Luz Marina García y Dennis Martínez se casaron muy jóvenes, luego de que él fue firmado por los Orioles de Baltimore. LA PRENSA/ CORTESÍA

Luz Marina García y Dennis Martínez se casaron muy jóvenes, luego de que él fue firmado por los Orioles de Baltimore. LA PRENSA/ CORTESÍA

La entrañable historia de amor de Dennis Martínez con la “mujer perfecta”

Una mañana, cuando todavía ni siquiera jugaba para el equipo de Granada, el primer grandes ligas de Nicaragua salió de su casa y, en la acera de enfrente, vio por primera vez, barriendo, a la que sería su esposa durante más de 52 años.

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El ex grandes ligas nicaragüense Dennis Martínez tenía 17 años de edad, ni siquiera había empezado a jugar con el equipo de Granada, cuando una mañana salió de su casa y lo primero que vio, en la calle, enfrente de su casa, fue a una joven, morena y delgada, barriendo la acera.

La joven era Luz Marina García, entonces de 14 años, y era la nueva vecina de Dennis. La familia de la joven, sus padres y tres hermanos varones, se acababan de mudar a una casa enfrente de la de Dennis, ubicada de la iglesia de Xalteva de Granada, dos y media cuadras al norte, en una calle que le llamaban la Otra Banda.

Esa primera vez que Dennis vio a Luz Marina sintió “un flechazo”, un “amor a primera vista”. Lo único que se le ocurrió fue darle “una silbadita” y Luz Marina se volteó a verlo, lo que Dennis aprovechó para “lanzarle un piropo”. Sin embargo, Luz Marina lo “ignoró”. “Me vio y siguió barriendo, no me prestó atención”, recuerda.

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El corazón del beisbolista ya estaba prendado y, a la mañana siguiente, Dennis se levantó a la misma hora que el día anterior, salió a la calle y ahí estaba Luz Marina, otra vez barriendo la acera de su casa.

“Ahí está de nuevo”, se dijo Dennis a sí mismo, y empezó con los piropos otra vez.

Calle La otra banda, en Granada. En ese predio que se observa a la izquierda, jugaba beisbol Dennis Martínez. De esa zona que se ve en la imagen, una cuadra hacia el hospital, quedaban las casas de Dennis Martínez y Luz Marina García, una enfrente de la otra. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Calle la Otra Banda, en Granada. En ese predio que se observa a la izquierda, jugaba beisbol Dennis Martínez. De esa zona que se observa, una cuadra hacia el hospital, quedaban las casas de Dennis Martínez y Luz Marina García, una enfrente de la otra. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Esos piropos se trasladaron a la escuela, porque él estudiaba en el Colegio Diocesano y ella en el María Auxiliadora, y los dos edificios quedaban uno frente al otro, por lo que se veían a la salida. A él le encantaba verla de uniforme.

Dennis no desperdiciaba ocasión para verla, hasta iba a la casa de ella con la excusa de que buscaba a uno de los hermanos de ella, Gilberto García González. La primera vez, salió ella: “No está”, dijo. “Le dice que vino Dennis a buscarlo”. Esa primera vez que la vio tan de cerca, él se terminó de enamorar.

Más de 52 años después, el pasado martes 6 de enero, murió Luz Marina García. Durante los últimos cinco meses de vida, Luz Marina estuvo acompañada, las 24 horas de cada uno de esos días, por su esposo, Dennis Martínez, mientras ella sufría una grave enfermedad.

“Ella fue mi luz. Dicen que yo soy el perfecto (por haber lanzado un juego perfecto en grandes ligas), pero no, la mujer perfecta, para mí, era ella”, dice ahora el pelotero.

Ya casados, Dennis y Luz Marina conversaban sobre aquellas mañanas en las que él salía de su casa para verla a ella barrer la acera y lanzarle piropos.

“No me caías mal, pero tampoco es que me caías bien. Después, te vi bien y lo que me gustó de vos fue tu nariz”, le explicaba ella.

Dos “chamaquitos” casándose

Cuando Dennis Martínez comenzó a jugar en la primera división nicaragüense, con el equipo de Granada, en 1972, comenzó a ponerse “serio” el noviazgo con Luz Marina García.

