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Mánager en las Grandes Ligas durante 26 temporadas. Ganador de la Serie Mundial en 2022 con los Astros de Houston. Ahora, dos años después de su retiro en 2023, Dusty Baker participará en el Clásico Mundial de Beisbol de 2026 dirigiendo a la selección de Nicaragua, un equipo que apenas va a su segunda participación en ese torneo y que nunca ha ganado un juego en el mismo.
Baker pasará así de dirigir a equipos grandes ligas como los Gigantes de San Francisco, los Cachorros de Chicago, los Rojos de Cincinnati, los Nacionales de Washington y los propios Astros de Houston, a ser mánager de la discreta selección nicaragüense.
Tras asumir el reto, Baker llamó por teléfono a la primera y mayor referencia que tiene Nicaragua en las Grandes Ligas, Dennis Martínez. “¿Por qué no estás aquí (en Nicaragua, en la selección)?”, le preguntó Baker a Martínez.
Martínez le explicó que no comulga con la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo porque “pienso diferente, levanto mi voz, me expreso diferente, no me someto, tengo la libertad y vivo en democracia”, pero le agradeció a Baker por asumir el reto y tratar de ayudarle a la selección nicaragüense con su “sabiduría” y “conocimiento”.

“Hablando de Dusty Baker como un estratega, no me comparo con él”, admite Dennis Martínez, uno de los pícheres latinos más ganadores en el beisbol mayor, el primer nicaragüense en llegar a ese nivel, cuatro veces integrante del equipo todos estrellas de las mayores y ganador de un juego perfecto en 1991.
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Durante la plática que sostuvieron, Martínez vio en Baker a un mánager que no llega a Nicaragua para “turistear”.
“La intención de él es ganar. No va a querer lucir mal. Él sabe los pros y los contras que existen, el porcentaje que existe de ganar una serie de un torneo de esa magnitud. Él sabe los riesgos que está corriendo y a lo que se está exponiendo a la misma vez. Él ya demostró lo que él puede hacer y (con Nicaragua) se está exponiendo más a perder que a ganar”, comenta Martínez.
Ganar al menos un juego en el próximo Clásico Mundial no sería un premio mayor, porque Nicaragua ya estuvo a punto de ganar un juego en el torneo anterior, cuando se enfrentó al equipo de Israel, considera el ex grandes ligas nicaragüense.
Aún con las condiciones de equipo pequeño que tiene Nicaragua, Martínez considera que con un mánager como Baker “puede que haya sorpresa”, porque es de los mejores timoneles del beisbol mundial.
Para este artículo, la Revista DOMINGO buscó una entrevista con Dusty Baker, pero la persona que gestionó su contratación como mánager de Nicaragua, el puertorriqueño George Santiago, dijo a la revista que Baker hablará hasta que llegue a Managua. El régimen Ortega Murillo anunció la llegada de Baker para este martes 19 de agosto.
Una persona de retos
El verdadero nombre de Dusty Baker es Johnnie B. Baker, Jr., originario de Riverside, California, pero se ganó el apodo de «Dusty» (polvoso) desde que era un pequeño, porque con frecuencia comía suciedad mientras jugaba en el patio trasero de la casa de su familia, explica el libro Grandes vidas de la historia: los afroamericanos.
Quien encaminó a Baker en el beisbol fue su padre, Johnnie Baker Sr., un entrenador de beisbol de pequeñas ligas y veterano de la Segunda Guerra Mundial. Además, Dusty Baker también practicó otros deportes, como el futbol, el baloncesto y el atletismo, pero destacó más en el beisbol.
Sin embargo, mientras crecía con fama de rebelde, tuvo problemas con su padre porque se trataba de una persona autoritaria y severa, al punto de expulsar a su hijo Dusty de un equipo que entrenaba por no perseguir una pelota, asegura el escritor Tom Stanton en una biografía sobre Hank Aaron, uno de los más grandes beisbolistas de la historia y uno de los amigos más cercanos a Dusty Baker.

