El nuevo objetivo de Trump

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El nuevo-viejo tema de Trump está relacionado con la Groenlandia, una isla situada al norte del continente americano, con una extensión de 2,166 kilómetros, en la que ha puesto sus ojos el presidente estadounidense por varios motivos que iremos examinando en este artículo de opinión.

Lo primero que tenemos que decir es que esta isla es un territorio autónomo que pertenece a Dinamarca, que tiene una población según datos del gobierno danés de 56,000 habitantes, es una isla totalmente helada y tiene colindantes tantos como Dinamarca, Rusia, China, Canadá segundo país con más kilómetros de zona ártica y los EE. UU., más otros seis países que tienen aguas territoriales y zonas económicas exclusivas en el Polo Norte. Su capital es la ciudad de Nuuk en el sur de la isla.

Sobre esta isla el presidente Trump ha vertido amenazas sobre una posible invasión a la isla y claro esto ha encendido todos los focos sobre el tema teniendo como antecedente lo sucedido en Venezuela con la extracción de la pareja Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores y que ahora está sometida a un protectorado estadounidense para explotar sus reservas petrolíferas que son una de las más grandes del mundo.

En Groenlandia, Trump aduce para poseerla varias razones, unas geoestratégicas y políticas, dada la presencia en Groenlandia de países como China y Rusia y que se necesita una protección mayor a la que puede proporcionarle Dinamarca. Pero aquí hay una distorsión grave, puesto que Dinamarca es país miembro de la OTAN y también EE. UU. lo es, lo que sería un contrasentido que dos miembros de una misma alianza sea uno invadido por otro. Es más, Dinamarca es un aliado de los EE. UU. y se dice que es uno de los más fieles y tiene una base militar en las instalaciones especiales de Pituffik, la que ha sido visitada por el vicepresidente J.D. Vance, el consejero de Seguridad Nacional, Mike Waltz y el secretario de Energía, Chris Wrigth.

Trump lleva un año hablando de la intención de hacerse por la buenas o las malas con la gigantesca isla, lo que significa en primer lugar que ha tratado de comprarla a Dinamarca, sin que haya respuesta positiva a su oferta puesto que los lazos de Dinamarca con su territorio autónomo, rige las relaciones internacionales y es considerado parte de la soberanía danesa.

Dinamarca está gobernada actualmente por una primera ministra, Mette Frederiksen, y el primer viceprimer ministro y ministro de Defensa, Troel Poulsen, siendo un país considerado como uno de mejores democráticamente hablando y con un nivel de vida que para sí quisiesen otros de otras latitudes. Se cuentan anécdotas que los daneses dejan en la puerta de sus casas sus bicicletas sin que nadie se las lleve y así otros objetos propios.

La importancia de Groenlandia es de tal calado como que bajo su suelo hay inmensos yacimientos de cobalto, litio, cobre, níquel, tierras raras, petróleo y otros minerales que son hoy muy necesarios para la tecnología, tanto como para en telefonía (smartphones, computadoras de las más altas prestaciones), de allí que despierte el apetito de muchos para poseerla a plenitud por las inmensas ganancias que puede dejar su explotación.

La estrategia para defender su integridad territorial está de momento asentada en buscar un diálogo con los sectores menos proclives a la estrategia del big stick (gran garrote) que suele utilizar el presidente Trump, y así buscar otras vías para tratar este asunto tan espinoso para las relaciones de estos dos países.

Las razones de Trump son, por una parte, la seguridad nacional frente a las amenazas que representan China y Rusia y que quien posee la isla puede buscar nuevas rutas que unan Asia con América acortando los viajes desde China hasta América por ejemplo en 14 días, lo que agilizaría las relaciones comerciales no solo con China o Rusia.

Según un comunicado de la Casa Blanca al respecto, el presidente Trump ha dejado saber que adquirir Groenlandia: “Es una prioridad se seguridad nacional para Estados Unidos y es fundamental para disuadir a nuestros adversarios en la región ártica. El presidente y su equipo abordan una serie de opciones para conseguir esta importante meta de seguridad nacional y, por supuesto recurrir al ejército siempre es una opción que está a disposición del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. EE. UU. es la potencia de la OTAN. Para que EE. UU. asegure la región ártica, proteja y defienda los intereses de la OTAN obviamente, Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos”, según palabras del mismo asesor del que hablamos antes

Con este comunicado queda claro que EE.UU. va con todo su poder para anexar Groenlandia a la potencia norteamericana como posiblemente el estado 51 del mapa. Pero está claro que aún con el uso de la fuerza, esta situación causaría serios enfrentamientos entre el pretendiente a la anexión como los estados de la Unión Europea, que se oponen frontalmente a esta situación en el continente europeo y ya ha habido pronunciamientos de acompañamiento a Dinamarca para evitar dicha anexión, como en los casos de Francia y Alemania, que incluso han llevado a Groenlandia pequeños contingentes militares que simbólicamente representan esa oposición.

Sea como sea, creo que los Estados Unidos se harán con Groenlandia, amparados en su argumento de la seguridad nacional. Seguridad Nacional que atañe en primer lugar a Dinamarca y los miembros de la UE, de los que Trump parece querer distanciarse desde el primer momento de su toma de posesión en el cargo y que desconfía que estos tendrían la capacidad suficiente para librar una contienda de la que saldrían ganadores con Rusia.

Así que en vista de esta situación me atrevo a opinar que, aunque no nos guste, la primera potencia mundial se apoderará de Groenlandia de la manera que sabe hacerlo, por la fuerza de su poderío militar.

El autor es abogado nicaragüense y comentarista político radicado en España.

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