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El alboroto que ha estallado en las últimas semanas entre EE. UU. y Venezuela ha despertado un interés en cuanto al tema del petróleo, no sólo en Venezuela sino que de una manera global. Como consecuencia, varias personas me han sugerido escribir un breve ensayo técnico” bridándoles información sobre el “oro negro” a como muchos se refieren al petróleo. En este ensayo intento cumplir con esta tarea abordando el tema del petróleo, pero no sólo en el contexto venezolano sino que de una manera global.
El petróleo se conoce desde la antigüedad, pero no se comenzó a utilizar para impulsar la maquinaria hasta finales del siglo XIX. Hasta esa fecha, el carbón se utilizaba para impulsar a los ferrocarriles y barcos cuando estos se convirtieron en una manera segura y económica para transportar a bienes y personas.
Para el Siglo XX, el petróleo y sus derivados como el diésel, se convirtieron en una importantísima fuente de la energía. No sólo alimentaron a los vehículos —carros y camiones— sino que a centrales grandes. Estas, a su vez, generaban electricidad en escalas que iluminaban de manera segura y barata desde casas, fábricas y ciudades enteras hasta los motores que impulsaban al creciente uso de automóviles, camiones, barcos y aviones para transportar a cargas y personas. Fue, en otras palabras, un insumo clave para lo que es la economía moderna.
En vista de la importancia del oro negro, se dio una búsqueda mundial para encontrarlo en cantidades suficientes. El oro negro se encontró en EE. UU., especialmente en estados como Texas cuyas economías crecieron rápidamente gracias al petróleo. Pero importantes yacimientos de petróleo también se descubrieron en Canadá y en una excolonia española en el litoral norte de América del Sur cuyo nombre, Venezuela, se debió al hecho que al descubrir el Lago de Maracaibo los conquistadores le pusieron el nombre de Venezuela (Venezia pequeña) porque notaron que los indígenas habían construido viviendas en sus aguas por su poca profundidad.
Con el descubrimiento de un yacimiento de “oro negro” a comienzos del Siglo XX en el Lago de Maracaibo, dos compañías privadas, Royal Dutch Shell, de origen holandés yStandard Oil, de origen estadounidense, se dedicaron a explotar el petróleo en el Maracaibo, pero también lo buscaron y encontraron en yacimientos en el resto del territorio nacional. Gracias a su petróleo, Venezuela pasó a ser uno de los países más ricos de Latinoamérica.
Aunque el petróleo venezolano era y sigue siendo abundante, su calidad resultó ser inferior al de yacimientos que se estaban descubriendo en otras partes del mundo como los EE. UU., Canadá y, por supuesto, en el Medio Oriente, especialmente en el país que ahora conocemos como la Arabia Saudí. Estos competidores tenían un petróleo más liviano cuya conversión en gasolina y diésel era más barata. El problema de la calidad del oro negro venezolano se resolvió con la construcción de refinerías especiales para procesarlo en la costa de Luisiana en el Golfo de México. Hasta la fecha, gran parte de la producción del petróleo venezolano se procesa —es decir, se convierte en gasolina y diésel— en EE. UU. aunque en años recientes parte se refinaba en la China.
En la actualidad, Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. Se estima que estas alcanzan los 300 mil millones de barriles. La Arabia Saudí ocupa el segundo lugar con reservas de oro negro igual a 270 mil millones de barriles de petróleo. Rusia está en octavo lugar con 80 mil millones de barriles de oro negro y los Estados Unidos está en la undécima posición con reservas de 35 mil millones de barriles. Otros países como Canadá y, por supuesto, los países árabes del Cercano Oriente, también están en el top ten de las reservas de petróleo. Incluso, el tamaño de sus yacimientos excede al de los de Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos está en primer lugar en la producción de petróleo y su crudo es de alta calidad, contario al de Venezuela que es considerado mediocre.
Originalmente compañías norteamericanas se dedicaron a la explotación del petróleo en Venezuela. Esto cambió en 1976 cuando el entonces presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez, nacionalizó al sector petrolero y creó a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), una empresa estatal para explotarlo. De cara a esta medida gubernamental, la mayoría de las petroleras extranjeras como Gulf y Shell se retiraron de Venezuela. La excepción fue Citgo, que pertenece en un 100 por ciento a PDVSA. Citgo tiene su sede en Houston y cuenta con importantes activos de refinería y gasolineras en los EE. UU.
El consumo nacional del petróleo y el gas natural por parte de Venezuela es pequeño. Venezuela exporta la mayoría de su producción de petróleo. Sus principales compradores han sido la China y los Estados Unidos.
Cierro con un último punto. Desde la nacionalización de los yacimientos petroleros en Venezuela por PDVSA y el retiro de la mayoría de las compañías importantes de petróleo a sus países de origen, el sector petrolero de Venezuela ha sufrida tanto en calidad como cantidad de explotación. Una de las prioridades del gobierno de Venezuela tendrá, por ende, que ser la rehabilitación del sector petrolero interno. Se estima que esto implicará inversiones de cientos de millones de dólares, lo cual obligará a que el gobierno de Venezuela recurra a inversionistas extranjeros.
Irónicamente, algunos de estos podrían ser las mismas compañías petroleras internacionales que antes operaban en el país. Negociar acuerdos con estas compañías seguramente será una de las prioridades del Gobierno de Venezuela.
El autor fue canciller de la República, Embajador de Nicaragua en los EE.UU. y director del Banco Mundial.