A ella no le gustaba el beisbol. Su papá, Gilberto García, gran fanático del Granada, la llevaba “forzada” al estadio. Pero, tras conocer a Dennis, ya no le era difícil ir a ver los juegos.

Para 1973, Dennis iba a la universidad y estaba en el primer año de Ingeniería. Luz Marina se había salido de la secundaria y se había metido en una academia comercial de Granada porque quería ser secretaria.

Los obstáculos en el noviazgo no faltaban, especialmente porque los dos estaban muy jóvenes todavía y “nadie daba un peso” por ellos. Además, a los padres de Luz Marina había gente que les decía que Dennis “era un vago” y que “enamoraba a todas las muchachas”.

Luz Marina García y Dennis Martínez en Managua, en 1997, cuando Martínez recibió un homenaje por su trayectoria deportiva. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE
Luz Marina García y Dennis Martínez en Managua, en 1997, cuando Martínez recibió un homenaje por su trayectoria deportiva. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE

Sin embargo, la madre de Luz Marina, Marina González, no prestaba atención a esos rumores. “Yo lo veo buen muchacho. Humilde”, decía González. Dennis considera que esa actitud de su suegra ayudó mucho para que finalmente Luz Marina se decantara por casarse con él, porque las palabras de su madre, confiando en él, habrían influido en ella.

Por eso, recientemente, ante el féretro de su esposa, Dennis abrazó a su suegra y le dijo: “Gracias por todo, sé que es la única que creyó en mí”.

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En diciembre de ese 1973, el equipo de grandes ligas, los Orioles de Baltimore, firmaron a Dennis Martínez, y a la pareja se les creó un problema. Dennis se iba del país y Luz Marina debía quedarse en Nicaragua. Eso podía significar el fin de la relación.

El dilema lo solucionaron casándose. “Nos casamos porque si no me iba a ir y se perdía todo. Eso sí, éramos dos chamaquitos que yo creo que ni el cura quería casarnos”, recuerda ahora Dennis.

La alegría tras el tormento

El casamiento significaba para Luz Marina que ella podría irse con Dennis a los entrenamientos de los Orioles, pero inmediatamente los dos recibieron un balde de agua fría. Los scouts le dijeron a Dennis que no podía viajar con su esposa porque al principio tendría una “vida dura”, pues necesitaba estar enfocado en los entrenamientos, que requerían de mucho esfuerzo y disciplina, al menos para mientras daba el salto a las grandes ligas.

Luz Marina se quedó muy triste en Nicaragua, embarazada del hijo mayor, Dennis Jr., pero “comprendió” la situación, indica Dennis.

El problema, algo que Dennis supo hasta mucho después, fue que Luz Marina comenzó a sufrir un tormento porque algunas de sus amigas le decían que Dennis no iba a volver, que se iba a quedar en Estados Unidos y que encontraría a otra mujer.

“Ella (Luz Marina) nunca perdió la fe. Después me contó que se aferró a la Virgen María Auxiliadora”, cuenta el ex grandes ligas.

A los meses, Dennis regresó a Nicaragua para decirle a Luz Marina: “Alistá las maletas, nos vamos para Puerto Rico”. Lo que Dennis vio en ese momento en los ojos de Luz Marina no se le olvida nunca. Eran “ojos de alegría”. Le brillaban.

“¿Estás alegre?”, preguntó él. “¿Cómo no voy a estar alegre si me decían que no ibas a volver, que me ibas a dejar por otra?”, respondió ella.

Una imagen reciente de Luz Marina García. LA PRENSA/ CORTESÍA
Una imagen reciente de Luz Marina García. LA PRENSA/ CORTESÍA

Al recordar esos momentos, ahora Dennis, ya sin ella, señala que su esposa fue una mujer intachable, dedicada a la familia, con carácter fuerte, que todo lo hizo bien como hija, esposa, madre, amiga. Ya después, con los años, dedicaba tiempo para aconsejar a las esposas jóvenes.

