Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, la manipulación de su figura histórica y el aniversario de la dictadura

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

El sábado 10 de enero se cumplió el 48 aniversario del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJChC). Él fue asesinado en el antiguo centro de Managua, el 10 de enero de 1978, por su abnegada, infatigable e intrépida lucha contra la dictadura y por la libertad, ante todo por la libertad de expresión y de prensa porque sin esta no puede haber ninguna otra libertad, según él mismo lo dijera con sus propias palabras.

Como una paradoja ofensiva a la memoria del doctor Chamorro Cardenal, el mismo día 10 de enero el régimen conmemoró el 19 aniversario de que el dictador sandinista Daniel Ortega volviera a tomar el poder presidencial. Decimos que esa coincidencia ha sido una paradoja ofensiva, porque PJChC odiaba a la dictadura, a cualquier dictadura, a la somocista que era de derecha y a las comunistas e izquierdistas o revolucionarias que imperaban en Cuba y otros países. Las odiaba y luchaba contra ellas.

PJChC era admirador de la gesta de Sandino y respetaba su memoria, por el patriotismo sano del “héroe de Las Segovias”, quien por ser liberal era democrático y repudió al comunismo. Y denunció también —el doctor Chamorro Cardenal— el oportunismo indecoroso de los sandinistas del FSLN, que aparecieron a principios de los años 60 del siglo pasado apropiándose del nombre y la bandera de Sandino, para solapar su avieso propósito de instaurar otra dictadura. Y por eso, odiaban y atacaban a PJChC y a LA PRENSA, pues decían que eran un obstáculo para que ellos pudieran tomar el poder.

Sin embargo, en 1976 cuando los sandinistas se dividieron en tres tendencias, una de ellas, la llamada insurreccional o tercerista, se vistió con un falso ropaje de socialdemócrata y quiso engañar a PJChC para atraerlo a formar parte del organismo de fachada que llamaron “Grupo de los 12”. Lo llamaron así porque lo integraban doce personalidades de la burguesía antisomocista, intelectuales y religiosos católicos de la llamada “teología de la liberación” o “iglesia popular”. Inclusive, después del asesinato del doctor Chamorro propalaron el infundio de que él había aceptado ser “el número 13” en el movimiento sandinista de fachada. Una gran mentira, como lo asegura enfáticamente su hermano, don Jaime Chamorro Cardenal (q.e.p.d.) en su libro inédito Historia de La Prensa contada para la familia.

Posteriormente, como la figura de PJChC se agigantó en la conciencia del pueblo, los sandinistas de distintos bandos, de manera inescrupulosa y abusiva, han manipulado y desvirtuado su nombre y su gesta. Lo mismo que han hecho con otros héroes nacionales auténticos, como José Dolores Estrada, Andrés Castro, Emmanuel Mongalo y Rubén Darío.

Ciertamente, es un insulto a la memoria de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal asociarlo a una dictadura —repetimos, a cualquier clase de dictadura—, a un régimen como el de Ortega y Murillo que se impone y mantiene en el poder mediante fraudes electorales y el terrorismo de Estado, que ha suprimido todos los derechos humanos y las libertades de los nicaragüenses, incluyendo la libertad de prensa; una dictadura que ha clausurado y se ha robado las instalaciones de LA PRENSA, el emblemático periódico de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Por otra parte, hay que recordar que el 10 de enero fue constitucionalizado como fecha para la toma de posesión presidencial, porque el partido que formó PJChC (Alianza Nacional Conservadora), formaba parte de la Asamblea Nacional cuando se aprobó la Constitución de 1986 e impulsó la iniciativa para que así se estableciera, en memoria del mártir nicaragüense de la libertad. Y los sandinistas la aprobaron porque les interesaba apropiarse de la figura y la memoria de PJChC.

Esa misma razón fue la que motivó a los sandinistas a respaldar, en noviembre de 1980, la declaración oficial de PJChC como Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua, y en octubre de 2012, a declararlo héroe nacional y crear la Orden de la Libertad Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Es para indignarse que los enemigos mortales de la libertad finjan honrar a su símbolo más puro y permanente en Nicaragua.

Ahora, sobre el 19 aniversario del comienzo de la segunda dictadura sandinista de Daniel Ortega, que el régimen conmemoró el 10 de enero recién pasado, lo único que podemos celebrar es la excarcelación de algunos presos políticos, seres humanos y compatriotas nicaragüenses de ambos sexos que de manera arbitraria, injusta y cruel, estaban privados de su libertad y ahora han podido reintegrarse a sus hogares y sus familias. Pero a la vez condenamos el hecho de que, casi al mismo tiempo, la dictadura encarceló a otras personas y algunos presos políticos que están secuestrados desde hace varios años siguen en condición de rehenes del régimen sandinista.

Por supuesto que la excarcelación de algunos presos políticos y de conciencia no ha sido una generosidad de la dictadura. Es consecuencia de las presiones acrecentadas del Gobierno de EE. UU. contra el régimen, al que el mismo 10 de enero llamó públicamente “una dictadura atroz”, y es obvio que lo tiene “en capilla”.

Vientos de libertad están soplando en Suramérica, particularmente en Venezuela, y sus brisas comienzan a sentirse en Centroamérica y el Caribe, propiamente en Nicaragua y Cuba.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí