La surrealista transición en Venezuela

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Como si el mundo estuviera al revés, de súbito volteado de pies a cabeza, vemos cómo en Venezuela se da una casi increíble situación surrealista con varias manifestaciones inverosímiles, siendo la principal que tras una relampagueante intervención militar estadounidense en Caracas para la destrucción de los sistemas de defensa aérea y la “extracción” del presidente ilegítimo Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense Donald Trump anunció que ahora él gobierna Venezuela. ¿Qué es eso?, si toda la estructura de poder madurista está intacta.

Pero lo es. Independientemente del discurso de la nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, los primeros hechos relevantes señalan que Washington está mandando en Caracas, como se comprobó con el primer acuerdo con el régimen venezolano (otro inverosímil): este enviará a EE. UU. entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo (unos 25 mil millones de dólares), que Trump venderá, y tomará el dinero “para beneficiar al pueblo venezolano”, y, sobre todo, para rehabilitar la infraestructura petrolera, y enviar compañías norteamericanas a explotarlo, como si fuera el dueño.

Otra inverosímil es que el gobierno “socialista, bolivariano y chavista”, le haga caso. ¿Esta situación estaba prevista? ¿Delcy Rodríguez se había aliado a Trump? No lo creo. ¿Cómo es posible que el “enemigo” esté colaborando si su país ha sido recientemente humillado, y no ha sido ocupado por los marines yanquis? ¿Cómo entender que el terrible Diosdado Cabello esté colaborando? ¿O se mantiene al margen a la espera de una oportunidad para volarle la cabeza a su presidenta traidora?

Delcy cumplirá otro deseo de Trump: desmantelar el principal centro penitenciario de Venezuela, llamado el Helicoide, famoso por ser un centro de tortura de presos políticos, similar al antiguo Chipote, de Managua. ¿Por qué la presidenta en la práctica se muestra complaciente? Y no deberá extrañar que próximamente salgan libres los reos de conciencia.

Recordemos que en las fuerzas armadas venezolanas hay generales trabajando para Washington, y que, por otro lado, la operación militar estadounidense, ha tenido un poderoso impacto en el régimen venezolano que va más allá de la captura de Nicolás Maduro, por ejemplo, que la presidenta, el general Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello, crean que un misil norteamericano pende sobre sus cabezas. Esta puede ser la sensación generalizada entre los “gobernantes” del país de Bolívar.

Aunque sepamos que Maduro es un dictador y narcotraficante, y que en el 2024 le robó las elecciones al pueblo venezolano, y a Edmundo González y María Corina Machado, que ganaron de manera aplastante, el respeto al carcomido derecho internacional no es negociable. Con su intervención militar en Caracas, Washington se puso a la misma altura que alcanzó Moscú con su invasión a Kiiv hace cuatro años, y regresó a la política de las cañoneras y de las intervenciones armadas en América Latina (Panamá, Nicaragua, Haití, Guatemala, República Dominicana, etcétera).

Aunque en público aún no hay manifestaciones de resistencia al mandato de Trump, en la medida en que este apriete se irán expresando. El impulsor de la doctrina “Donroe”, continuará exigiendo cada vez más a Delcy Rodríguez, por ejemplo, la renuncia y exilio de ciertos ministros y otros funcionarios, como Diosdado Cabello, dar de baja a generales y coroneles, etcétera.

Washington no descansará hasta que sea desmantelado el régimen chavista-madurista, en lo que será una transición muy difícil, no exenta de violencia, sin embargo, Trump acierta al optar por Delcy Rodríguez, pues el régimen conserva el gobierno, el ejército, el partido, y un numeroso contingente de paramilitares violentos y armados, que le harían la vida a cuadritos a una administración opositora.

En medio año o doce meses, la transición podría llegar a su fin, y habría condiciones para convocar a elecciones libres en las que podría ser electa María Corina Machado, por ahora groseramente apartada por Washington, aunque ella, muy servil, le ofrezca a Trump compartir el Nobel de la Paz, aunque esto sea del resorte exclusivo del Comité Noruego de este preciado galardón.

La debilitada Cuba es una víctima colateral, pues podría colapsar en uno o dos años, ante la falta del petróleo venezolano que lo más probable es que no le podrían suplir ni Rusia, ni China ni Irán. Trump también aprovechó para poner en la mira a Groenlandia, la isla más grande del mundo, con 2,166 millones de kilómetros cuadrados, 16.6 veces más grande que Nicaragua. Pero este es un hueso terrible de roer.

Y aunque Managua no haya sido mencionada, la extracción de Maduro, es un hecho terriblemente molesto para los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes se encuentran con su barba en remojo. Una liberación de todos los presos políticos pudiera contener a Washington que hasta ahora ha sido moderada con Nicaragua.

El autor es analista político nicaragüense formado en Europa, actualmente en el exilio.

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