“Dios la puso para mí. Cuando nos casamos, hicimos un compromiso con Dios. Solo la muerte (de ella) nos pudo separar. Estoy orgulloso de ella. Nunca he escuchado que alguien hable mal de ella”, dice Dennis.

52 años juntos

Desde que empezaron la vida juntos, Luz Marina se dedicó a cuidar de la familia y de los bienes de la misma. Dennis dice que la dejó hacer lo que ella quisiera, que administrara el dinero y se encargara de todo.

Así, aunque Luz Marina no trabajó como secretaria en una “gran firma”, como ella soñó de joven, al final fue la “secretaria” del hogar. “¿Qué mejor firma que la mía?”, solía decirle Dennis. Y ella respondía: “¿Qué remedio me quedaba?”, provocando la risa de Dennis.

Aunque el inicio fue duro, como siempre suele ocurrir en todo matrimonio, indica Dennis, salieron adelante, ayudándose mutuamente.

En la Navidad de 1983, ocurrió uno de los momentos más difíciles para ambos.

En la casa, Dennis no ingería licor. Pero, cuando iba de gira con el equipo de los Orioles a otras ciudades, se iba con algunos compañeros a comer y ahí surgían “los tragos”.

Poco a poco, Dennis fue teniendo problemas con la bebida, pero era en lo relacionado con el trabajo, no en el hogar, al punto que, cuando Luz Marina se dio cuenta de ello, no lo creía. Nunca había visto borracho a Dennis.

Una imagen de Dennis Martínez cuando militaba en los Indios de Cleveland, junto a su esposa Luz Marina. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET
Una imagen de Dennis Martínez cuando militaba en los Indios de Cleveland, junto a su esposa Luz Marina. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET

El 23 de diciembre de ese 1983, Dennis ingresó a un centro de recuperación para adictos. No pasó Navidad ni fin de año con la familia, lo que significó un “golpe duro” para Luz Marina y sus hijos, quienes tuvieron que limitarse a solo visitarlo. También para Dennis, quien, tras un mes y medio en la clínica, en Baltimore, pasó directo a los entrenamientos en Florida.

La promesa que le hizo Dennis a Dios para salir de ese bache fue que a diario iba a rezar el rosario. Luz Marina se mantuvo al lado de él siempre. Y así, Dennis pudo superar el alcoholismo, apegado también al programa de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, uno que en este momento le está sirviendo también para enfrentar la ausencia física de su esposa. “Vivo un día a la vez”, dice Dennis.

Hasta hoy, Dennis dice que a diario reza el rosario.

A la muerte de Luz Marina, ambos llevaban 52 años de casados, en los que procrearon cuatro hijos: José Denis jr., Erika Auxiliadora, Gilberto José y Ricardo José. A la vez, ellos les han dado nueve nietos hasta el momento.

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Cosa curiosa, el juego perfecto que Dennis lanzó en 1991 frente a los Dodgers de Los Ángeles, pichando él para los Expos de Montreal, no fue el logro de su esposo que Luz Marina más disfrutó, sino que le confesó a Dennis que fue cuando él, vistiendo el uniforme de los Indios de Cleveland, le ganó, en el juego número seis de la serie de campeonato de la Liga Americana de 1995, a Randy Johnson, de los Marineros de Seattle.

Para entonces, Randy Johnson estaba en su apogeo y Dennis, con 41 años de edad, iba en declive. Las apuestas eran 100 a uno a favor de Johnson. “David contra Goliat”, tituló ese día un diario de Seattle. Y no había cosa que más motivara a Dennis que lo retaran.

“Les voy a demostrar a todos que están equivocados, tenga la edad que tenga”, recuerda Dennis que se dijo a sí mismo. Con su esposa, Luz Marina García, en las graderías del estadio, Dennis se enfrentó a Johnson y lo derrotó cuatro carreras a cero, para que los Indios de Cleveland, contra todo pronóstico, pasaran a la Serie Mundial de ese año.

Fue el día más feliz de Luz Marina, en lo que respecta a los logros de Dennis, a pesar de que cuando lo conoció a ella no le gustaba el beisbol.

La Prensa Domingo Dennis Martínez archivo

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