¿Abandonará Estados Unidos la ONU?

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El miércoles 7 de enero el Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) anunció el retiro inmediato de este país de 66 organismos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y convenciones internacionales.

El anuncio no fue una sorpresa. Ya el 24 de septiembre del año pasado, en el discurso que pronunció ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Donald Trump se preguntó y aseguró al mismo tiempo: “¿Cuál es el propósito de las Naciones Unidas? Ni siquiera se acerca a cumplir su potencia”. Y agregó que él había puesto fin a siete guerras, para lo cual trató con los líderes de todos y cada uno de estos países que estaban en conflictos, “y nuca recibí una llamada telefónica de las Naciones Unidas ofreciéndome ayuda para cerrar el acuerdo”.

Antes de anunciar el abandono de los 66 organismos y acuerdos internacionales, ya EE. UU. se había retirado de organismos vitales de la ONU como el Consejo de Derechos Humanos, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Lo cierto es que desde el comienzo de su actual y segundo mandato, el presidente Trump firmó una Orden Ejecutiva (decreto presidencial) para que el Departamento de Estado hiciera “una revisión integral de todos los organismos internacionales, tratados y convenciones de los cuales forma parte Estados Unidos”, a fin de determinar cuáles resultan “contrarios a los intereses nacionales”.

Como resultado de ese trabajo realizado por el Departamento de Estado a cargo de Marco Rubio, EE. UU. ha decidido abandonar los aludidos 66 organismos y compromisos internacionales, además de los que ya había abandonado anteriormente. Y decimos abandonarlos, porque en gran medida eran financiados por EE. UU. y ahora algunos tendrán que reducir al máximo sus operaciones y otros incluso podrían dejar de funcionar.

Sobre eso, el representante de EE. UU. ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, declaró al medio de información Breitbart News que “una cuarta parte de todo lo que hace la ONU lo paga Estados Unidos”. Y agregó: “¿Se está gastando bien el dinero? Yo diría que, en este momento, no, porque se está gastando todo en otros proyectos woke (izquierdistas), en lugar de lo que se pretendía originalmente, lo que el presidente Trump quiere que se haga y lo que yo quiero que se haga, que es centrarse en la paz”.

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha dicho que “lo que denominamos ‘sistema internacional’ está ahora plagado de cientos de organizaciones internacionales opacas, muchas de ellas con mandatos que solapan acciones duplicadas, resultados ineficaces y una gobernanza financiera y ética deficiente. Estas instituciones no solo no dan resultados, sino que obstaculizan la acción de quienes desean abordar estos problemas. La era de los cheques en blanco a las burocracias internacionales ha terminado”, sentenció Rubio.

El gran interrogante que plantea esta posición del secretario de Estado y la decisión del presidente Trump, es si llegarán al extremo de retirar a EE. UU. de la ONU, totalmente, y no solo de algunos de sus organismos y convenciones como han hecho hasta ahora.

Sobre esto un experto en cuestiones de la ONU, el profesor de Política de la Universidad de San Francisco, Stephen Zunes, dice que los presidentes anteriores de EE. UU. que habían sido los más hostiles a la ONU, Ronald Reagan y George W. Bush, la criticaron con dureza, “pero reconocieron la importancia de este organismo mundial para promover los intereses del propio Estados Unidos”. Sin embargo, “la administración Trump —–observó Zunes— parece estar rechazando el sistema jurídico internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial en su conjunto”.

De manera que no habría que sorprenderse si finalmente Trump retira a EE. UU. de la ONU para delinear un nuevo orden mundial, junto con las otras grandes potencias, teniendo en cuenta los postulados de la nueva doctrina de seguridad nacional o “doctrina Donroe” sobre las esferas de influencia geopolítica. En el cual pasen a segundo plano o se omitan del todo principios fundamentales del orden actual que, aunque con eficacia limitada, por lo menos han sido inspiradores. Principios tales como la autodeterminación de los pueblos, la integridad territorial y la soberanía nacional, la democracia como forma de gobierno y los derechos humanos como límite de la acción estatal.

Curiosamente, la dictadura de Nicaragua, aunque por otras razones (más que todo para evadir el control y la denuncia internacional de sus fechorías), también ha sacado al país de los principales organismos de la ONU, como el Consejo de Derechos Humanos, Unesco, FAO, Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Organización para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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