A esa severidad del padre se le sumó que los padres de Dusty se divorciaron mientras él estaba en la secundaria o High School, como le llaman en Estados Unidos.
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El padre quería que Dusty fuera a la universidad con una beca de baloncesto o futbol americano y llegó al extremo de pedir a los equipos de beisbol que no reclutaran a su hijo.
Eso contrarió a Dusty Baker, quien para entonces sentía que debía ayudar económicamente a su madre y firmar un contrato de beisbol era una buena opción para ganar suficiente dinero.
La primera oportunidad le llegó con los Bravos de Atlanta, pero Dusty Baker despreciaba a ese equipo porque era del sur de los Estados Unidos, donde había mucho racismo y también había tradición de ser esclavistas. Pero, finalmente, los Bravos lo contrataron para jugar en las Grandes Ligas en 1967. “Ser reclutado por los Bravos de Atlanta resultó ser lo mejor que me pudo haber pasado”, dijo Baker años después.
Dusty Baker había sufrido racismo y, en una entrevista con el medio The Observer explicó que cuando su familia se mudó a Sacramento, California, él y su hermano eran los dos únicos niños negros en la escuela secundaria en Carmichael en ese momento. Debido al racismo, “a veces tuve que golpear a un tipo en la cara”, indicó.
La madre de Dusty, Christine, estaba preocupada porque su hijo iría al sur, donde imperaba el racismo, y, como eran vecinos, le pidió a Hank Aaron, también afroamericano, que cuidara de su hijo.
El contrato de Baker con los Bravos se realizó en contra de la voluntad de su padre, quien lo impugnó en los tribunales y la batalla judicial llevó a Dusty a apartar a su padre de su vida durante seis años.
Baker se acercó a su padre nuevamente hasta en 1973, cuando vio que Hank Aaron era un padre que amaba a sus hijos y sufrió mucho cuando se separó de la esposa. Ver a Aaron sufriendo por sus hijos llevó a Baker a pensar en el sufrimiento que pudo tener su propio padre porque no tenían comunicación. Además, sabía que su padre, en silencio, lo llegaba a ver jugar.

A la edad de 23 años, Dusty Baker sentía que merecía un aumento de sueldo porque había bateado .321 en su primera temporada completa con los Bravos y había sido nombrado Bravo del Año.
No sólo el tema del sueldo le molestó en ese momento, sino que también estaba enojado con la política del club que impedía a su novia compartir habitación con él en la sede del equipo.
Así que, enfurecido, fue a Georgia y se casó con Harriet Washington, a quien había conocido a través de su compañero de equipo Ralph Garr en Luisiana. Se casaron en una ceremonia pequeña y apresurada y ni siquiera pudo invitar a sus compañeros de equipo que, a diferencia de él, estaban entrenando en Florida.
Cuando finalmente se presentó al campamento de los Bravos una semana más tarde, Baker trajo a su nueva esposa y se alojaron en el Ramada Inn, juntos.
En la actualidad, Baker está con su segunda esposa, Melissa Baker.
Jugador y mánager
Durante 19 años de carrera como jugador, Dusty Baker tuvo un promedio de bateo de .278 y anotó más de 1,000 carreras.
Además, jugó a la par de grandes beisbolistas como el legendario lanzador de las Ligas Negras, Satchel Paige, a quien los Bravos de Atlanta contrataron en la década de 1960, cuando Satchel tenía 60 años, para que pudiera optar a una pensión.
Dusty Baker participó en el partido de 1974 cuando Hank Aaron conectó su jonrón número 715, batiendo el récord establecido por Babe Ruth.
Actuó bajo grandes entrenadores como Tommy Lasorda y Tony LaRussa, así como también, cuando llegó a ser mánager, entrenó a las superestrellas Barry Bonds, Ken Griffey Jr. y Bryce Harper, y más recientemente a José Altuve, Yordan Álvarez y Justin Verlander.
El pícher nicaragüense Dennis Martínez lo conoció entre las décadas de 1970 y 1980 cuando Baker jugaba en los Dodgers de Los Ángeles, pero nunca tuvo la oportunidad de enfrentarlo como pícher.
En el ámbito personal, explica un documental del programa de HBO, Back on the Record, con Bob Costas, Baker es un hombre de gustos amplios.
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“Si entras en su despacho, puede que esté escuchando a Miles Davis, pero también a los Allman Brothers. Y Dusty es capaz de hilar una historia de una forma que tendría embelesado al mismísimo Buck O’Neil (jugador y narrador famoso por su papel en el documental sobre béisbol de Ken Burns). Te hablará de Willie Mays y Aaron, claro, pero también de la vez que se fumó un porro con Jimi Hendrix”, dice la publicación.

