sancionados por EE. UU. han secundado las voces de los pandilleros.

El mismo Arévalo dijo que se sabe «quiénes están detrás» de los ataques: «Grupos que se benefician de la corrupción, que crecen en las sombras», que «resisten y buscan infundir terror» porque «este año Guatemala recuperará su sistema de justicia», en referencia al cambio de fiscal general programado para mayo, además de la renovación de la Corte de Constitucionalidad, máximo tribunal del país.

4. La reacción del Estado

El estado de sitio declarado este domingo por Arévalo es el penúltimo estado de emergencia más alto que le permite la Constitución, solamente por debajo del estado de guerra.

A partir de este momento y durante los próximos 30 días, la medida le permitirá al Gobierno hacer capturas sin orden judicial contra aquellos sospechosos de terrorismo o sedición, a la espera de constatar los próximos pasos de la Administración de Arévalo para perseguir a los responsables de la muerte de los policías.

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