La persecución religiosa en Nicaragua y el mundo

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La abogada nicaragüense defensora de los derechos humanos e investigadora de la falta de libertad religiosa y persecución a la Iglesia católica de Nicaragua, Martha Patricia Molina, participó el recién pasado martes 13 de enero en una audiencia de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF por sus siglas en inglés).

La USCIRF es una agencia bipartidista del Congreso de Estados Unidos (EE. UU.), que vela por la libertad religiosa en el mundo, presenta propuestas al poder legislativo, hace recomendaciones al ejecutivo por medio del Departamento de Estado y da seguimiento a la implementación de tales recomendaciones. Su objetivo, por mandato oficial, es “supervisar el derecho universal a la libertad de religión o creencias en el extranjero, basada en estándares internacionales y particularmente en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que establece: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

En la audiencia de la USCIRF del martes pasado la doctora Molina informó que desde abril de 2018 la dictadura de Nicaragua ha cometido 19,836 agresiones de distinta magnitud contra la Iglesia católica y la libertad religiosa de los nicaragüenses. Precisó que más de 300 sacerdotes católicos (entre ellos 4 obispos) y varios pastores evangélicos han sido expulsados del país, o se les ha impedido entrar a Nicaragua, obligándolos a exiliarse. Y, además, agregó que “en territorio nicaragüense los cristianos son perseguidos, hostigados y espiados por la Policía y paramilitares, que incluso asisten a los templos para fotografiar a los fieles”.

Por supuesto que Nicaragua no es el único país del mundo donde no hay libertad religiosa y se reprime a los creyentes. En casi la tercera parte de los países del planeta se viola la libertad de religión, afectando a más del 60 por ciento de la población mundial, según la fundación católica Ayuda a la Iglesia Necesitada. Las más graves violaciones a la libertad religiosa ocurren en Nigeria, China, Corea del Norte, India y Pakistán. Nicaragua debería ser agregada a la cabecera de esa infame lista, por lo que denuncia el informe de la doctora Molina, Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?

En estos mismos días, otra organización internacional defensora de la libertad de religión, Puertas Abiertas, ha publicado su Lista Mundial de Vigilancia, 2026, reportando que actualmente en el mundo hay 388 millones de cristianos perseguidos. De los cuales, dice, 201 millones son mujeres y niñas y en general 110 millones son menores de 15 años.

Volviendo a la USCIRF ante la que la doctora Martha Patricia Molina compareció el martes pasado para informar sobre la persecución religiosa en Nicaragua, dicha agencia estadounidense bipartidista señala en su declaración constitutiva que “si bien la libertad religiosa es la primera libertad de Estados Unidos, también es un derecho humano fundamental reconocido por el derecho internacional y los tratados internacionales; un componente necesario de la política exterior estadounidense y del compromiso de Estados Unidos con la defensa de la democracia y la libertad a nivel mundial; y un elemento vital de la seguridad nacional, crucial para garantizar un mundo más pacífico, próspero y estable”.

Ciertamente, además del inmenso valor que la libertad religiosa tiene en sí misma, igual que la libertad de expresión y de prensa, también es indispensable para que puedan existir o funcionar los demás derechos y libertades. Los que en Nicaragua no existen y por lo cual la doctora Patricia Molina instó a la USCIRF a “volver la mirada hacia Nicaragua”, a no dejar solos a los nicaragüenses agredidos por la dictadura y lastimados hasta en sus sentimientos espirituales y creencias religiosas.

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