Como jugador, se retiró en 1986 luego de sus 19 temporadas en las mayores, en las que ganó la Serie Mundial de 1981 con los Dodgers de Los Angeles.
Como mánager, el primero de raza negra, Baker es el único entrenador en la historia del beisbol que ha llevado a la postemporada a cinco equipos diferentes: los Gigantes de San Francisco, los Cachorros de Chicago, los Rojos de Cincinnati, los Nacionales de Washington y los Astros de Houston.
En 2002, condujo a los Gigantes de San Francisco hasta la Serie Mundial.
Baker fue elegido el mánager del año en la Liga Nacional en 1993, 1997 y 2000.
Uno de sus hijos, de nombre Darren, conectó su primer hit en las Grandes Ligas en septiembre de 2024.
Con todo su staff
Baker llega como manager de la selección de Nicaragua acompañado de todo su staff de coaches, como entrenadores de bateo y de picheo, así como otros especialistas.
Dennis Martínez explica que eso es lo correcto, porque el manager debe sentirse cómodo trabajando con su gente, personas profesionales.
En 2017, Martínez fue también manager de la selección de Nicaragua que viajó a Panamá a intentar clasificar para un Clásico Mundial de Beisbol, pero los dirigentes nacionales no le permitieron tener su propio staff, sino que le impusieron a otra gente.
Consultado sobre aquella experiencia, Martínez no quiso opinar, solo alcanzó a decir que le alegra que los dirigentes nacionales vayan aprendiendo «como son las cosas» en el beisbol profesional. «Para ayudar a mi país, me expuse a todo lo que fuera (en 2017)», añadió.
Una oportunidad para aprender
La escogencia de Dusty Baker como mánager de la selección de Nicaragua le recuerda a Dennis Martínez el año de 1972, cuando otro gran mánager, el cubano Tony Castaño, estuvo en la dirección de la tropa pinolera que se preparaba para el Mundial de ese año, realizado en Nicaragua y que fue cuando se le ganó a Cuba 2 carreras a cero, juego memorable que es recordado cada año.
“Yo era novato, uno de los más jovencitos de la selección y me sentí súper emocionado, súper contento de estar al lado de un Tony Castaño como un entrenador oficial de la selección, que nunca lo habíamos tenido. Ver la imagen en la postura de ese señor me creó confianza, me sentí un profesional, que estaba con personas que sabían lo que estaban haciendo. Me ayudó a prepararme mejor. Hasta cierto punto, logré en mi carrera beisbolística lo que logré debido a esa preparación que tuve con la selección de Nicaragua en el 72, con Tony Castaño”, afirma Martínez.

Es por ello que, si Martínez tuviera la oportunidad de dirigirse a los peloteros que conformarán la selección que participará en el Clásico Mundial de 2026, les diría que “aprovechen” a Dusty Baker, así como también se lo diría a Sandor Guido, el mánager que clasificó a Nicaragua para ese torneo del más alto nivel.
“A los peloteros les diría que pongan todo de su parte, que se sientan halagados de tener a un mánager de calidad, grandes ligas. Al final del día, los protagonistas van a ser ellos. Los peloteros son los que van a hacer el show. El mánager solamente los va a poner en situaciones y él, Dusty, principalmente los va a poner en posiciones para que triunfen, para que ellos hagan el trabajo bien. Depende ya de cada quién aportar al máximo”, dice Martínez.
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