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Como Karina Zeledón, de 27 años, fue identificada la nicaragüense que la mañana del pasado martes 20 de enero murió de manera trágica, tras ser atropellada por un vehículo en la peligrosa pista Ruta 27, en el cantón de Escazú, en Costa Rica.
El mortal atropello se registró en uno de los escenarios recurrentes de accidentes graves de Escazú, específicamente en sectores cercanos a peajes y cruces no habilitados para peatones donde la combinación de alta velocidad, múltiples carriles y flujo constante incrementa el riesgo para quienes intentan atravesar la vía.
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De acuerdo con la información de medios costarricenses, el accidente ocurrió cerca de las 7:00 de la mañana, cuando la víctima intentó cruzar la carretera de cuatro carriles. Aparentemente, la nicaragüense se encontraba en uno de los carriles y, al notar la aproximación de un autobús, se desplazó hacia otro carril sin percatarse de que se acercaba un microbús, que terminó impactándola de forma directa.
La pista fue cerrada bajo custodia de agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quienes asumieron el levantamiento del cuerpo y el inicio de las diligencias correspondientes para esclarecer las circunstancias exactas del hecho.

La nicaragüense era originaria del municipio de El Rama, en la Costa Caribe Sur. Viajó para trabajar en Costa Rica hace varios años, sin imaginar que encontraría la muerte de forma trágica.
Chinandegana muere en accidente en Costa Rica
Otra nicaragüense murió en accidente de tránsito en Costa Rica. Se trata de Emilia Benita Hernández López, de 46 años, originaria de Chinandega, quien ya fue repatriada el pasado viernes 16 de enero. Hernández falleció en un fatídico accidente en la comarca Las Palmas, ubicado a un kilómetro y medio del cruce conocido como El Coco, en la provincia de Guanacaste, en Costa Rica.
José Luis Manzanares, de 26 años, hijo de la nicaragüense, confirmó a LA PRENSA que su madre murió de manera inmediata la tarde del pasado martes 13 de enero, luego de sufrir un accidente en la motocicleta en la que viajaba como acompañante y que era conducida por su esposo Noel Antonio López, también originario de Nicaragua.
Ambos se desplazaban en la motocicleta de regreso a su casa tras salir de trabajar. Aunque no laboraban en el mismo lugar, el esposo acostumbraba a pasar por ella, ya que su lugar de trabajo se sitúa a seis kilómetros de distancia del hotel donde la nicaragüenses se ganaba la vida en el área de lavandería.

Fue en ese momento que un camión pesado apareció de repente en retroceso y el motociclista no pudo esquivarlo. «Desgraciadamente pegó en la parte trasera del camión, en lo que fue el pidevías y la plataforma», explicó el joven.
La nicaragüense tenía seis años viviendo en Costa Rica, trabajando para sus dos hijos, el menor de 23 años, quien vive en Chinandega. El mayor vivía con ambos y es quien se ha encargado de repatriar el cuerpo de Emilia Benita Hernández López a su tierra natal.